domingo, 12 de julio de 2020

La grieta

La grieta

(f.a g.)

La grieta es necesaria y siempre existió. La grieta es milenaria en la Historia. Y en Argentina (o mejor dicho el territorio del Río de la Plata) existió desde que el conquistador español llegó a fundar ciudades. No me vengan con que hay que cerrar la grieta. Siempre existió y nunca va a ser cerrada. A Alberto lo quieren voltear, eso está bien claro. También está bien claro que Alberto tiene unos huevos grandes y sabe lo que es gobernar. Es un gran Presidente. Ahora es el momento de demostrarlo, no hace cuatro meses cuando recién empezábamos a ver su gestión. Ahora hay que defenderlo. Ahora se ve quién está de cada lado. Yo estoy con Alberto. Los gorilas están a favor de levantar la cuarentena. Y quieren la cabeza de Alberto. El macrismo se activó de vuelta en los últimos días y salieron nuevamente del escondite los odiadores seriales.
Se está yendo a la mierda el cuidado, el distanciamiento social y ya no se respeta nada. Muchos no creen en la pandemia. La pandemia es real y no es una broma. La gente se muere a montones en Provincia de Buenos Aires y cada muerte duele. Se mueren los pobres, los hacinados y los que fueron destruidos por el macrismo en los cuatro años de genocidio macrista. ¿Y Rosario? La ciudad es un desastre, ya nadie respeta nada. En los bares ya no anotan más el nombre, ¿están rompiendo el protocolo obligatorio? Ayer estaba en el Centro y en una tienda había una cola de casi una cuadra para ingresar. No es culpa de la tienda, a la gente ya no le importa nada. Y en manada se volvían locos para ahorrarse dos monedas en una prenda de vestir. Miles de porteños por las calles (¿Alguien puede explicarme cómo se filtró tanta gente? Solamente 250 autos hicieron retroceder) Ya nadie se calienta. Los controles se han minimizado. Pareciera que nadie teme a la muerte. Gente sin barbijo caminando por la calle, gente soberbia que desafía al virus. Le hicieron creer que el virus es "político". Pareciera que a nadie le importara que muera su familia y amigos. Ya no hay respeto.
No creo que sean minorías los odiadores seriales. Son minorías los dueños del capital, pero mayoría los medios asesinos y la gente compra. La gente cree lo que ve y escucha en los medios. Los medios masivos son un cáncer que se meten en el cuerpo social y carcomen la carne y matan los cerebros. Deboran cerebros, como los zombies de los filmes de muertos vivientes.
¿Se van a morir de hambre los grandes grupos económicos por cinco meses de cuarentena? Que eso se lo hagan creer a los que miran a Mirtha o a los noticieros de la tarde. Nadie se muere de hambre por cerrar unos meses. Aparte nadie cerró nada. Nunca estuvo prohibido la venta. El que sí se muere de hambre es el comerciante chico, el peluquero, el zapatero y el que tiene la librería en mi barrio. Pero el Gobierno reparte dinero y debe sacarles a los que tienen y repartir más. Eso se está estudiando. Los grandes grupos económicos tienen para tirar manteca al techo. Y encima están recibiendo mucha ayuda estatal como corresponde para pagar salarios. La mitad de los sueldos de todos los empleados privados están siendo abonados por el Estado. ¿Qué mierda le critican entonces al Gobierno? Son unos malas leches que buscan sembrar odio porque quieren volver al poder y a ese poder donde la explotación está al servicio de la evasión impositiva y de los paraísos fiscales. Siento asco de los grandes empresarios nacionales. ¿El campo? Esos son parásitos y no vale la pena hablar de ellos.
¿Quién garantiza mi vida y la de mi familia y tu vida y la de los tuyos?
Si esto sigue así en una semana volvemos a fase Uno, porque los contagios van a ser masivos y tendremos que retroceder y tirar a la mierda los logros en la ciudad y en la Provincia.
Extraño Capital Federal. Extraño a parte de mi familia. Extraño a mis afectos porteños. Pero para proteger la vida estoy con la cuarentena. Y voy a defenderla porque amo a mi familia.

Fabián Ariel Gemelotti
(domingo 12 de julio de 2020, dos y cuarenta de la tarde)

Posdata: ahora me desconecto del mundo para leer todo el día.

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