lunes, 30 de julio de 2018

Garchar con na pendeja

¿POR QUÉ ES MAS PLACENTERO GARCHAR CON UNA PENDEJA QUE CON UNA VIEJA? (POR: Fabián Ariel Gemelotti)

Muchos se garchan a una vieja, y sufren por amor. Garchar con una vieja aburre el espíritu, y te marchita el ánimo. Las pendejas son tiernas, y esa ternura te emociona y te hace caminar por el fuego sin quemarte. El fuego que despierta la carne joven es un fuego que quema y da placer ese fuego, porque ese fuego ilumina tu piel y eleva tus ganas de vivir.
La piel de una mujer joven y bella es santificación de tu carne. La carne del hombre necesita carne fresca, porque se mastica mejor que vaca vieja.
Cuerpos putrefactos en espíritus de olores. Carne derretida como crema pasada y podrida. Mujeres grandes no caben en tu espíritu. Es perder el tiempo y la vida es una sola. Mujeres de cuerpos engordecidos, panzonas, peludas y de pelos teñidos, y de alientos a mortadela; esas viejas ya quemadas no producen placer. El único placer lo da la carne joven.
Una teta firme, suave y natural es mucho más gozosa que una teta operada, dura como piedra vieja, y arrugada en su dureza. Pies con uñas pintadas y callos de gallina vieja; piernas marchitadas y huesos dolorosos. La sonrisa de las viejas son sonrisas de dientes manchados, y bocas arrugadas. Arrugas de gallo. El gallo canta la canción de la agonía.
Sentir al despertar la caricia de la juventud, y darse vuelta en la cama y ver un rostro fresco, y deseoso de aprender de tu sexo y sentir su lengua saborear tu piel y sentir la suavidad de su entrepierna en tu lengua, te da un humor que no te lo da despertar y sentir el aliento duro en la nuca y darse vuelta y ver dientes manchados y cara arrugada y mirar para abajo y ver una entrepierna de vagina vieja y arrugada.
La mujer joven te pone al palo. Te da ganas de salir a caminar y mostrarla al mundo, porque la juventud de una mujer es algo único. La edad ideal de una mujer es de los 19 a 23 años, después empiezan a envejecer y a marchitarse esa juventud inocente y tierna. Después de los treinta años empieza la amargura femenina. Empiezan las tetas a caerse.  Y cuando se cae una teta necesita ser operada. Las tetas operadas, no naturales, producen náuseas.
Y me cancé de escribir, y debo enviarle un mensaje de texto a mi pendeja favorita.

Fabián Ariel Gemelotti.

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