NACIONAL Y POPULAR (4) ( POR: Fabián Ariel Gemelotti)
(MONTONEROS)
DEDICADO: a Emely
El sudor cubre mi cuerpo, y empiezo a moverme en la cama. Extiendo mi brazo hacia el respaldar y siento el frío de la madera. Estoy temblando, y siento la mano de ella que me sacude y despierto con lágrimas en los ojos y siento el click del velador y miro y veo el rostro de ella asustado: "¿qué te pasa?, ¡me asustaste!, Son las cuatro de la mañana". Y le digo que tuve una pesadilla y me acurruco a su cuerpo y mi transpiración la hace retroceder y extiendo mi mano para tocarla y se levanta de la cama y se para y me mira asustada: "tengo miedo, estabas hablando dormido hace una hora y decías cosas de sangre y muerte y un tren y hablabas de tu tía". Y le digo que por favor me traiga un vaso con agua. Y va hacia la cocina y regresa con dos vasos con agua y tomo mi vaso y lo bebo con desesperación. Me incorporo en la cama y agarro un almohadón y me siento sobre él y ella parada al lado de la cama me mira asustada y le digo que me alcance un cigarrillo. Y me dice que no fume a esa hora sin haber comido algo y le digo que tiene razón pero necesito fumar para tranquilizarme. Y agarra el paquete de Marlboro y me lo alcanza. Y le digo que se siente a mi lado y agarra otra almohada y se sienta junto a mi en la cama. Y prendo un pucho y aspiro con fuerza y largo el humo. Y le digo: "tuve una pesadilla sobre mi infancia y veía al novio de mi tía baleado y ensagrentado. Y un tren, y un avión que era acribillado por un tanque y veía cuerpos caer desde el aire". Y me dice ella: "¿es sobre tu tía y su novio en los setenta?". Y le digo que sí, y que esa pesadilla hacía años que no volvía a mi mente y que hoy volvió después de años de tranquilidad nocturna. Y me acaricia el rostro y me besa en los labios y eso me tranquiliza mucho y la agarro fuerte y llevo su cuerpo hacia el mío y siento su calor y su corazón latir junto al mío. Y le digo: "nunca te he contado cómo pasó todo, y mereces saberlo, aunque me dañe mucho hablar de esto, vos sos la única que merece saber la verdad de todo". Y teniéndola abrazada la beso en los labios y acarició sus senos y mi mano la deslizo hacia su bombacha y sigo descendiendo por debajo de la tela y mis dedos se posan sobre su vagina. Y ella me retira la mano y me dice que le cuente: "vos sabés Jimena que me eduqué en un colegio católico, te hablé de eso, y que mi abuelo me hizo Peronista. Me crié en la básica donde mi abuelo y mi abuela eran dirigentes barriales. Esa básica era de derecha, popular de Perón. Con mi tía íbamos los cuatro todos los días a la tarde a hacer ayuda a los pobres y a militar por el Peronismo de Perón. Cantaban la marcha, y yo la odiaba, esa marcha que sonaba en mis oídos con voces carraspeadas y de mala dicción de los militantes. Había un gran cuadro de Perón y Evita y otro de Juan Manuel Rosas. Mi abuelo era un fiel soldado de Rucci y del sindicalismo burocrático peronista. Mi abuelo era un tipo muy bueno, muy solidario y muy peronista, fanático de Perón y de Evita. Y odiaba a la juventud peronista.". Y me detengo en mi relato, la acarició y la beso y ella me acaricia también y me besa el cuello y pone su mano sobre mi miembro y retiro su mano y le digo que sigo que preste atención a lo que voy a narrarle: "mi tía en su juventud era de una hermosura única, una chica delgada como vos, de cabello hasta la cintura rubio, de ojos verdes penetrantes. Una modelo de la época. Un día llega un muchacho a la básica, un tal Roberto . Un chico alto, muy elegante y de dinero. Se enamoran con mi tía y se ponen de novio. Mi tía era como mi madre, me llevaba a todos lados, a La Florida, a las islas, me enseñó a nadar, y sus amigos todos eran ricos y yo a los nueve años manejaba la lancha de Roberto. Un día vamos a Funes a una reunión en una quinta. Había champán, comida en abundancia y otros chicos también de mi edad. Y yo miro que en las paredes estaban colgadas banderas rojinegras y me alegro, porque vos sabés que soy fanatico de Newell's, pero no eran de Ñuls, eran banderas rojinegras con el sello de tacuara y el fusil, eran Montoneros todos esos muchachos ricos. En esa reunión estaba Norma Arrostito, que luego la matarían en 1978. Una mina morocha muy simpática, una intelectual peronista y una líder de Montoneros. Eran muchachos bárbaros, todos muy simpáticos. Uno de ellos, Pepe, me adoraba y era fanático de Newell's, y me regalaba banderines y fotos leprosas. Muchos Montoneros de Rosario eran de Newell's. Central era más del Peronismo tradicional de derecha. En esa reunión cantaron la marcha de Montoneros y se burlaban de la marcha peronista y hablaban de revolución y de que se venía un golpe de estado y que había que cuidarse.". Jimena me mira con ojos de pasión y me dice que le haga el amor y le digo que no, que quiero hablar de esto un poco más: "se viene el golpe de estado. Y empiezan a desaparecer amigos de mi tía. Mis abuelos la echan de la casa y se casa con Roberto en secreto. Solamente mis padres y mi hermano y yo y la hermana de Roberto somos testigos de esa unión de amor y compromiso. El padre de Roberto era un militar rico, pero no le da nada de guita al hijo. Y con el magro sueldo de él que trabajaba en Tribunales Federales y el de mi tía que trabajaba en Rentas se van a vivir a una pensión. Mi vieja iba todos los días a ver a la hermana. Y sufría mucho porque mi abuelo estaba muy enojado con la hija porque le habían dicho que era zurda. 