sábado, 3 de agosto de 2019

Carta 2

Carta a Gala (2)

MENSAJES DE WASSAP

Hoy pensaba en tu dibujo. Tu dibujo es lo que me dio fuerza para editar mi libro de poesía. Soy escritor de prosa, pero tu dibujo me dio la idea de hacer un libro con poesías. Miro las líneas del dibujo y me gustan, me gustan esas imperfecciones que tienen. Es perfecto aunque vos decís que las líneas deben ser más parejas. Yo creo que la imperfección es perfección en arte. Por eso lo dejo así. La chica que me hace la diagramación me preguntó quién sos vos y le dije: "alguien talentosa que dibuja como los dioses". Me pregunta a qué te dedicás: "es tatuadora". Y ahí queda todo, porque no le digo más nada. No le dije tu nombre ni nada de vos.
Vos no tenés idea lo que significan para mí tus dibujos. Siempre recuerdo la primera vez que te ví, allá lejos en el tiempo en noviembre de 2017; yo venía de la compensatoria por la Feria. Habíamos ido cinco días a Mar del Plata con mi novia de entonces, Jazmín. Habíamos discutido mucho y la relación estaba desgastada. Desde 2014 que estábamos juntos, cuando ella tenía 19 años. Era alumna mía y asi la conocí. Cuento esto porque tiene que ver con todo. Vos estabas con el carrito de ensaladas y yo agotado y mal dormido (y cansado de una relación asfixiante, porque era algo que ya no soportaba más) Y me dijiste: "yo vendo ensaladas, ¿querés?" Y esa compra fue mi primer contacto con vos. Siempre recuerdo ese día, y te veo delgada con un vestidito y pelo rojo suave. Yo estaba tan dormido que no le di importancia a tu persona. Pero el paso del tiempo hizo que ese día sea importante hoy en mi vida. Yo me entiendo.
Y fue pasando el tiempo y empezaron esos mensajes de Wassap. Un día de 2018 me revisa el celular Jazmín y ve unos Wassap que te envié a vos y me tira el celular contra la pared y lo rompe. Tuve que comprar uno nuevo. Ella era vegetariana y hacía ensaladas. Pero no me gustaban, yo quería las que vos vendía.
Me fui acostumbrando a esos Wassap. Se fueron transformando en parte de mi vida cotidiana. Los esperaba con ansiedad. Hasta he soñado con esos Wassap.
Empecé a pensar qué mierda hago escribiendo un Wassap (eso te lo dije una vez) y a pensar que yo estaba loco por hacer algo que nunca antes había hecho. Generalmente uso el celular para internet, no me gusta hablar ni enviar mensajes. Pero esto era diferente, porque detrás de la pantalla estaba vos, alguien que me producía confianza y mucha ternura. Y fui dándome cuenta que vos eras muy humana y muy sensible. Y fui dándome cuenta que no era una pantalla solamente, era una persona de carne y huesos detrás de la pantalla. Recuerdo un día del año pasado que vos te enojaste muy mal conmigo y me dijiste: "me tenés podrido con tus mensajes, a todas horas y todos los días". Me puse mal ese día, porque eran tres frases locas las que te enviaba y no quería molestarte. Hasta pensé en bloquearte y borrar tu celular y así no saber más nada de vos. Pero... no pude hacer eso.
Me empecé a acostumbrar a ver la pantalla y esperar un Wassap tuyo.
Me gusta mucho esa comunicación. Pero a su vez pienso a veces que no sé qué hago escribiendo un Wassap mañanero y esperando una respuesta. Hay días que me siento un "boludo" haciendo esto. Nunca lo he hablado con nadie, porque nadie me entendería, más mis amigos que saben cómo soy y que no hago estas giladas con nadie. Es Wassap, es la postmodernidad lo que logró esto. Escribí un cuento sobre nuestra comunicación: "Wassap del apocalipsis" Una historia donde hay un apocalipsis y la humanidad desaparece casi por completo, pero quedan algunos humanos encerrados en cuevas. Y son muchas cuevas, y se comunican por un sistema muy parecido al Wassap. Toda la vida de esos humanos se empieza a resumir en mensajes a una pantalla donde del otro lado hay otros humanos. La humanidad así deja de ser humana y se transforma en tecnológica. Todo destruido, salvo un 10% que va mutando de humano a inhumano.
Hace poco estuve tentado de bloquearte y cambiarme al nuevo sistema e irme del Tribunal y así no saber más nada de vos. Borrar tu existencia, pero no pude. Hay algo más fuerte que me lo impide y no sé con exactitud qué es. Aunque a veces creo saberlo, pero me niego a pensar en eso.
Miro tu dibujo y me enloquece. Me gusta el trazo y ese rostro imperfecto y esos dedos manejando un celular. El dibujo muestra un rostro mirando la pantalla del celular mientras escribe vaya a saber qué cosa. Y me viene de vuelta a la memoria ese día de noviembre de 2017.
Gala me gusta que tu dibujo sea parte de mi libro, porque vos merecés ser parte de mi libro. Mi libro es casi tuyo, porque si no fuera por ese dibujo ahora no habría libro.
Hace un tiempo me dice esa mujer que es mi "amante ocasional": "el otro día llamaron de la Corte a Gala, esa chica que se tiñó de naranja y la cagaron a pedo. ¿Sabés quién es?". Le dije que no te conocía. Y me dice: "una chica muy rara". Me puse a reír y la otra (ese pedazo de carne que no amo ni quiero, que es muy linda mujer pero vieja. No me gustan las mujeres de mi edad) me dice: "esa chica es muy creída". Y le dije: "no creo que sea creída, es humana por eso es así". Y me dijo: "¿entonces la conocés?". Y le dije: "no, pero conozco al padre que es un excelente tipo". Y me dice: "sí, el padre es muy buen tipo. Una vez estuve con él, hace años". Y me entró risa. Mucha risa.
No te enojes, aunque me divierte verte enojada. Me gusta que seas así, tan explosiva. Vos sos lo único que me da fuerza en las mañanas. Vos me has salvado de caer en la miseria espiritual.
No podría vivir sin sentir el ruido de mi celular y ver en la pantalla un nuevo mensaje de GALA. Cosa rara, tan rara que siento vergüenza y me siento un "boludo" si lo contaría a alguien, pero a su vez me siento libre y espero tus mensajes de Wassap con ansia. No podría vivir sin saber que detrás de la pantalla estás vos leyendo esto que acabo de escribirte con tanta pasión.

Fabián (domingo 4 de agosto de 2019)

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