viernes, 1 de marzo de 2019

Ahora son todos anti Macri

El Macrismo que supieron construir
(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Ahora son todos "revolucionarios" o simplemente anti Macri. Hace tres años no era así. En 2015 muchos que ahora putean a Macri se la pasaron haciendo campañas opositoras a Scioli. Recuerdo a amigos y conocidos que decían barbaridades de Scioli y se burlaban de cosas personales de él (su brazo era objeto de cargadas y sus relaciones sentimentales con mujeres jóvenes). Era algo cotidiano esas burlas por parte de la izquierda, el Socialismo y cierto Peronismo no kirchnerista. En 2015 ser kirchnerista no era fácil. Uno en la campaña electoral la pasó feo muchas veces. Recuerdo que trabajé por Scioli noches enteras e Iba a trabajar sin dormir. La militancia kirchnerista era dura. Uno sabía lo que se venía si ganaba Macri, pero mucha gente que ahora putea, en esos tiempos coqueteaba con el macrismo. Hace tres años, pero parece un siglo. La Historia corre más rápido en el siglo 21 que en la Antigüedad, donde 1000 años son cinco de ahora. Las nuevas tecnologías y la internet globalizó al mundo y lo conectó de una forma que hace al tiempo muy cruel. Pero eso no quita que tres años se puedan analizar hoy 2019 como se analizaba a los sumerios desde los libros de Estrabon en el siglo uno. El tiempo corre, y uno lo agarra y lo vuelca para ver qué pasaba hace un tiempito atrás. Pero convengamos que la Historia es una sola y no se repite por más que tengamos en las manos La máquina del tiempo de Wells. Apretamos la manija y vemos el paso del tiempo en la vitrina de un negocio. La ropa cambia, pero la gente no, o al menos eso nos hace creer la Historia. La Historia se oculta al mejor estilo Orwell.
Vayamos al grano. En 1982/3 la gente empieza a borrar el registro mental de la dictadura y del genocidio de estado: "no sabía nada", "¿mataban gente?", "ahora hay que pensar en positivo", "Alfonsín va a ser presidente". Alfonsín gana las elecciones y el Juicio a las Juntas lava culpas. La Obediencia Debida quita culpa a la gente que "no sabía nada". En los ochenta todo el mundo era alfonsinista. Recuerdo haber tenido discusiones con compañeros del partido, porque eran peronistas fanatizados con Alfonsín. La Historia no registra todo, porque sus protagonistas muchas veces borran la memoria histórica. Cuando cae Alfonsín, éste pasa a ser el malo de la película. Todos se hacen menemistas en 1989. Después todos se hacen anti Menem. Y la memoria de lo que fueron se borró. La Historia es como ese personaje de la novela de Antonio del Seryu donde un hombre niega con fanatismo haber apoyado a Hitler y se convierte en un embajador de la paz en 1946. Siempre me quedó esa construcción ficcional como un gran ejemplo de lo que es la memoria histórica. Todo historiador debe leer esa novela. Y también debe leerla todo político en campaña electoral. 
Pero no quiero desviarme del tema. Siempre lo hago y termino por otros lugares del objeto de mis ensayos. Me divierte eso, y lo aprendí de un gran amigo muerto hace unos pocos años. Mi gran amigo, que era fiscal, escribía sus resoluciones jurídicas apelando a la Literatura. Lo sancionaron por eso muchas veces, pero eran escritos geniales y siempre daba en la tecla y hacia justicia. No era un burócrata. Era un hombre justo. Pero no me gusta hablar de Derecho, no soy creador de doctrinas. No es lo mío. En 2015 (ya muchos dejaron este escrito porque se aburrieron o no tienen la paciencia de leer algo tan personal. Los entiendo. Así que desde acá será más personal el escrito, porque nadie va a leerlo) todos veían en Macri al "salvador de los pecados K". El Kirchnerismo en 2015 era "mala palabra". Uno decía "yo voto a Scioli" y desde mis amigos de izquierda decían "yo voto en blanco" o "es un bruto" o "la izquierda no va a apoyar a Scioli". Recuerdo un día de noviembre de ese año que estábamos haciendo el amor con una novia de ese entonces. Estábamos muy acaramelados en lo mejor y de repente me dice ella: "sacá la foto de Kristina de la pared que no la soporto" Paramos y voy y saco la foto de Kristina. Seguimos y me dice: "sacá la foto de Evita de la pared que no la soporto" Paramos y la saco y seguimos. Y me vuelve a interrumpir y me dice: "sacá la foto de Perón, ese viejo degenerado". Voy y la saco. Y seguimos en el acto del sexo salvaje. De repente me dice en el oído: "también sacá el cartel de Scioli de la pared". Ahí me levanto, y le tiro su ropa en la cama y le digo que se vaya. Se fue. Era noviembre y teníamos que ganar las elecciones. No iba a tranzar sacando la foto de nuestro candidato. Nunca más la vi a esa chica. Creo que me odia, porque pasa a mi lado y no me mira. Era 2015. Scioli era el candidato. Y la lucha era a matar o morir.  
Al macrismo lo construyeron esos discursos opositores que ahora niegan su apoyo en 2015 a Macri. Hay muchas formas de apoyar una candidatura presidencial. Están las directas por los partidarios. Y las indirectas por los que no entienden que unas elecciones son entre dos candidatos y negar al más progresista es apoyar al más nefasto.
2015 es un año que debe quedar registrado en la Historia Argentina. Es un año donde se jugó el destino de lo que está pasando ahora en 2019. No sea que este año repitamos los mismos errores del pasado. Si Kristina es candidata no empecemos a ver pelos en la sopa, porque la sopa puede quedar aguada y te comerás el sapo de la desgracia por cuatro años más.

Fabián Ariel Gemelotti

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