'una zurdita marxista' escuché una vez que dijo un amigo de la familia". Y Jimena me dice: "hagamos el amor y después seguís contándome". Y le digo que no, y que escuche: "un día la llaman por teléfono a mi tía al trabajo una vecina de la pensión y le dice que entraron dos tipos a la pieza y dieron vuelta todo. Y le dice que no vuelva por la pensión que en la esquina hay un auto con tipos adentro vigilando la pensión. La estaban esperando para llevársela. Mi tía se desespera, sale corriendo del trabajo y se va a los Tribunales Federales a buscar al marido. Y entra corriendo, sube las escaleras, y abre de un golpe una puerta y entra a un despacho y su marido la queda mirando. Estaba con el juez viendo un expediente. El juez la agarra al tropezar e impide que se golpeé con un armario. Y mi tía se pone a llorar y le cuenta todo. El juez escucha, y hace un llamado telefónico y le dice a su empleado: "pibe te están buscando para llevarte. No te alteres que voy a salvarte". El juez hace otro llamado y habla un tiempo largo, y cuelga y los mira a los dos y les dice: "hay un vuelo mañana a la mañana a Los Ángeles, Estados Unidos. Les conseguí pasajes. Hoy van a dormir acá en el juzgado donde nadie los va a tocar y mañana yo los llevo al aeropuerto en mi coche". Y el juez saca de su saco la billetera y le da tres mil dólares a mi tío. Y lo abraza y le dice que están llevando a muchos y que esto se está poniendo feo. Y el juez llama al ordenanza del juzgado y le da dinero y lo manda a buscar los pasajes y dos pasaportes a una dirección por calle Corrientes. El ordenanza vuelve a las dos horas y le da un sobre al juez. Y mi tía y su esposo se quedan toda la noche en el juzgado nerviosos y asustados". Y Jimena me acaricia y me besa y se queda un largo rato sobre mis labios y su mano se posa sobre mi miembro y la aparto y le digo que escuche: "a las seis de la mañana viene el juez y abre su despacho y los encuentra acurrucados sobre la pared que da la ventana, ojerosos y asustados. Y les dice que ya es la hora de partir. Manda con el ordenanza llamar a su chofer y éste viene y le dice que entre el auto por el portón. Y bajan la escalera el juez, mi tía, su esposo y el ordenanza. El juez le dice a su chofer que maneja él y le dice al ordenanza si trajo el revolver y éste se lo da y el juez se lo guarda en la cintura y se sienta al volante. El ordenanza se sienta a su lado. Y mi tía y su esposo se sientan atrás. El juez sale rápido y en cinco horas llegan a Ezeiza. Al llegar al aeropuerto el juez habla con un policía y se identifica como juez de Crimen Federal y le dice que va a despachar a dos testigos encubiertos a Estados Unidos(mentira que el juez inventa para que no lo retarden con preguntas a mí tía y a su esposo). Pasan aduana y migraciones rápidamente y a las dos de la tarde parte el avión rumbo a Estados Unidos. El Juez regresa a Rosario rápidamente y a las dos de la mañana va a mi casa y le dice a mi mamá lo que ocurrió. Mis abuelos se enteran a los días y lloran y comprenden lo que está pasando en el país: las desapariciones, la muerte, y que casi matan a la hija, que se la iban a llevar de la pensión para matarla". Siento que mi cuerpo tiembla y abrazo a Jimena y la beso y deslizo mi mano por su bombacha y trato de sacársela y ella me lo impide y me dice por qué tenía pesadillas con sangre, un tren, y muerte si lograron escapar. Y le digo: "al amigo de mi tía, a Pepe, lo encuentran a los días acribillado en las vías del ferrocarril. Y la madre de este muchacho se pega un tiro al otro día. Pepe para mí era como un tío, y La Capital de Rosario dijo en su editorial que habían encontrado a un muchacho arrollado por un tren. Pero mi viejo que pasaba por el lugar del hecho vio el cuerpo acribillado y a la policía apuntando a los curiosos para que no se acerquen." Y Jimena me besa en los labios y se saca la bombacha y yo me saco el calzoncillos y se sube sobre mi cuerpo y siento su humedad sobre mi verga.
Fabián Ariel Gemelotti
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