Los intelectuales gorilas siempre unidos en la pavada
(Por: Fabián Ariel Gemelotti)
Hay intelectuales idiotas, esos estúpidos que han triunfado con dos o tres libros que alguna vez marcaron época. Marcos Aguinis es uno de esos. La cruz invertida y El combate perpetuo son buenos libros. Me gustaron mucho. Pero uno no siempre debe engolozinarse con la forma y contenido de un texto; es mejor y más sano ver primero al escritor en su pensamiento. Todo libro expresa un pensar y la idiosincrasia de quien escribe, pero a veces hay engaños. Aguinis es uno de esos. Ayer lo escuchaba hablar boludeces, típico de un viejo choto que siempre fue un gorila antiperonista y criticó muy fuerte al Kirchnerismo. Se nace gorila al igual que se nace popular, por lo menos así me parece a mí. Y creo no estar equivocado. Y si lo estoy no me importa, yo pienso así. En El Combate perpetuo si uno lee con visión política, se ve ese odio a Rosas. Los gorilas siempre odiaron a Rosas. Lo odiaron por "salvaje y autoritario". Quizás lo fue, pero sin Rosas no hubiese sido posible la Argentina que nace libre y soberana en los años cuarenta del 19. Si la Revolución de Mayo fue el inicio, Rosas consolida la patria nacional y distributiva. Aguinis fue gorila toda la vida. El gorila no es solamente un gorila anti Peronista, porque el ser gorila implica ser gorila en todos los órdenes de la vida. Una vez una chica me dijo: "mi novio es gorila hasta cuándo chupa la concha, porque la lengua nunca la mete adentro, siempre va por los bordes como no involucrándose en la lamida". Esa es una buena explicación de lo que es ser gorila: ni para chupar conchas sirven. Y hablando de conchas mojadas y buenas lamidas, ahora pasemos a Aldahazi. Este siempre fue puto, de esos putos rebuscados y psicobolches. En los noventa se hizo famoso con una novelita erótica. La intenté leer pero me aburrió. Es la historia del descubrimiento de la zona de placer de la mujer. Pero la ironía del caso es que Aldahazi es puto, y nunca ha chupado una concha. Como buen bolche que es escribe con metáforas y hace ficción de lo que nunca vivió.
Estamos rodeados de gorilas, mires por donde mires hay gorilas. Los gorilas hasta eructan como gorilas.
Fabián Ariel Gemelotti.
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