EL POLICIAL NEGRO Y LA NOVELA POLICIAL DE JAMES HADLEY CHASE (Por: Fabián Ariel Gemelotti)
La novela policial es un género muy particular dentro de la Literatura. Surge, como la ciencia ficción, con el industrialismo. Las grandes aglomeraciones de ciudades industriales dan condimento a este género. La máquina de vapor, las industrias del hierro, la marginalidad de los barrios industriales, la burguesía en ascenso y la búsqueda de seguridad por parte de los ciudadanos de las ciudades capitalistas dan rienda suelta al surgimiento del género policial. Tiene fecha fundante en 1840 cuando Edgar Allan Poe pública "Los crímenes de la calle Morguen". Poe situa su historia en un ambiente tenso y obscuro, plagado de incógnitas que crean un suspenso nuevo en literatura. Rompe con los moldes clásicos de la ficción literaria tradicional. En 1892 Conan Doyle pública "Las aventuras de Sherlock Holmes". Influenciado por el positivismo y toda la literatura científica de la época crea un detective que usa a la lógica para descubrir crímenes dentro de un mundo burgués que se asienta como sociedad consumista. La serie de novelas que crea serán aceptadas por la burguesía y la transformarán en un clásico donde se refleja los ideales de la época.
La novela policial es resistida en un principio por el romanticismo y el naturalismo. Las tradiciones literarias del siglo 19 la consideraban un género opaco y que no respetaba los moldes dictados por las academias y las tradiciones culturales literarias. Pero esa resistencia poco a poco se quiebra y es aceptada en el canon literario. El folletín (donde Víctor Hugo publicó "Los miserables" y Alejandro Dumas "El Conde de Montecristo" y "Los tres Mosqueteros") es el lugar donde aparecerá la novela popular. La ciencia ficción, la novela romántica y el policial llegarán a la burguesía por medio de los periódicos y sus suplementos literarios. Este espacio es fundamental para expandir al género y hacerlo masivo.
Pero dentro de la novela policial hay un "subgénero" con identidad propia y con condimentos más simples y más ácidos: la novela negra o novela de crímenes. Los pulp literarios en Estados Unidos llevan la novela a los obreros: papel barato y degradable hacen barato comprar un libro para las clases proletarias. Y ahí surgen escritores que usarán un lenguaje simple y accesible al vocabulario de los sectores sin educación universitaria. El lenguaje más culto de Poe no es para las clases populares. El folletín sí, porque los ambientes son más simples y más fáciles de asimilar. Historias más relacionadas con el trabajador y donde la burguesía es ridiculizada. La historieta surge a fines del siglo XlX como manifestación popular. El policial berreta surge en los años veinte del siglo XX.
En 1950 Chandler pública "El simple arte de matar" donde define a la novela negra: le da ese nombre y a partir de ahí se empieza a denominar "novela negra" a cierta literatura policial con una característica determinada. Se empieza a editar en Norteamérica la revista "Black Mask" la cual es de tirada masiva y muy barata. El obrero la lee en sus ratos de ocio y es ahí donde publican Daly, Hammett y Chandler. Nacen los detectives privados Sam Spade y Philip Marlowe. Detectives sucios, borrachos, amargados y con una inteligencia poco común. Esas características serán propias de la novela berreta y sucia de Estados Unidos y de Inglaterra. Los métodos que utilizarán esos detectives serán no convencionales. Mujeriegos y machistas, pero siempre con ideales propios. Las mujeres serán fatales, rubias, promiscuas y bellas y jóvenes. El sexo muchas veces en la novela negra es tratado en forma vulgar y con una forma que alarmaria a una feminista del siglo XXl. Eran otros tiempos y la novela negra refleja muy bien a la mujer de la época y a las relaciones hombre mujer como ningún ensayo lo hubiese hecho.
El policial berreta es un canto a la vulgaridad, pero una vulgaridad que será literatura de alto vuelo. Frases cortas, tramas simples pero con mucha tensión y un lenguaje sin metáforas y sin agregados inútiles. Las historias se desarrollan en las ciudades no en el campo. Y la sangre y la venganza serán lo primordial en las historias, donde siempre no se sabe qué giro le dará el escritor a esas historias turbias.
Hay un genio de la novela negra, un escritor único y poco convencional. James Hadley Chase había nacido en 1906 en en una familia de clase media de bajos recursos. Este escritor británico sitúa su obra en Estados Unidos sin haber pisado nunca este país. Es más, Chase viajó muy poco en su vida. Lector apasionado y muy curioso sus relatos son ácidos y el bien y el mal nunca están determinados por patrones convencionales. En sus historias un asesino en serie puede llegar a convertirse en el ideal de persona del lector. Chase le encuentra la vuelta a todos los personajes y los hace aceptables: prostitutas, locos, vagos, proxenetas, policías muy corruptos y mujeres provocativas y bellas y muy jóvenes serán los personajes que usará Chase en sus historias.
En "Una orquidia para un loto" un ladrón de joyas abandona a su amante noble y que lo ama y se fuga con las joyas y reflexiona al final sobre el amor. Una obra de arte llevada al cine en los años sesenta. En "Un arma para matar" un asesino a sueldo enamora a una adolescente y juntos huyen a México donde vivirán una sexualidad plena en medio de la marginalidad de un barrio de narcos. En "Con las mujeres no se sabe" una hermosa mujer usa a los hombres para cometer crímenes por dinero. En "El cadáver de la loca" una demente escapa de un psiquiátrico y asesina a un camionero y a un policía y termina enamorándose de un borracho obrero sin futuro. En "Los tres asaltantes" tres hombres roban un banco y terminan siendo traicionados por un policía corrupto. Sus historias son una droga. Cuando se empieza a leer a Chase es imposible detenerse en meditaciones convencionales. Personajes muy malos terminan siendo amados por el lector. La moral en Chase juega con lo más sucio de los personajes. Se ven las bajezas humanas y los personajes son instintivos más que racionales.
Este novelista muere en 1985, sin haber viajado nunca a Estados Unidos. De sus más de cien libros escritos ochenta se desarrollan en Los Ángeles. Recuerdo que en uno de mis viajes a Estados Unidos recorrí en Los Angeles cada rincón donde se desarrollan las historias de Chase y son tal cual los describe. Dicen que leía muchísimo. Vivía leyendo enciclopedias y revistas de Estados Unidos. Y novelas que transcurrían en Los Ángeles.
Chase es a la Literatura palabra mayor. Injustamente olvidado en estos tiempos. Opacado y tratado como lectura pasatista y poco convencional. Sus novelas no se editaron más y se consiguen en librerías de viejo a muy bajo precio. En los setenta Aguilar pública su obra en cinco tomos. Me he leído las ocho mil páginas de esos cinco tomos a los 16 años. Y este año retomé esas lecturas y me doy cuenta que Chase influenció mucho en mi vida. Y en mi forma de escribir.
Chase es a la novela policial lo que fue Julio Verne a la novela de aventuras.
Lo recomiendo.
Hay que leerlo como entretenimiento y para aprender a escribir ficción.
Como diría Flaubert: "se escribe para no morir". Sería un buen título para una novela policial.
Fabián Ariel Gemelotti (sábado 23/domingo 24 de junio de 2018)
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