domingo, 10 de noviembre de 2019

Leer

Leer

(Por: F.A.G)

Leer, nada más que leer. Amo leer, y es una necesidad desde niño. Me crié en un ambiente de lectores: mi abuela paterna leía muchísimo y la hermana de mi padre una lectora total. En casa de mis abuelos había muchos libros, muchas novelas románticas y mucha literatura policial y todos los clásicos de la Literatura. Mi abuela leía literatura negra, esos libros baratos que ahora son de culto. Y leía a Borges. Yo llegaba a casa de abuela y agarraba un libro y me iba al patio a leer. Clase acomodada mi familia paterna, no ricos pero de un muy buen pasar económico. Una casa amplia, con patio y muchas habitaciones. Y mucama. Y unos mil libros. Mi abuelo leía poco, tipo muy raro. Pero abuela me dejaba leer, y cuando mi abuelo decía: "¿para qué lee tanto el chico?", mi abuela le decía: "dejalo leer, para que no sea un bruto como vos". Me gustaba eso, porque mi abuela fue una feminista sin saber que era feminista. Pero una feminista en serio, no una postura de moda.
Mis otros abuelos no eran tan cultos, abuelos peronistas que me llevaban a las básicas Peronistas. Y ahí entre la Marcha Peronista y esas trivialidades de la vulgaridad del Peronismo de barrio era un sufrimiento, porque no había literatura en las bibliotecas Peronistas; solamente libros de Evita y de Perón. Ahí todo transcurría entre obreros y gente humilde. Yo añoraba a mi abuela y su casa de clase media alta. Y mi abuela materna (a quien aprendí a amar con el tiempo) me decía: "acá viene gente a pelear por Perón". Tiempos duros los setenta, donde o eras Peronista o no eras nada. La clase obrera era toda pero toda Peronista. El obrero amaba a Perón. Y mi abuelo materno era obrero, o sea un Peronista fanático. En casa de mis abuelos maternos se respiraba Peronismo, pero no se leía literatura. Yo quería leer novelas y novelas. Con seis o siete años quería leer novela policial. Pero era un pecado la literatura para la clase obrera. Mi tía materna había comenzado la facultad y se enamoró de un muchacho Peronista, pero del Peronismo culto, de ese Peronismo de izquierda que tanto me marcó en la vida. Y mi tía traía libros "raros", de política y literatura marxista. Y a escondidas me los leía. Me leía todo. Ya a los diez años tenía una noción de Cooke y de marxismo. Y leía a Borges a los nueve años, porque en la biblioteca de mis abuelos paternos estaba la edición de las obras completas de Borges. Mi tía poco a poco se iba metiendo en la militancia Montonera. Mis abuelos tenían miedo, porque te mataban sin compasión en esos tiempos. Ya antes del golpe del 76 se mataban militantes. O eras Peronista de básica o eras Peronista de la izquierda, y estos últimos ponían el cuerpo. Leer y leer era mi impronta.
Entre abuelos de clase acomodada paternos y abuelos de clase media obrera maternos transcurrió mis inicios de lector. La gente adulta lectora es lectora porque fue lectora de chico. Se lee cuando ves libros en tu infancia. Si no leen tu familia, seguramente vas a despreciar los libros en tu adultez. Leer y leer, esa es la cuestión de la vida.
Mi padre es lector, siempre leyó mucho. Se crió rodeado de libros. Mi madre lee menos, se crió en la clase obrera. La lectura también es una cuestión de clase y de dinero. Sin dinero no hay libros ni tiempo libre para leer. Leer demanda mucho tiempo libre, muchas horas de soledad y sentirse cómodo estando solo. La gente que no puede estar sola no lee, porque desprecia la soledad. La soledad es el primer condimento del lector.
Amo estar solo horas y horas. Necesito soledad para leer, porque a medida que avanzo en los libros me doy cuenta que no he leído todo. Años y años lleva un autor, y años y años lleva leer todo lo que hay que leer. Leer clásicos sobre todo y libros raros. Y a medida que uno va leyendo se va dando cuenta que la gente no lee nada. Cuando hablo con alguien me doy cuenta enseguida si lee. Si no lee lo descarto de mi vida. No pierdo mi tiempo en tener amigos que no lean. Solamente me interesa la gente que lee.
En el amor también hay comunicación por la lectura, porque no soporto a una mujer que no lea literatura. Me molestan las mujeres que no leen. De todos mis amores Leonor fue la más culta, una lectora de clásicos. Y de todos mis amores, Dai (mi amor actual) la más inculta. No lee nada, pero su belleza suplanta esa falta de lectura. Leer y leer, siempre leer para vivir o para no morir. O simplemente leer porque es una necesidad como comer. O leer por el simple placer de leer. Me quedo con la lectura por placer, porque leer es uno de los más grandes placeres de la vida.
Hace dos años conocí a una chica muy pero muy rara. Fue un gran amor en mi vida, que se terminó en agosto de este año. Un chica de una rareza única. 24 años, rubia y muy blanca. Y un rostro raro,  nunca ví un rostro de esa belleza única. Y muy delgada. Leía bastante, pero no lo suficiente para mi gusto. Me atraía de ella su arte: dibuja como los dioses. Nunca vi a una dibujante tan buena. Uno siempre (y todos lo hacemos) hacemos un balance de nuestros amores, la que más amamos y así en una escala hasta la que menos amamos. Ella la ubico entre la número tres (Alejandra nunca será desplazada del primer lugar). Pero se terminó, todo llega a su fin. No hay un amor eterno, o vos la dejás o te dejan o hay una muerte o se corta. El amor es como una novela, con principio y final. Con esta chica hubo un final triste, por lo menos para mí. Al conocerla y verla por primera vez fue como ver a alguien que siempre había estado en mi mente. Fue lo que se dice amor a primera vista. Gracias a ella he escrito mis escritos más tristes y melancólicos de mis últimos meses. Toda mujer te lleva irremediablemente a la Literatura.
Leer es una pasión, amo leer. No podría vivir sin libros y tengo tantos libros en mi casa que ya no sé dónde ponerlos. Libros y libros por donde mires. Mi casa es un universo de libros. Y recuerdo esa frase que tanto me gustó de Ella el primer día que entra a mi casa: "mierda, nunca vi tantos libros en mi vida". Y se tiraba al suelo y leía y yo escribía o leía en mi habitación. Y un día me dice: "lo que más me gusta de vos que nunca me decís lo que debo leer, dejás que agarre libros de tu biblioteca por intuicion". No lo hacía ni hago por democrático en la lectura, simplemente porque estoy tan concentrado en lo mío que no pierdo tiempo en marcarle libros y autores a nadie. El lector no es democrático, no se puede ser democrático en Literatura.
Leer es una pasión.
Leer y leer, nada más que leer.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 10 de noviembre de 2019, dos y cuarenta de la tarde)

Posdata: ahora desconecto todo y cuelgo el teléfono. Hoy no estoy para ninguna mujer ni amigos. Hoy leo todo el día.

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