Virgilio (f.a.g.)
La Dante Alighieri fue mi colegio de la adolescencia y hace veinte años que no entro al edificio. Hoy acomodando libros descubro dos libros que me conectaron con los ochenta, dos ediciones de Virgilio en italiano. Uno es de 1833 y otra en dos tomos de 1861. Me trajo esos recuerdos el italiano, que ya no hablo con nadie. No conozco a nadie que hable italiano. Me trajo a la memoria las peleas a puñetes con los pibes del Superior y del Politécnico, ese odio que ya no existe o está en la superficialidad mediocre de las redes sociales. La Dante y las chicas más lindas de Rosario. La Dante y los pibes ricos y yo hijo de laburante ahí mezclado y yo de Newell's y las chicas y mi primer novia y los viajes a Mardel e Italia y todo y todo era hermoso. Mi amigo Juan que murió en un accidente de moto y Anita que también murió y fue un gran amor y el profesor Ítalo y sus clases de Lógica y la profesora de Filosofía y sus piernas hermosas y la masturbación pensando en sus piernas y Anita y su muerte estúpida y su belleza y su posición social y yo hijo de obrero estudiando en un colegio privado y me gustaba y me acuerdo de todos.
Y hoy encuentro esos libros, recién revisando cajas y cajas y ahí estaban. Ahí está Virgilio, el poeta romano. Virgilio Marón, y su poesía. Y los libros están intonso y eso me gusta. El italiano, el idioma de los dioses.
Acá frente a mí biblioteca la memoria se hace carne y Anita con sus 15 años la veo y vuelvo a sentir su piel y esas caricias de uno de mis grandes amores.
Fabián Ariel Gemelotti
(jueves 28 de mayo de 2020, cuatro y media de la tarde)
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