El bonaerense
(f.a.g)
En 2002 Pablo Trapero filmó uno de los mejores filmes nacionales de los últimos años. Zapa, un joven cerrajero de Provincia, ingresa a la Bonaerense y de ser acusado de un robo le limpian el prontuario y lo acomodan en una comisaría. El filme juega con lo marginal y desnuda a la policía en sus "arreglitos". Zapa conoce a Mabel, una instructora policial más grande que él y tienen sexo en una escena minimalista que roza el erotismo en su expresión más vulgar, pero eso lo lindo porque muestra el sexo como forma de expresión de camaradería y poder policial; Zapa en la Bonaerense consigue lo que no consiguió nunca en su vida civil: identidad como persona. Y eso es la Policía o el Ejército para el desclasado o el lumpenaje proletario, conseguir cierto respeto que la vida civil no le da al pobre estructural. El desclasado no es persona en la vida civil y en una corporación policial, con una estructura de orden y verticalismo consiguen salario, obra social y el uniforme y el arma. El arma da poder entre los suyos, o sea entre los de su estamento social. Una escena del Bonaerense es de tiros al aire y vino y risas. En esas fiestas de camaradería se conjuga el juego del "pequeño poder" que da el arma al Policía.
El Policia es un portador de armas, esa arma se la da el Estado para que cuide el orden constitucional. Pero las bases policiales vienen de la marginalidad, no manejan conceptos jurídicos ni pasaron por clases de derecho o política internacional. En los barrios periféricos no se habla de política como se habla en un claustro universitario, ni tampoco se tiene una idea muy formada de lo que es democracia y orden constitucional. El desclasado de barrio está marginado de todo porque no goza de los privilegios de la sociedad de consumo capitalista. Es muy fácil criticar al policía de uniforme desde la formación universitaria y teórica. Pero más que criticar al Policía habría que ver por qué hay pobreza estructural tan marcada y por qué los pobres y desclasados se identifican más con el pensamiento de derecha que con el pensamiento de izquierda. La izquierda sale de las universidades y la policía de las villas miserias. Ese contraste de clase crea una tensión muy marcada entre subalternos y oficialidad policial. El oficial jerárquico sale de los sectores medios y las bases no. Se produce un cortocircuito que rompe la cadena de mando. A la oficialidad se les escapa de las manos el orden y el verticalismo para dominar al subalterno. Los salarios bajos del policía ronda la marginalidad y las horas extras rompe las relaciones familiares del policía con sus hijos y esposa. Ingresa a la Policía por un sueldo y obra social e identidad colectiva pero al estar adentro de ese verticalismo estatal también es un marginal de salarios bajos. La pobreza engendra pobreza.
Fray Mocho escribió sobre la Policía porque el fue policía. Sus descripciones del vigilante de barrio y esa marginalidad que lo conecta con el pensionista o el inmigrante de fines del siglo 19 crea las condiciones para ver la formación del cuerpo policial. El policia subalterno nace marginal. No nace con los beneficios del consumo. El vigilante está para cebarle el mate al comisario. Es ese típico policía de bigotito y barrigón de la historieta nacional de Anteojito. El Policia siempre fue ridiculizado por el Poder y por la literatura. El Sargento Garcia y el Cabo Reyes, borrachines y siempre sin un peso. El cine nacional de la dictadura hizo un esquema dl policía tonto y siempre pobre. El policia siempre contra la pared de la marginalidad y agarra el garrote y le pega s sus pares. Entre delincuente y policía muchas veces hay lazos familiares porque viven en los mismos barrios de desclasados.
Es muy grave que las bases policiales rodeen la Residencia Presidencial, porque tienen armas y están descontrolados sin orden jerárquico que maneje la situación. Y detrás de esta movida "colectiva" y por salarios están la derecha y el poder financiero que siempre fue el Poder golpista en toda América latina.
Trapero termina su filme con Zapa volviendo a su pueblo, pero ahora vuelve con una jubilación por invalidez producto de una carpeta médica arreglada.
En definitiva el policía para el folklore urbano siempre será el "negro pobre" para la clase media y para los iluminados universitarios.
La derecha siempre usó al marginal y desclasado. Los torturadores de la dictadura eran desclasados, la picana no la aplica el "pensante", la aplica el "negrito" que manejaba el Ford Falcon. Los Camisas Negras fascistas eran de clase obrera. Hitler recluta a sus asesinos de cuchillo de las fábricas y de los barrios marginales de Berlín. Habría que preguntarse por qué el capitalismo necesita crear pobreza estructural para crear diferencias tan marcadas de clase. Las clases sociales y las diferencias económicas crean monstruos, salvajismo y horror. Los códigos del desclasado no son los códigos del "educado" y privilegiado del sistema capitalista. El capitalismo crea sus propios monstruos y esos monstruos están ahí esperando para atacar y devorar a la humanidad.
Fabián Ariel Gemelotti
(10/09/2020)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario