domingo, 30 de diciembre de 2018

La Historia

La Historia es mi gran pasión. Algo que viene de chico. En la primaria me fascinaban las charlas magistrales de mi maestra Elba. Una tipa única, que contaba la Historia Antigua como si hablara de un cuento de hadas. Una tipa que todos la queríamos, menos la directora que era una bruta fascista. Después en el secundario me leí todo. Amaba las ciencias sociales. Y odiaba las matemáticas y contabilidad y física y biología. Era un desastre. Me las llevaba a marzo siempre.No soy práctico y muy distraído. No sirvo para cosas prácticas. Eso me ha traído problemas en la vida laboral, donde hay que concentrarse mucho en el trabajo alienado. Yo siempre estoy en otra parte.  Pero en Historia y Derecho y Castellano era el mejor, sobre todo en Historia. Recuerdo haber escrito un pequeño ensayo sobre San Martín para un examen y me llamó el director y me dijo si yo era zurdo. Le dije que era Peronista, y me dijo: "nunca más diga esa palabra subversiva". Mi profesor de Historia cuando le conté me dijo que tenga cuidado. Siempre "el tener cuidado". Ese día comprendí que escribir es muy riesgoso y uno expone su vida y su intelecto a la crítica de todo el mundo. Al terminar el secundario quería estudiar Educación Física, pero como me quedaba lejos me anoté en dos facultades: Humanidades y Derecho. Me gustaban las dos. Quería ser historiador y escribir libros. Y empecé a publicar en una revista mecanografiada de Humanidades. Mis textos eran muy largos y se me enojaban porque ocupaban tres o cuatro páginas y la revista era de diez páginas para todo un curso. (Siempre escribí textos largos. Y leo libros de más de 500 páginas en tres días. Un libro de 200 páginas es muy chico para mí, no se puede resumir un pensamiento en dos frases) Pero me los publicaban igual. Todavía guardo esos ensayos en una carpeta. Son 29 números de esa revista mecanografiada. Textos que hablan de Historia Antigua sobre todo. Uno especialmente fue muy polémico en la Facultad, fue el comentario de todos: LOS ROMANOS Y EL SEXO ORAL. A mí me gusta como está escrito, con mucha bibliografía y documentación. Un texto de cinco páginas.
La Historia siempre fue mi gran amor. Y compraba todo lo que sea Historia. Me gustaban textos raros y difíciles. Y me leía todo. Pero a veces me doy cuenta que mi pasión por la Historia la heredé de mi abuela, mi abuela leía muchísimo. Pese a haber nacido en un hogar de clase media obrera siempre había libros en mi casa. Mi padre amaba a Salgari y compraba las revistas de historieta de Editorial Columna. Me hice fanático de Nippur. Así empecé a amar la Antigüedad.
Cuando uno lee de muy chico no puede dejar de leer nunca. Las primeras lecturas te marcarán para toda la vida. Quienes no leen de chico serán adultos que no leerán de grande. La lectura sobre todo debe entretener y producir placer. Y ese entretenimiento te hará aprender todos los días de tu vida algo nuevo, porque mientras más leamos más dudaremos de "las verdades del mundo".

Fabián Ariel Gemelotti

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