La clase media y el progreso
(Por: Fabián Ariel Gemelotti
La clase media cuando se llena los bolsillos deja de ser "progresista" para sentirse identificada con los sectores patronales. ¿Por qué pasa eso? No hay explicación "científica" (aunque las ciencias sociales no son ciencias empíricas ni ciencias como se entiende en el habla cotidiano), ni tampoco es fácil explicarlo con palabras académicas. Me remito a decir que la clase media tiene aspiraciones de grandeza y tapa su mediocridad con esa fantasía de pertenencia a las clases dominantes. En Bolivia Evo Morales está sufriendo este proceso, y acá lo hemos sufrido muchas veces. Evo la tiene complicada en octubre, porque "los cholos" (los indígenas urbanizados) en los últimos años adquirieron un alto nivel de vida, y por lo tanto dejaron de sentirse identificados con la revolución de Evo Morales. Ahora se sienten ligados en pertenencia al nivel de vida de las clases altas de Bolivia. La clase media, en los países emergentes, tiene una necesidad "urgente" de sentirse parte del poder, por muchas cuestiones: años de postergación, racismo de las oligarquías y esa cosa de "ser blanquito entre los negritos". El cabecita negra en Argentina de ser un postergado y un "negro de mierda" en los doce años de Kirchnerismo pasó a ser "integrado al capitalismo de bienes de consumo de las clases altas", esa pertenencia pegó fuerte. Se llenó el estómago, y con una muy débil conciencia de clase (algo de conciencia hay, pero muy poca) en 2015 votó al macrismo, porque "los negros cobraban subsidios y el estado repartía jubilaciones". La clase media debe comprender que "la clase media es el negro sobaquero de las clases altas". El verdulero en el shopping se siente patrón de estancia. La empleada con título universitario de la universidad pública sueña con ser "la científica exitosa de la TV del mediodía". El abogado muerto de hambre recién recibido aspira a ser juez pero tiene el bolsillo vacío, y se frustra porque no tiene ni para cambiar los zapatos. El empleado bancario se siente dueño del capital. La maestra Jacinta Pichimaguida que come mortadela manda a la hija por los 15 a Disneylandia. Y así y así podría dar miles de ejemplos. Esa falta de conciencia clasista se produce en gran parte por el discurso mediático, que penetra fácilmente desde la TV y la internet. Contra eso es muy difícil luchar, a no ser que haya una TV progresista y los monopolios mediáticos pierdan espacios televisivos y en la internet. Los medios forman la conciencia de pertenencia de las clases medias y de las clases bajas. Los medios son manejados por las clases dominantes. Las clases que forman la pertenencia en los "súbditos" son los acumuladores de capital, y esa acumulación la logran gracias a que las clases expoliadas se identifican en parte con los ideales de los exploradores.
En 2019 las clases explotadas (la clase media es explotada, pero no se siente explotada) tocaron fondo: el "ajuste" y la "deuda" los fundió. Ahora están desesperados y vuelven en manada al progresismo. Por eso vuelve el Peronismo, no porque haya conciencia de clase, vuelve por la desesperación de bolsillos flacos y vacíos. Si no se logra una ley de medios que quite poder a los medios patronales, en cuatro años la oligarquía local vuelve al poder, no con Macri si no con otro monstruo que ellos crearán para volver. Los oligarcas se reproducen fácilmente y llegan al poder cuando los estómagos están satisfechos y la clase media es vulnerable y los vota. Sin conciencia de clase, todo se transforma en cíclico: vamos de un progresismo de bienestar a una oligarquía de endeudamiento constantemente, una variante que se da muy fácil en los países emergentes.
Fabián Ariel Gemelotti
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