La pizza de anchoas
(f.a.g.)
-Hola.
-Hola.
-Buenos días, ¿hablo con la pizzería?
-Sí, señora.
-Quiero encargar algo.
-Diga usted.
-¿Es la pizzería de acá a la vuelta?
-No sé su dirección. Es la pizzería Manuelito.
-Entonces es la de acá a la vuelta
-¿Qué necesita?
-Una pizza de anchoas.
-¿Algo más?
-¿Me la traen a domicilio?
-Por supuesto o puede venir usted a buscarla, si vive a la vuelta.
-Pero prefiero que me la traigan.
-¿Cómo abona señora?
-Con débito.
-Entonces debe venir a buscarla para pasar la tarjeta por el posnet.
-Pero es peligroso salir a la calle.
-No hay otra forma.
-Entonces le pago en efectivo. Que me la traigan.
-¿Algo más señora?
-¿Es cadete o cadeta?
-¿Qué cosa?
-El que trae la pizza.
-Un chico.
-¿Es limpio, se lava las manos?
-Claro.
-Hay un nuevo caso de virus, recién lo vi en canal 3.
-Somos muy limpios, señora.
-¿El cadete vive en una villa o es normal como todos?
-Es un chico limpio.
-¿Viene en moto o caminando?
-En moto.
-Que se ponga guantes y tapaboca.
-¿Algo más?
-Sí, también quiero empanadas.
-¿De carne o jamón o de humita?
-De pollo.
-No tenemos.
-¿De qué tienen?
-De humita y carne y jamón.
-De jamón y de carne quiero.
-¿Una docena?
-Noooo. Seis de cada una.
-Entonces es una docena.
-Nooo. Seis de cada una.
-Bueno.
¿Cuánto sería todo?
¿Ahí le digo.
El rotisero saca cuentas y suspira y se rasca el culo y estornuda sin ruido apoyando la nariz en el brazo y el cadete lo mira y le saca la lengua
-Mil pesos.
-Es muy caro. Yo no puedo pagar eso.
-Le llevo la pizza nada más entonces, serían $300 pesos.
-Pero estoy antojada de empanadas
-Entonces las empanadas a $700.
-Escuche, mejor media de anchoas y seis empanadas.
-No vendemos media pizza.
-Entonces sáquele las anchoas y así es más barata.
-Sin anchoas serían $250.
-¿El cadete es joven o viejo?
-Es un chico, señora.
-¿Mayor de edad?
-Tiene 33 años.
-Entonces no es un chico.
-Una forma de decir.
-¿Tardan mucho para traer la pizza?
-Media hora. ¿Su dirección y un teléfono?
-Yo no doy mi dirección a nadie, por la inseguridad.
-Para llevarle la pizza.
-Lo espero abajo.
-¿Un teléfono celular?
-Eso es privado.
-Pero necesito un teléfono para ubicarla a usted.
-Ya le dije que espero abajo.
-Bueno, listo. En media hora le llevamos la pizza de queso sola.
-Con anchoas dije.
-Pero es más cara con anchoas.
-Pero usted es un soberbio.
-Señora, tengo que colgar hay clientes.
-Ahora no quiero la pizza.
-Listo.
-Usted es un degenerado.
-Señora cuelgo. Hasta luego.
Y el rotisería cuelga y se mete la mano izquierda por arriba del cinturón y la mano desciende y estira el elástico del calzoncillos y se rasca bien los huevos. El cadete sonríe y lo mira como con picardía.
Fabián Ariel Gemelotti
(domingo 17 de mayo de 2020)
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