La venganza en la Literatura
(Por: Fabián Ariel Gemelotti)
La literatura nos habla de venganzas, porque la literatura no es política (aunque lo político esté presente) y al no ser política puede hablar sin traicionar la moral del discurso político. Alejandro Dumas en El Conde de Montecristo nos habla de venganza. La novela, que son más de mil páginas, tiene una historia principal y otras historias secundarias que se van enredando con la principal. El personaje principal es traicionado y confiscado en una prisión en una isla. Ahí conoce a un anciano, el cual es un anti napoleónico confiscado por el Imperio de Napoleón. El anciano tiene un mapa de un tesoro oculto, el cual es una fortuna que lo hará rico si escapa de la prisión. El anciano muere y el joven prisionero escapa envuelto en la bolsa de cadáveres y es tirado al mar. Se desata y es recogido por un barco pirata. Al tiempo alquila un pequeño bote y se dirige a la isla de Montecristo y encuentra el tesoro. El personaje aparece en su ciudad natal ya no como Edmundo Dantés, sino como el Conde de Montecristo, un rico que sorprende a la sociedad de su época por su fortuna y su misteriosa vida anterior(nadie lo reconoce a Dantés y todos desconocen el pasado del Conde) La historia es un relato de amor y venganza. Pero sobre todo la historia es una maravillosa apología de la venganza, de como el Conde va armando una venganza personal para cada personaje que lo traicionó. Alejandro Dumas inicia la literatura folletinesca: escritos que se publican por entregas en periódicos y en libros de papel económico. Con Dumas, Salgari y Verne la literatura deja de ser un placer exclusivo de la nobleza y los comerciantes ricos para pasar a ser de consumo masivo. El capitalismo favorece este tipo de textos, porque el obrero necesitaba lectura rápida sobrecargada de aventuras y romance. Lo bueno del Conde... radica en que es una novela de pasiones y como tal hace identificar al lector con el personaje. Los paradigmas literarios cambian con el capitalismo, porque los tiempos de ocio pasan a ser otros: el folletín es nuestra internet. Los que leyeron esta maravillosa novela no necesitan que les cuente el final y el desarrollo y los que no la leyeron deben leerla, porque la novela es grandiosa y no deja respirar. Lo bueno de la novela de Dumas es que la venganza no es tomada como un hecho moral, sino que la venganza es un hecho propio del individualismo del personaje que así redime su odio que lo transforma en liberación en su condición de ser humano. Una genialidad literaria.
La tradición de Occidente se construye desde la venganza. Ya Homero en sus cantos poéticos nos habla de Troya. La Guerra de Troya es una guerra de venganzas. Virgilio habla también de venganza y la Roma Imperial se construye con asesinatos vengativos. La moral cristiana pondrá en dudas a "la venganza" como hecho de liberación. El Cristianismo impone otros paradigmas de vida. Pero el discurso de la venganza también estará presente en los Evangelios. El Apocalipsis es un texto de venganza. La destrucción de Roma, que es en definitiva a lo que apunta Juan en su libro, es el fin primario del Apocalipsis. Los caballos del Apocalipsis vienen a vengarse, cortan la cabeza Imperial y redimen a la humanidad y la liberan de las garras del Imperialismo romano. El Apocalipsis es un texto revolucionario para la época, que con el paso del tiempo fue mutando en un texto obscuro y místico y se le dio un simbolismo religioso. Pero ese no era el objetivo del texto. La mitología griega está cargada de dioses vengativos. Y la mitología sumeria también. De los griegos heredamos la pasión por lo estético y lo lírico. De los romanos la pasión por el orden y los placeres carnales. Si Platón nos habla del amor como algo que no es carnal, sino "de los sentidos de lo interior", Cicerón nos habla del amor carnal: "La vida es carne". Cristo es lacerado en la carne. Cristo es carne no espíritu. Muere por las heridas en su cuerpo. Después se le dará otra forma discursiva, pero eso ya es otro cantar. San Agustín condena a la carne, porque "somos espíritu". Los seres espirituales dan la otra mejilla. La tradición del mundo antiguo se quiebra con las Confesiones de San Agustín. El paradigma Cristiano moderno ingresa al orden de Occidente. El mundo empieza a caminar de la mano de la moral Imperial con una mezcla de moral religiosa.
La literatura se construye desde lo individual y de lo individual para a ser un hecho colectivo. 20.000 leguas de viaje submarino de Verne es otro libro de venganza. La literatura es el hecho maldito del capitalismo, porque habla de venganza en el nuevo orden de producción.
Alejandro Dumas es el escritor de la venganza. Leamos Los tres mosqueteros como hecho de la tradición del honor y la lucha de la única revolución necesaria: la revolución de la dignidad, de ahí se parte para todo hecho revolucionario. Sin venganza y sin odio nadie puede redimirse. Ninguna sociedad crece como sociedad si no se cortan cabezas con la guillotina del odio.
(Por: Fabián Ariel Gemelotti)
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