jueves, 10 de septiembre de 2020

La Policia sublevada

La Policía y sus salarios

(f.a g.)

No quería opinar sobre el tema. No me gustan las redes sociales y borré todo mi facebook y solamente dejé tapas de mis libros publicados. Había decidido no subir mas artículos largos. Estoy corrigiendo una novela, y eso lleva tiempo y trabajo y esfuerzo intelectual y no queda tiempo para un artículo. Pero es tan grave lo que está pasando que sería una falta de responsabilidad civil no opinar. Hay que opinar y no andar en la pavada, porque lo que está pasando es gravísimo. No es para tomarlo a broma o ignorarlo.
Que la cuestión salarial de todos los sectores es una realidad que abruma sería necio negarlo. Los salarios están por el piso y la inflación producto de la pandemia quitó poder adquisitivo a todos los sectores del trabajo. En el transporte los choferes de ómnibus no cobran sus salarios y están en un paro por tiempo indeterminado. Los jubilados están atrasados en sus ingresos a niveles que rozan la pobreza extrema. Los comerciantes están al borde de la locura y no venden y cierran sus negocios. Bancarios, obreros textiles, algodoneros, empleados de comercio, judiciales, docentes, municipales no reciben incrementos salariales hace meses. Y la policía viene con un atraso salarial de hace cinco años. ¿Es culpable el Gobierno actual del atraso salarial? El país está quebrado en su economía producto del endeudamiento de 2018. Y el país tambalea por falta de recursos económicos. O sea, no hay plata en el país para salarios y jubilaciones. Y encima una pandemia que obliga a una cuarentena estricta con cierre de negocios y el consumo se cayó a niveles impensados. No hay plata en los bolsillos, no hay consumo y la economía está estancada.
En 2018 el endeudamiento irresponsable del macrismo creó las condiciones a la realidad actual. Fue un error de los sectores del trabajo no oponerse con energía a ese proceso de endeudamiento. Todos esos errores los estamos pagando ahora. Macri dejó un país vacío, empobrecido, sin recursos, con instituciones debilitadas y con una concentración mediática que maneja la opinión pública. Los medios son la oposición a Alberto, una oposición sin líderes concretos y visibles en carne y huesos, pero concentrada en la pantalla de la TV y la internet. Un líder más eficaz que el líder de barricada. Los medios forman la conciencia de la gente y determinan los pasos a seguir. Si los golpes de Estado en los 60/70 se hacían con tanques y fusiles en el siglo 21 los golpes lo hacen los medios, golpes que ya no necesitan miles de muertos sino simplemente crear condiciones de caos para crear odios a la democracia y a las instituciones que la representan. El odio es una especie de golpe de Estado. La democracia en el siglo 21 está condicionada por lo mediático y la tecnología. No es la democracia que hablaban los teóricos del siglo 18 y 19, ahora estamos en otros parámetros de poder. Para fortalecer lo institucional se necesita el control de los medios. Sin ese control la democracia es un caos y un caldo de cultivo que la derecha aprovecha para desestabilizar al Gobierno.
Las bases policiales piden salarios "altos", y es justo ese reclamo. Podremos discutir si son trabajadores o no lo son. Son trabajadores si los medimos como vendedores de su fuerza de trabajo. Desde el marxismo más ortodoxo se podría decir que sí son trabajadores y explotados al igual que un obrero o un empleado de comercio o un bancario. Pero si hacemos un análisis más concreto se tendría que decir que la policía es la fuerza de seguridad de un Estado y el resguardo del orden en ese Estado. Y al no estar sindicalizados no se los puede llamar trabajadores en el término más ortodoxo de la palabra trabajador. Son fuerzas de seguridad y portadores de armas que el Estado les da. La policía está sublevada, no es una medida gremial ni una marcha de trabajadores sindicalizados. Es una sublevación y un quiebre al orden institucional. Rodearon la Quinta Presidencial con patrulleros y armados. No dejaron las armas en sus casas. Están con las armas en sus cinturas y el bombo los acompaña y están agitando banderas argentinas. Es una mezcla de marcha obrera pero con uniforme y la gorra y el arma como presión e identidad policial.
La Policía debe estar sindicalizada, tener un Sindicato y expresar sus ideas políticas librenente. También la Policía tiene derecho a reclamar salarios y condiciones de trabajo. Pero todo en un marco civil, sin uniformes ni patrulleros y sobre todo dejar las armas en sus casas o dependencias policiales. De otra forma no es un reclamo de salarios es una sublevación y ponen en riesgo lo institucional. Y rodear la Quinta Presidencial es un apriete al Presidente y un riesgo de una balacera y ponen en riesgo la vida de civiles y de ellos mismos. La derecha sabe de esto, por eso agita las banderas del caos y Cambiemos apoya este levantamiento policial. Cambiemos quiere el quiebre institucional, quiere que Alberto caiga en el error de reprimir a los policías para que haya balacera. La derecha mira sus intereses monetarios y quiere adueñarse del poder por vías no democráticas.
La democracia está en riesgo y es necesario defenderla. El país está quebrado en lo económico y para salir adelante es necesario sacar los recursos de los que tienen el capital. Los salarios se cayeron y es necesario aumentos de salarios urgentes. Sin políticas de salarios no hay consumo y el consumo mueve la economía en toda sociedad capitalista. El capitalismo necesita asalariados con bolsillos llenos y dispuestos a consumir los productos que crea el sistema de capital.
Después se podrá discutir si el capitalismo es válido o no lo es, pero estamos en un mundo de capital y de salarios y de consumo. Discutir la validez del sistema sería necio en la actual coyuntura histórica del mundo.

Fabián Ariel Gemelotti
(jueves 10 de septiembre de 2020, tres y cuarto de la tarde)

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