viernes, 28 de diciembre de 2018

La patria es el consumo

LA PATRIA ES EL CONSUMO (civilización o barbarie)

(POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

Para entender a la Argentina hay que leer al Facundo de Sarmiento y también a Esteban Echeverría y su cuento El Matadero. No se puede entender un país como Argentina si no se entiende esa disyuntiva sarmientina de civilización y barbarie. Sarmiento no nace en las clases pudientes del país, nace en San Juan de madre soltera y pobre. Pero Sarmiento desde su origen pobre define en su obra cumbre los lineamientos de la clase dirigente y dominante del país. Sarmiento define al país en el orden capitalista, y pone los lineamientos ideológicos que harán un país para unos pocos.
La Revolución de Mayo no fue una revolución, simplemente fue un negociado de los sectores burgueses porteños para delinear sus intereses económicos y de clase. Salvo Mariano Moreno que tiene una visión más amplia de integración, a los "revolucionarios" burgueses de Mayo no les interesaba integrar al país en una nación para todos. Moreno no tiene una clase revolucionaria que lo acompañe en su ideología de clase.  A Moreno lo matan, era necesario para la clase dominante sacarse de encina a semejante ideología de la integración. Pero Sarmiento pone los lineamientos, y desde el Facundo traza los límites que demarcaran el futuro del país. Esteban Echeverría corre por el mismo camino, pero agarra otros atajos de clase. Nace en la clase dominante, hijo de patricios. Por eso para Echeverría "los gauchos rosistas son violadores salvajes". Echeverría quizás escribió el mejor texto literario del siglo 19 (El Matadero, 1838), donde plantea esa cosa clasista que da el color de la piel: el salvaje gaucho rosista curtido y bruto contra el niño bien Intelectual. El niño bien es violado por el falo del "bruto". Rosas es "el bruto" para Sarmiento y para Echeverría, pero cada cual lo ve desde su origen de clase. Sarmiento delinea un país para pocos pero desde la educación: "hay que educar la barbarie" y trae maestros del país capitalista en desarrollo (Estados Unidos). Echeverría no habla de educación, solamente describe a la barbarie con su pluma exquisita de niño bien educado en la abundancia de las clases dominantes. Aquí tenemos dos formas de ver al país en nuestra Historia: la integración sarmientina de ideología capitalista para crear "una nación capitalista y agraria contra una nación bárbara bruta"; y la visión de Echeverría de "la Argentina es patricia e intelectual". En definitiva las dos visiones delinean al país y lo hacen capitalista. Recordemos que El Matadero recién se publica veinte años después de la muerte de Echeverria. En 1871 su cuento era necesario para las clases dominantes y Echeverría adquiere fama (en vida fue ignorado como escritor, se lo podría llamar "el escritor maldito de los sectores dominantes"). Veamos la coyuntura en la cual se escribe el cuento y en la cual Sarmiento escribe su Facundo. Rosas integra a las clases expoliadas "brutas" y su impronta es inclusiva. Esa inclusión de clase le molesta a "los niños bien" como Echeverría. Pero no se entiende ese odio de Sarmiento viniendo de la pobreza. O sí se entiende si uno ve que Rosas no avanza en su integración al interior de la patria. De ahí los conflictos coyunturales de Rosas con el caudillo del interior. Facundo es un ejemplo. ¿Quién mató a Facundo? Eso no importa, lo que importa es el conflicto. Desde ese lugar se puede entender ese odio de un integrante de la clase expoliada a su misma clase. Ahí nace un conflicto permanente en nuestra Historia: el odio del pobre a su clase. Pero avancemos en la Historia.
En 1880 la oligarquía (ya construida como clase dominante después del derrocamiento de Rosas) se constituye como partido institucional y llega al Poder. Nace la Argentina potencia, y con los años nace la séptima potencia mundial. Esa Argentina donde su clase dominante llevaba la vaca en el barco y "esa Argentina que tanto nos metieron en la cabeza en la escuela primaria y secundaria". Pero esa Argentina era "la Argentina de unos pocos". Era el país oligarca agrario y no industrial. Ese país es el que delimitan Sarmiento y Echeverría desde sus libros: la civilización triunfó sobre la barbarie inclusiva.
La clase media nace con Yrigoyen. El Radicalismo es un desprendimiento de clase de esa dusyuntiva de "civilización o barbarie". El Radicalismo nace en la "civilización" y se arrima a "la barbarie" pero sin dejar de ser "civilización". Por eso Yrigoyen se queda a mitad de camino en la inclusión de las clases expoliadas. Nace una clase media integrada por "mi hijo el doctor" y el empleado público radical (serán los primeros en gozar con jubilación dentro de los trabajadores). La oligarquía ve el avance de esos sectores como un peligro a "su civilización" y el golpe de 1930 pone límites al "avance de la clase media chusma"(sic). Avancemos en la Historia.
El Peronismo nace en las entrañas de la clase media yrigoyenista. Recordemos a FORJA y su impronta intelectual. Pero si nace en los sectores medios tiene su condimento en los expoliados. El cabecita negra (la barbarie) pasa a ocupar un lugar de poder (los sindicatos) dentro del entramado social. La inclusión se hace posible. Perón incorpora al pobre al consumo capitalista. Es verdad que era un país rico en 1945, pero la torta de la abundancia se reparte para todos por igual. Sin riqueza no hubiese sido posible el Peronismo ni la integración. Perón reparte, y crea un país industrial. La industria posibilita la integración, y que el pobre tenga vacaciones y aguinaldo y derechos laborales. El pobre ya es parte del capitalismo. El capitalismo se hace social y aplica la justicia de distribución. Eso es el Peronismo. Después la izquierda lo criticará, porque la izquierda en Argentina es hija de Esteban Echeverría: odia la barbarie.
El país nace desde esa disyuntiva entre "barbarie y civilización o barbarie o civilización". Esa es nuestra Historia. No le busquemos la vuelta a la tuerca, la patria es el consumo.
Sin consumo no hay patria posible.

Fabián Ariel Gemelotti

No hay comentarios.:

Publicar un comentario