sábado, 23 de marzo de 2019

¿Qué pasa en el país?

¿Qué pasa en el país?

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El país está muy pero muy mal, pero nadie reacciona. La CGT quieta y en la espera. Los trabajadores angustiados pero resignados a la desocupación y a la inflación que come los ingresos. Macri tranquilo, delirante como siempre en sus discursos estilo telenovela del mediodía. La gente no sabe qué hacer, nadie protesta; la queja se ha instalado en el discurso circulante de la sociedad. El argentino se ha transformado en un quejoso, que "protesta" de la boca para afuera pero no comprende lo que en realidad es este Gobierno: ¿falta de información o de cultura en la gente? Creo que son varios factores por los cuales nadie reacciona. Uno, y quizás el principal, es que la gente no comprende lo que es el macrismo. No hay interés de la población por nuestra historia y por nuestra economía, y si no hay una mínima comprensión intelectual de un problema se pasa automáticamente al pensamiento mágico. Y esa magia que todos ven es octubre. La gente piensa que por arte de dos pases mágicos esto se resuelve en diciembre. Y no es así. Cuando un estado adquiere deuda con los bancos internacionales endeuda la vida de su población. Y eso es muy grave, porque toda deuda para pagarla hay que ajustar a la población. El Gobierno que asuma en diciembre va a tener que luchar  a capa y espada. Debe ganar las elecciones por un margen muy amplio, porque sin apoyo del pueblo caeremos en la derrota nuevamente.
Otro factor son los medios masivos. El consumo de medios trae tristeza y apatía en la población. Los medios televisivos sobre todo crean caos y terror. La gente vive con miedos, se la vive asustando que si sale a la calle a protestar de otra forma no muy pasiva va a ser perjudicial para el país. Y no es así, los pueblos deben tomar las calles y a veces es necesaria la violencia física para lograr lo que se busca. No hablo de matar a nadie, hablo de ir al frente en una protesta masiva en todo el país y pedir la renuncia del Gobierno y llamar a elecciones ya. El año pasado cuando se contrajo la deuda con el FMI no hubo reacción de ningún tipo. Y el Gobierno pudo hacer sus negocios en libertad.
El país y su pueblo están muy débiles. Nadie quiere arriesgar nada. El trabajador conserva lo que le queda y tiene miedo de tomar las calles por miedo a que lo echen. Un miedo razonable, pero también es un miedo irracional porque hay leyes que protegen el empleo. El comerciante tiene miedo al saqueo. Es razonable, porque vive de eso y es un laburante también. Y el empresariado cierra su fábrica y listo. Se salvaron él y ya. El obrero queda en la calle. No hay consumo, y sin consumo no puede haber país industrial. Si no circula el dinero todos nos empobrecemos: el industrial y el laburante y el comerciante. Pero siempre los que más pierden son los trabajadores, los más débiles en el reparto de la torta.
Me quedo con una frase de un amigo obrero carpintero que me dijo hace años: "la concha de su madre este país está lleno de cagones".

Fabián Ariel Gemelotti

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