jueves, 17 de septiembre de 2020

Batman

Batman y el sexo

(f.a.g.)

Que Batman la quiso poner estoy seguro. O por lo menos eso creíamos mientras tomábamos la leche mirando el serial. Gatúbela siempre estuvo caliente con Batman y despertaba calenturas en Batman. Pero aparecía Robin, flaquito y tímido. Gatúbela rondaba los treinta años o un poquito más y Batman la cuarentena. Pero no estaban de cuarentena, Batman se encerraba en su cueva y jugaba a la cuarentena. Se ponía el traje y agarraba su auto negro transformado en batiauto y se camuflaba de paladín de la justicia de Ciudad Gótica. Siempre los villanos eran ridículos, con algo de malos inteligentes rodeados de pánfilos idiotas, el idiota de manual de psiquiatría de medicina. Pero cuando Gatúbela aparecía todos se calentaban. Se la querian coger, eso se notaba en sus miradas lascivas. El Pingüino se la quería acomodar a la mala. El Acertijo jugaba y si Gatúbela se ponía en cuatro patas (recuerdo escenas de la gata caminando en cuatro) la hubiese ensartado. Pero esas escenas no eran convenientes para las tardes de chocolatada y churros con dulce de leche. La manteca vendría después, acompañada del último tango. Batman no sabía de mantecas y Gatúbela estaba muy buena. Robin era tímido y también se la quiso poner. La Batichica también estaba ahí. Y podrían haber hecho un trío, un cuarteto o un quintupleto incorporando a algún villano de verga carnosa. El más apropiado era el Guasón. Las buenas lenguas dicen que la tenía muy larga y gorda. La tía de Batman no era una solterona de Iglesia. Dicen que en la vida no de serie se la montaña el mayordomo. Malas o buenas lenguas recibió su lengua. La Batichica parecía una novicia, una novicia rebelde enjaulada con su traje que no marcaba muy bien sus tetas. Gatúbela siempre con su traje marcando ese culo hermoso y esas tetas bien marcadas. Sacaba la lengua como una gata en celo y Batman ahí para atraparla y cogerla. Robin miraba, con esas piernas de ternero y ese rostro de virgo. Nunca hubo sexo explícito en el serial, nunca se hubiese permitido por los sensores de los sesenta. Batman era la serie para la chocolatada y la bananita dolca. Nos quedamos con las ganas de ver una escena de besos y lenguas y a Gatúbela mostrando su cuerpo perfecto montado sobre la verga de Batman.

Fabián Ariel Gemelotti
(18/08/2020)

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