La náusea
(f a g.)
Que los intelectuales son sucios, pendencieros, egoístas, malcriados, solitarios, les gusta la plata, viven a contramano de todo es lo que dice Paul Johson en Intelectuales. Un libro que hay que leer porque divierte, y la finalidad de un libro es que divierta. Se despacha sobre Rousseau y sobre Shelley y sobre Marx y sobre Tolstoi y sobre Hemingway y sobre Bertolt Brecht y sobre Russell y sobre Sartre y sobre Wilson y sobre Gollancz y sobre Orwell. Se despacha sobre la náusea de los consagrados. Johson es un católico norteamericano especialista en Historia Antigua, pero el libro que lo consagra es Intelectuales. Escribió un excelente libro sobre la historia de la Iglesia, imprescindible para comprender al Cristianismo. Y también un libro muy bueno sobre el Judaísmo. Sus libros son polémicos y cuestionados por los intelectuales de izquierda. La izquierda siempre cuestiona todo, siempre a la luz de la razón de la no razón.
A Marx le tira con torpedos. Lo deja mal parado. Intelectuales no se detiene en lo meramente teórico, porque la finalidad del libro no es un exámen de la teoría. El libro se mete en la cama del intelectual y lo destroza. Es como esos programas de la tarde donde uno quiere saber quién se acuesta con Pampita. Pero acá no habla de Pampita, habla del sucio de Sartre que con un metro cincuenta y la cara llena de granos y los dientes podridos seducía a sus alumnas para echarles un polvo. Sartre hablaba tanto que la gente se dormía en sus conferencias y tenía granos con olor en el culo. Siempre fue lindo leer la correspondencia de los intelectuales. En las cartas de Brecht leemos que se tiraba pedos y envolvía a sus mujeres en las sábanas para que el olor penetre y sea vomitivo. Marx se bañaba poco, siempre con olor a huevos y a culo. No era alcohólico pero tomaba. Rousseau un pedante que abandonaba a sus hijos en hospitales del Estado.
Un libro divertido. Es como saber si a mi vecino Alberto se le para todavía. O si la gorda del octavo se tira pedos mientras se la chupan. Un libro que hay que tener en cuenta y sobre todo usar jabón y desodorante para no tener olor a chivo.
Fabián Ariel Gemelotti
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