El estado de felicidad
(Por: Fabián Ariel Gemelotti)
Siempre me impresionaron cuatro novelas fundamentales, que a mi entender definen "el estado de felicidad". La primera es Un mundo feliz de Aldous Huxley. Publicada en 1932 con el tiempo se convirtió en uno de los paradigmas para ver las sociedades "manada" como bien definía Céline "al conjunto social". Huxley hace de su novela una forma de ver lo que pasaría en una sociedad si se lograra "la felicidad" y la "tristeza" no formara parte de la vida. Huxley lo plantea desde la biología, donde las clases sociales son un proyecto de laboratorio. Y la "felicidad" es una droga (el soma, que podría ser cocaína de la buena) que se consume cuando uno entra en la tristeza. Los pobres son recluidos en reservas y "la clase media" puede ir a visitarlos para "recordar lo que es la pobreza". Un pantallazo de lo que es el hambre y la marginación. También la novela plantea "al buen salvaje", esa cosa que ya hablaban los iluministas en el siglo 18. Pero lo que a mí me atrajo de su trama es el tema de "la felicidad". Huxley escribió un libro posterior para explicar su novela (Retorno a Un Mundo Feliz) y ahí dice: "quise mostrar en mi novela que 'la felicidad' es un estado que no existe y las sociedades inventan paliativos para que los ciudadanos vivan engañados". Huxley tuvo que publicar este ensayo porque su novela fue mal interpretada en la época. Era 1932 y los fascismos y populismos estaban surgiendo en Europa. La izquierda interpretó que Huxley era de derecha. Y la derecha que era de izquierda. Y Huxley dice en su ensayo explicativo: "soy novelista, no soy político". La novela con el tiempo se convirtió en un clásico del futurismo y la ciencia ficción. Pero lo interesante es que esta novela se anticipa al "neoliberalismo" cincuenta años antes de su surgimiento.
Otra novela que habla del "estado de felicidad" es 1984. Orwell en su novela plantea casi lo mismo que Huxley pero desde otro lugar distinto: una dictadura de la mentira es el camino a la "felicidad". En su novela, que es posterior a la obra de Huxley, Orwell plantea una distopía totalitaria donde el pensamiento único y colectivo anula la individualidad subjetiva. Un dictador llamado Gran Hermano nos vigila desde la TV que en pantallas gigantes nos observa en todas nuestras actividades diarias. Lo interesante de esta novela es que no hay escape a esa "observación constante" porque todo pensamiento es vigilado por La policía del pensamiento. Esta sociedad vigiladora crea una lengua propia (la neolengua) que elimina palabras que pasan a ser prohibidas. "Tristeza" se elimina del vocabulario. Esa neolengua es revisada y cambiada cada tanto. El idioma pasa a ser una unidad de control social. Se anula lo subjetivo con el control de las palabras. Quienes quiebren ese orden "desaparecerán" y pasarán al olvido, porque "el desaparecido" pasa a ser un "nada" como que no existió y amigos y familias lo borran de su mente.
La novela es excelente. Hay una oficina de medios de comunicación que van escribiendo la Historia mundial diariamente y borrando lo que creen que no le sirve al sistema para dominar a los ciudadanos. Borran guerras, personas y personajes históricos. Es como si un día uno se levanta y en vez de haber existido La Segunda Guerra Mundial Hitler ganó la guerra e Hitler es el bueno. Y entonces debemos olvidar nuestro pasado histórico y construir una nueva visión del paradigma de la Historia. Novela alucinante. En 1984 no hay escapatoria posible a nada, porque hasta el pensamiento opositor al Gran Hermano es armado por la oficina de control del pensamiento.
La otra novela es Soy leyenda, de Matheson. Esta novela es de vampiros. Hay un desastre mundial y los humanos se convierten en vampiros nocturnos. Pero un humano es inmune a esa plaga y debe sobrevivir rodeado de los hombres nocturnos. Este humano hace de su vivienda una fortaleza para que los vampiros no puedan ingresar a su propiedad. ¿Que nos quiere decir Matheson en su novela? Creo que es muy simple lo que dice: no podemos nadar contra la corriente, porque nos ahogamos en nuestra sangre. El personaje resiste y resiste hasta que es capturado por un grupo de jóvenes vampiros (que serían algo así como una vanguardia intelectual de la totalidad masificada). Es llevado a una prisión y ahí el personaje piensa si el que está equivocado es él y los "monstruos" no son en realidad la nueva sociedad que está naciendo. Ahí termina la novela, sin planteos morales o un cierre político al asunto. Simplemente el autor piensa esa posibilidad. Es un final abierto. ¿Acaso no habremos vivido equivocados toda la vida y los otros tienen la 'verdad' y fuimos necios y no nos dimos cuenta?
