El corazón de las tinieblas
(Por: Fabián Ariel Gemelotti)
Ya nada es igual, nada puedo comprender y todo se me hace un vacío que no puedo llenar con nada. Estoy acá rodeado de libros y de muebles. Estoy solo. La soledad es un goce, pero también una infelicidad. Prendo el celular y ya no veo tu número, miles de mensajes, pero ninguno tuyo. Trato de no angustiarme, pero me angustio mucho. Soy pesimista, solitario y me irrita todo. Busco tus cartas y las leo y me ponen triste. ¡Tanto amor para terminar tan mal!!!! Nunca pensé no sentir más tu mano acariciar mi rostro, y tu voz penetrar mi interior. Pero es así, el amor termina alguna vez. Nada dura para toda la vida. Hace un mes que te ví por última vez y hace un mes que me siento huérfano de amor. Agarro mi moto y me gusta llevarla a la ruta y darle fierro, mucha velocidad para que el viento me abofetee y me haga ver la realidad. Ya no estás, y no estarás más. Soy caprichoso, un burgués de mierda que siempre tuvo todo. Pensaba ayer en vos mientras otra mujer recostada en mi pecho me hablaba. Palabras y palabras salidas de otros labios no sirven, porque vos no estás. Estoy triste y solitaria. Estoy angustiado. La angustia me mata.
¿De qué sirve tener todo si no te tengo a vos? ¿De qué sirve ver mi moto nueva, mi casa ordenada, mi billetera llena y mi ropa limpia y moderna? Nada sirve si vos no estás. Quizás algún día pueda volver nuevamente a ese estado de ánimo que se llama felicidad. Quizás otra mujer pueda hacerme olvidar de vos. En un mes se me han acercado dos mujeres, pero ninguna puede lograr que me olvide de vos. Puedo coger, pero no amar. Puedo disfrutar un café con alguien, pero no amar. Puedo dejar que una mano acaricie mi cuerpo, pero no amar.
Estoy y mañana estaré y nunca pero nunca volveré a ser el mismo.
El corazón de las tinieblas, de Conrad quizás logre que me olvide de vos por un momento y pueda reconstruirme y así poder amar nuevamente.
Como decía Conrad: "la mente humana es corruptible y esa corrupción de los sentidos lleva al hombre a la muerte".
Acá escribiendo.
Pura mierda, pero mierda de la buena.
Fabián Ariel Gemelotti
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