Realidad y ficción
(f.a.g.)
A la ficción le queda poco ruedo en el carretel. Le queda nada, diría más que nada que la ficción agoniza y vive sus últimos días. Cuando estudiaba Historia chusmeaba las clases de Letras. Tiempos que se leía mucho y se leía todo. Tiempos que no existían las redes sociales y no estábamos tan chupados por lo mediático. Y no hace tantos años de esto. O por lo menos eso me parece. La ficción vive una agonía desde hace un par de años. El cine y la Literatura están condenados al olvido. El lugar que ocupaba el cuento lo está ocupando las redes. ¿Qué sentido tiene el cuento y el relato corto cuando todo se resume en un meme? ¿Qué sentido tiene la ciencia ficción cuando estamos sumergidos en una realidad de ciencia ficción con un virus que ni el mejor novelista podría haber ficcionado? Estudiantes de Historia queríamos meternos a escuchar clases de Letras, queríamos ficción. Queríamos teoría. Amábamos lo teórico. Queríamos leer El Quijote y leerlo desde la ficción, no nos interesaba lo "real" ni meter a Cervantes en la "realidad" del presente. Cervantes escribe El Quijote porque la ficción era una realidad necesaria del siglo 16. Pero el siglo 21 crea su propia ficción, una ficción que sale de las redes sociales y de los medios televisivos. ¿Qué sentido tiene el periódico cuando cada media hora la "realidad" cambia y los paradigmas de realidad tienen códigos propios que quiebran la realidad de hace media hora? Te acostá la siesta a la una y te levantas a las cinco y el mundo es otro. El que era "bueno" a la una a las cinco es "malo". Hace una semana Robertito era el malo y ahora es el bueno. Y Pepito era el bueno el lunes y hoy jueves es el malo. La teoría es tirada por la borda porque la "realidad" es más veloz que el campo teórico. Una "realidad" de bandos en lucha y de fanáticos y repetidores de ideas robadas y esas ideas transformadas en "verdades absolutas". Tiempos de misticismo mediático, donde los medios masivos y las redes sociales cumplen una función religiosa. Todo es santificado y quien no comulga con las "verdades establecidas" queda fuera de esa realidad creada por los medios.
El otro día le digo a un amigo que los medios te hacen bolsa y mi amigo me dice: "TN, Clarín". Le digo "los medios", y me vuelve a decir "TN, Clarín". Para él lo mediático es un canal de televisión. Medios son medios, no interesa a quién representen. Y el otro día le digo a otro amigo de años lo mismo y me dice: "C5N, Página/12". Cada cual ve a los medios como una unidad perteneciente a una idea. Yo quería hablar de los medios masivos como un todo alienante. Pero no se puede, ese es el logro de los medios, lograron matar la teoría sobre medios masivos. Estamos hiperinformados, pendientes de la "realidad" como el comulgante está pendiente del sermón del párroco de la iglesia para luego cumplir con el catecismo católico. Los medios se han transformado en una religión. Lo que dice tal periodista es palabra sagrada. Hay un fanatismo y una ceguera tan grande que es imposible mantener un diálogo teórico con alguien. Antes te preguntaban de qué cuadro eras, ahora qué pensás. Y nos vivimos cuidando de nuestras ideas. Nadie quiere dar el paso en falso. Nadie quiere opinar fuera de lo establecido por los medios masivos. La "realidad" del siglo 21 es creada por los medios y sobre todo por las redes sociales. El Poder de las redes quizás dentro de diez años creará una realidad donde dejemos de vivir la "realidad" como conocemos lo real.
Si Julio Verne escribía sin ser riguroso, con miles de errores técnicos y geográficos y matemáticos y no chequeaba fechas exactas, ahora la literatura habla de "perfección" cuando la literatura es del campo de lo impefecto. Los escritores actuales de novelas parecen periodistas escribiendo ficción desde lo "real" y cuidando encajar dentro del orden establecido por lo mediático. Así las novelas nuevas son un reflejo de lo que dicen los medios. Los medios masivos están destruyendo la vida como la conocemos. Un periodista de un canal de TV es mucho más destructivo que un periodista de un periódico. Los medios son una fábrica a destajo de ideas para vender esas ideas al público. El público compra ideas elaboradas por los medios y las repite como ideas propias. Un simple recorrido por las redes y te das cuenta que el 95% son ideas elaboradas por los medios. Crean "realidades" a partir del discurso mediático. No miro noticieros de ningún tipo. No consumo programas políticos. No consumo nada donde haya un locutor o un periodista opinando. Eso es contaminante. Hace mal a la salud. Pero sé lo que dicen los medios porque la gente que veo a diario son los transmisores de lo que dijeron los medios. Hoy a la noche hubo una marcha contra la Justicia. No tenía idea, nunca estoy pendiente de lo que pasa. Pero ya cinco personas me hablaron del tema. Cinco personas. Yo vi una película, prefiero la ficción a ver un programa político. No me interesa, no son teóricos. No me interesa lo que ocurre en la pantalla de TV.
Como plantea Orwell en 1984, ese libro que amo y que es una de las novelas más grandiosas que se hayan escrito, lo "real va a matar a la ficción". La ficción agoniza y la Literatura está viviendo sus últimos años. Quizás el futuro sea muchos aparatos de TV en las calles y gente agolpada escuchando a un locutor hablando de "verdades".
Pero seguramente a nadie le va a interesar lo que escribí, no interesa porque yo no soy un periodista de TV ni un escritor de los medios masivos. Soy un desconocido que nadie lee. Y cuando sos un desconocido todo va a parar a la basura.
Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves 24 de septiembre de 2020, dos y cuarenta y ocho de la madrugada)
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