Y terminamos este ensayo con una novela "rara" y muy cuestionada: De un castillo a otro, de Céline. No es una novela propiamente dicha, es un ensayo de defensa, pero está escrita con ese estilo que solamente los novelistas le dan a una obra. Este libro cuando lo leí por primera vez me dio miedo, terror porque me estaba metiendo con un tema tabú: ¿los judíos son buenos o malos? Aclaro que es un libro anti semita. Pero también aclaro que es una obra maestra de la literatura. Aclarado, vayamos al libro. Céline era nazi, eso lo sabemos todos los que leemos literatura. Fue colaboracionista de los nazis en la Francia ocupada. Pero también sabemos que Céline escribió la mejor novela del siglo veinte (Viaje al fin de la noche, una novela de culto que te vuela la cabeza de lo bien escrita que está). En De un castillo al otro es diferente, porque no tiene esa maestría exquisita que sí tiene su novela de culto. En De un castillo... Céline hace una defensa del nazismo. Uno empieza a leerla y se asusta de lo que dice. Pero a medida que vas leyendo te vas dando cuenta que es una obra maestra de la literatura. El libro está escrito sin puntuación, no hay puntos y aparte y pocas comas y está todo mezclado. Es una escritura rápida. Es un panfleto literario minimalista. En este libro Céline dice: "yo era feliz en Francia porque era mi patria y mi patria era mi felicidad pero vinieron los yanquis y nos sacaron la felicidad y mataron más franceses que los alemanes porque los alemanes no eran tan malos pero las fuerzas capitalistas eran los verdaderos malos y eso nadie lo dice porque hay miedo de decir las cosas que deben decirse". Como verán no hay puntuación. Céline nos quiere mostrar que en toda guerra no hay malos ni buenos, lo que hay es una guerra territorial para poseer territorios. Céline dice: "los yanquis fabricaron a Hitler porque querían dominar el mundo y Hitler no era ni malo ni bueno en definitiva fue una víctima del capitalismo". Céline habla de capitalismo. Era lector de marxismo pero dicen sus detractores que era de derecha. El se decía de derecha pero habla de capitalismo: "conocí a Hitler y le escribí un discurso y me pagaron muy bien y me cogía una alemana blanca que era una adolescente que me calentaba mucho y eran tiempos de tristeza y alegría y éramos felices pero los yanquis vinieron y violaron a las alemanas y junto a los rusos mataron alemanes en Berlín y yo pude escapar y me atraparon y me metieron preso por nazi y yo les dije que no era nazi pero me dijeron que me cogía a una adolescente alemana y me pegaron y los yanquis mataron a mi gran amor y me quedé solo y nadie me defendió". Céline nos habla de felicidad en un mundo en guerra. Céline era anti semita, eso no se puede negar. Pero también fue un escritor que marcó el rumbo de la literatura minimalista con su estilo ácido y de gramática desprolija. Cito este texto porque podemos ver acá que un "nazi" dice algo que "el progresismo" nunca dijo: que la Segunda Guerra Mundial fue conveniente para el orden capitalista. Céline quizás inconscientemente nos habla acá del estado de felicidad. Porque lo que vino después de la Segunda Guerra fue el estado de felicidad de las sociedades reconstruidas luego de ser destruidas por el orden del "bien". De las cenizas de la "tristeza" nació la "felicidad" de las sociedades modernas.
Me quedo con ganas de hablar de Philip Dick y El hombre en el castillo. Este libro es una distopía que podría enganchar con Céline, pero la literatura tiene un tiempo. Y ese tiempo dice basta y colorín colorado acá termina este ensayo.
Fabián Ariel Gemelotti
(Viernes 13 de diciembre de 2019)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario