NACIONAL Y POPULAR (8) (última parte) (POR: Fabián Ariel Gemelotti)
DEDICATORIA: a mi tía y a todos los que creen en otro Peronismo .
A veces uno piensa que escribiendo puede cambiar al mundo y se da cuenta que el mundo sigue girando y no cambia, pese a que uno quiere cambiarlo. Después uno empieza a escribir para que el país sea mejor, y se da cuenta que el país no necesita de la escritura de uno, y que uno pierde el tiempo amargándose tratando de mejorar las cosas. Entonces uno empieza a escribir para cambiar el entorno que a uno lo rodea, y uno se da cuenta que una hoja escrita a nadie le interesa. Entonces uno escribe para los amigos, y uno se da cuenta que esa escritura siempre es mal interpretada y no le sirve a uno, porque un amigo cuando lo lee a uno lee como amigo y no sirve esa lectura a uno. Entonces uno empieza a escribir para uno, y uno se da cuenta que nunca se escribe para uno, sino que se escribe para otro, porque el otro es el OTRO al cual uno dirige lo que quiere decir. Pero uno se da cuenta que a nadie le interesa escuchar lo que uno tiene que decir, entonces la escritura se transforma en algo inútil y sin efecto. Y entonces uno empieza a dudar de todo, y llega a la conclusión que escribir es algo que uno necesita para no morir, porque el escritor si no escribe está muerto, como lo está la mayoría de la gente que no escribe. La escritura se transforma en una energía que alimenta las ganas de vivir, donde la fantasía del escritor y su impronta hace de su escritura algo individual, algo propio, que en definitiva es su vida misma. En cada palabra y en cada frase están años de lecturas, de amores, de fracasos y de felicidades. Eso es escribir, por lo menos en mi caso.
Estos escritos juegan con la realidad, son hechos reales llevados a la ficción. ¿Qué es realidad?. Toda realidad al pasar al papel pasa a ser ficción literaria, porque nunca la realidad puede superar a la ficción. Hasta una autobiografía es ficción. La Historia misma es un hecho ficcional, porque el paso del tiempo transforma un hecho histórico en ficción literaria. El caballo de San Martín caído en la batalla de San Lorenzo y Cabral salvando al General de la muerte es un buen relato ficcional que va más allá de si el hecho es real o no lo fue.
El Peronismo es un relato que fue contado desde muchos lugares. Yo me quedo con el Peronismo de los setenta, el Peronismo de Cámpora y de la Juventud Peronista. El otro Peronismo, es un relato que no me gusta y no lo aprecio. Siempre digo que en los años 40/50 durante el Gobierno de Perón no hubiese sido Peronista, porque no lo sé, debe ser porque de chico me obligaban a cantar la marcha Peronista y me crié con la simbología Peronista. Y llegué a odiarla. Si uno odia a la cumbia, y a cierta cultura populachera que no tiene nada que ver con uno, uno no tiene por qué identificarse con esa cultura marginal que no le corresponde. Y si a uno le gusta el champán, los cigarrillos de marca, la ropa de marca y las mujeres burguesas, y de chico te enseñaron que el pobre es bueno porque es pobre, uno piensa que se debe quedar con el champán y la rubia de piel blanca y no con la caricia molesta de la virtud religiosa del cabecita negra. Escuchar cumbia me da asco, como me dan asco la gente con olor a sobaco.
Soy un burgués en mis gustos, y amo la buena vida. Cuando escucho que la gente se preocupa porque mil quinientos pesos necesita para útiles escolares, me río porque ese dinero sale un buen hotel alojamiento y con mi novia más un buen champán y otras cosas nos gastamos tres mil pesos en una noche. ¡Somos carnales y no somos eternos y nuestros cuerpos no saben de VIRTUDES culposas del Peronismo del cabeza negra!!!!!
El Peronismo atravesó todas las clases, y hasta Macri inaugurando una estatua de Perón es Peronista, y lo votó el muerto de hambre que ahora está más muerto de hambre que antes. Si la inflación no tiene techo y cuando escuchá a la gente que todavía habla de "pesada herencia" y que el sindicalismo nos engaña con marchitas y la simbología de mierda Peronista, bueno, todo está perdido y que se jodan todos. Yo prefiero la carne joven de mi amante, a escuchar a la gorda grasienta que putea a Kristina y mientras tanto no tiene para desodorante.
A mí ya no me preocupa que la gente tenga hambre. Es su problema, no el mío. Yo ya hice bastante. Ahora me dedico a las virtudes de la carne, y a los placeres terrenales y a publicar lo que me falta publicar de mi obra. Cuando muera no van a venir los cabezas negras a dejar una flor en mi tumba, ni tampoco me interesa que alguien deje una flor en mi tumba. Pero sí me interesa que mi obra esté publicada, porque eso es una forma de inmortalidad. Mientras tanto, me dedico a los placeres carnales.
Pero estaba el Otro Peronismo, y gracias a mi tía mi sangre Peronista nunca fue vaciada y soy tan Peronista y amo al Peronismo más que cualquier burócrata sindical o político institucional.
El Kirchnerismo es mi conexión con ese Peronismo de mi tía, y mi alejamiento del Peronismo derechizado de los sindicatos patronales.
Kristina me enseñó a pensar.
Fabián Ariel Genelotti.
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