El saber se transmite por el semen
(Por: Fabián Ariel Gemrlotti)
La pendeja es una negrita, esas negritas sudadas que a los blancos y educados nos atrapan en algún momento de la vida. La conocí en la facultad, yo iba a almorzar al bar enfrente de Derecho: "¿hoy qué vas a comer?", la negrita siempre me miraba bien, provocando y tratando de levantarme. Yo iba con mi novia rubia y bien blanquita, una abogadita de 46 años, cuatro más que yo. La pendeja bsmboleaba el orto, un orto bien trabajado y lo movía cuando me daba la espalda después de servir la comida. Como decía, yo iba siempre con mi novia, y nunca podíamos entablar una conversación, la negrita y yo. La negrita me calentaba y no me dejaba dormir. Yo en esos tiempos tenía la cátedra de Procesal Uno. Y un estudio jurídico donde currábamos a los incautos delincuentes que vendían merca. Todo es un arreglo, policía, estudio y delincuentes. La trilogía de la droga. Dejaba mucha guita eso, pero mi pasión era dar clases. Soy docente de alma. Mi novia la blanquita se fue de vacaciones a España y me dejó el terreno libre para levantarme a la negrita. Entro al bar solo, y la veo apoyada a la barra y veo lágrimas en sus ojos. Me arrimo y le pregunto qué le pasa: "mi novio me dejo"; "no te hagas problemas querida, ya lo vas a olvidar"; "noooo... lo amo". Eran la una de la tarde y ya me iba a mi casa desilusionado porque la negrita estaba enamorada y no me la iba a coger. Llego al estacionamiento y me subo a la camioneta y siento que golpean el vidrio de la ventana y miro y era la negrita: "por favor, ¿me lleva a mi casa"; "subí". Desparrama su cuerpo en el asiento y sus piernas delgadas me rozan. No digo nada pero encaro para la ruta a toda velocidad. Y meto la camioneta en un telo, y ella sinrie. Entramos a la habitación y estoy nervioso y ella se arrima y me toca el bulto y me besa el cuello y sube con su boca hasta la oreja y me la muerde: "hoy me vas a coger lindo". Suena el celular y era ni novia rubia que me llamaba de España. Me habla "bla bla bla bla bla", y la negrita se desviste al compás de la voz de mi novia, que yo había puesto el alta voz. La pendeja se arrima y me muerde y me lame la mano. Mi novia seguía hablando "bls bla bla bla". Y le corto la comunicación y me desvisto y me tiro en la cama. La negrita se acuesta a mi lado y me empieza a besar. Su lengua va de un lado a otro e ingresa a mi boca y sale y entra y sale. La aparto y prendo un pucho: "yo nunca leí un libro", me dice la negrita y la miro con ojos tristes y la beso. Se pone a llorar en mi pecho y agarro su cabeza y la voy bajando hasta mi pija. Me la chupa un buen rato y sus lágrimas bañan mi verga y mis huevos. Y me dice la negrita: "nunca leí nada, quiero que vos me eduques". Le digo que la voy a educar y se pone en cuatro patas. Y la penetro y le doy con toda mi alma. Acabo y ella acaba. Y nos recostamos y me abraza y la abrazo y me dice cosas lindas y yo también. Y le digo mirándola a los ojos: "el saber se transmite por el semen. Te voy a enseñar todo.". Ella se ríe y me dice: "yo quiero que me cojas nada más, no quiero educación. Recién te pedí que me eduques por decir algo". Y desde esa tarde la negrita sobaquera y rústica chupa pijas se transformó en mi fantasía y en mi amante. Yo un blanquito abogado he caído en la tentación.
Fabián Ariel Gemelotti
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