viernes, 13 de julio de 2018

Peronismo fanatizado

EL PERONISMO Y EL FANATISMO CULTURAL (POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

El Peronismo nace desclasado, nace del fango y de la mugre. Pero no solamente de la mugre del polvo y la grasa, sino que también nace de la mugre de los aduladores y los fanáticos. El primer Peronismo tuvo sus fanáticos que nunca veían errores en el movimiento. Un sindicalismo adulador de Perón y un militarismo machiturro que le bajó línea al General para que Evita no sea candidata a vice para el segundo mandato. Evita siempre fue marginada, y si ahora se la venera y se la santifica, en su momento se la odió y se la subestimó. Perón fue el primero en subestimarla al llamarla en público: "mi negrita". Evita era "el negraje en el poder", así pensaban los fanáticos del Peronismo y los futuros militares golpistas. En esta cuestión se unieron los pensamientos.
Uno ve un Peronismo estúpido en todas partes. El Peronismo afilador y fanático odia a Estados Unidos, odia la Coca Cola y odia la cultura en general. Hay un Peronismo chupa medias. Están los que nunca ven los errores del poder, y se suben al caballo de la victoria. En los discursos de Kristina todos aplaudían con una sonrisa. ¡Hay muchos kirchneristas que son unos boludos! El Kirchnerismo cometió muchos errores. El primer error K fue llenar al poder de estúpidos. ¿Hubo corruptos?. Muchísimos. Menos que en este Gobierno, pero hubo K delincuentes. Kristina estuvo sola muchas veces, rodeada de aduladores y mediocres que llegaron al poder para hacer sus negocios y santificar al pueblo argentino.
El Peronismo siempre fue fanático. Es la idea de que todo es "nacionalismo cultural", como si la cultura del país fuera la más grande del mundo. Me cago en nuestro tango y en nuestro folklore y en nuestro cine. El tango es algo espantoso, con sus letras lagrimeras y su machismo pedante. Y nuestro cine siempre pegado al discurso vulgar de la política en su máxima vulgaridad. Es una bosta nuestro cine. Sus actores y actrices parecen salidos de una obra a la gorra de la Peatonal de Rosario: o sea, pura vulgaridad.
Lo peor del Peronismo siempre fue su sindicalismo verticalista y patronal. La CGT nace combativa, pero va mutando en corruptera y vulgaridad patronal. Tuvimos a estúpidos siempre en la CGT. De chico cuando mi familia me llevaba a las básicas Peronistas odiaba a los nacionalistas. Siempre odié el nacionalismo Peronista, esa cultura de la marchita y esa religiosidad tan católica del poder. Este es un país muy católico, un país donde se prefiere que una mujer muera que aprobar el aborto seguro y gratuito y LEGAL. Acá vivimos rodeados de santulones. De piojosos. Y de adoradores de la Virgen María. Un asco es todo. Desde chico siempre he visto cine norteamericano, y aprendí a admirar a un país donde hay libertad y donde sus literatos escriben grandes obras. Acá todo es acomodo, amigos del poder. Acá nuestra cultura siempre fue la cultura del amiguimismo, sin importar la impronta del autor y la calidad de una obra. ¿Hay buenos autores nacionales? Borges fue un grande, quizás el único escritor nacional con impronta propia. Pero hubo otros también, Lamborghini y Sarmiento. Y no me sale otro, pero hay otros también. ¿Buen cine nacional? La Guerra Gaucha, una excelente película. Y No habrá más penas y olvida y ¡Hay, Juancito!
El Peronismo siempre jugando con el poder. Un Peronismo que siempre se subió al caballo del amigo. Y lo peor que nadie nunca fue crítico del Peronismo. ¡Mierda!!!!
Yo no santifico a nadie.
Soy muy Peronista, quizás más que muchos que se van a enojar conmigo con este escrito. Pero me gusta tirarle al Peronismo. Odio a los aduladores y a los que nunca ven defectos en el movimiento.
No somos perfectos los peronistas.

Fabián Ariel Gemelotti

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