sábado, 11 de julio de 2020

Pasado y presente

El pasado y el presente

(f.a.g.)

-Habla Martín Cohan por Radio Nacional.
-No leo a escritores contemporáneos, es perder el tiempo.
Un amigo me manda un mensaje al Wassap, yo acá cansado y leyendo una revista de Economía.
-Habla del pasado y el presente de un escritor, te va a gustar.
-No creo, me aburren los escritores nacionales contemporáneos.
Mi amigo me habla de este escritor que está hablando por la radio. No tengo TV ni radio. No me gusta la radio. No me gusta la TV.
-Hoy fui al Centro a comprar algo y no compré nada.
-Me siento como en una prisión, acá encerrado sin poder viajar a Capital Federal.
La verdad me siento prisionero, me aburre Rosario. Una vez al mes me hago una escapada de un fin de semana a Capital. Extraño Buenos Aires, porque me crié hasta los 15 en Capital.
-Hay que leer contemporáneos.
-Noooo. Me aburren. No leo a escritores mediáticos. Solamente leo clásicos. A escritores muertos, y mientras más miserable fue la vida del escritor más me gusta.
-Pero tenés que leer contemporáneos.
-Es perder el tiempo. Una vida no alcanza para leer todos los clásicos.
Mi amigo es periodista, tiene un programa de radio.
-Voy a leer un texto tuyo si querés en el programa.
-Nooooo. No me gusta eso. No quiero lecturas en radios.
-Un texto corto.
-No me gusta eso. No me gusta la radio.
Muchos no entienden que no me guste la radio. No escucho radio. Me aburre. Me aburren las informaciones, y los noticieros de TV son una especie de tortura mental.
En 1996 conocí a una chica que tenía un programa de radio. Ella quince años más grande que yo. Un programa de cumbia. Linda mujer, negrita y de buen cuerpo. Pero odio la cumbia y el folklore. Lo mío es el rock.
-¿Ahora defendés a Alberto?
-Alberto no es mal tipo. Hace lo que puede.
-Pero no te gustaba.
-Lo estoy empezando a comprender. Lleva tiempo. Alberto es como esas mujeres que uno al principio no las quiere y termina amándolas con locura. Así son los grandes amores.
-Jajaja.
Miro mi biblioteca y miro los libros ahí todos juntitos. Miro los miles de libros que tengo de Historia Antigua. ¿Por qué me gusta tanto la Historia Antigua? Solamente sé que desde chico leo Historia Antigua.
-Estoy escribiendo una novela.
-Bien.
Mi amigo escribe, pero su escritura es muy convencional. Esa escritura que atrae porque convence al lector. A mí no me gusta esa escritura, prefiero el odio.
-Ví un libro de Fanta.
-Fante, no Fanta. Es uno de mis preferidos.
-Los norteamericanos no me gustan. Prefiero los nacionales.
-Estados Unidos es la cuna de la literatura de culto.
-Prefiero el Martín Fierro.
-Nunca lo leí. Debo tener un ejemplar por ahí.
Me aburre el Martín Fierro, lo digo y no me creen. Yo no escribo para que me crean. Prefiero a Fante.
Ayer pensaba en Cicerón. Y pensaba que me gustaría leerlo en latín. Pero no consigo un texto de Cicerón en latín. Y tampoco sé tanto latín pata leerlo rápido y correctamente.
-Bueno, me voy a dormir.
-Yo también.
-Me olvidaba de contarte que murió Claudio.
-¿Qué le pasó?
-Le agarró un infarto mientras cogía con la mujer.
La vida se puede terminar hoy mismo. El tiempo es muy cruel. Por eso no leo contemporáneos. Leo clásicos. Y me faltan muchos autores. Tengo sueño. Me voy a lavar los dientes y me voy a la cucha.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 12 de julio de 2020, una y veinte de la tarde)

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