sábado, 3 de agosto de 2019

Prologo

Prólogo a Amanecer:

Kamikaze del vocablo

Fabián Ariel Gemelotti es una ametralladora viviente y como tal, dispara a mansalva palabras que se esconden en lo más hondo de las oscuridades humanas. Es una rara avis dentro del espectro literario rosarino, un compulsivo escritor de villancicos escatológicos y desenfrenados. Sus poesías logran plasmar frenéticos y esquizoides comportamientos de nuestro mundo y en especial de Argentina, siempre vista a través de la lupa de un vaivén que resucita dinosaurios, amebas, fósiles y otras yerbas.
La poesía de Fabián no toma atajos, elabora impecablemente el fermento que le dicta su ansia y el veneno salta directamente y nos mancha. Y al igual que Roberto Arlt y Manuel Puig, muestra implacablemente las miserias de nuestra clase media, pero con un suspicaz aire de crueldad al mejor estilo Osvaldo Lamborghini; una ensoñación contradictoria y al borde del delirio sobre sexo, clases sociales y mujeres. Bocanadas de lujuria y perversión, personajes ambivalentes de la crisis urbana burguesa del neocapitalismo siglo 21 se juntan en un menjunje provovador y obsesivo.
Todas las poesías conducen a un desplazamiento endémico y que trasciende generaciones. Hay un motor de búsqueda intenso que riza la ebriedad y un perenne juego macabro que machaca, pentagrama, fábula e incorpora dimensiones insopeschadas. Nunca es obsecuente con el lector, lo va sumergiendo en una catarata de sucesos y distorsiones que no otorgan respiro. Por eso la poesía es vertiginosa e invita a leerla de un tirón. En definitiva, otra muestra de la prolífera obra de Gemelotti que no pierde audacia y seduce al lector que busca un trago fuerte o un humo dislocado e intenso de puro kamikaze del vocablo.

FERNANDO MARQUINEZ

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