domingo, 18 de octubre de 2020

Entre la locura

Entre la locura y la escritura

(f.a.g.)

"El tiempo es corto", decía Kafka. Siempre midiendo el tiempo, siempre con poco tiempo entre un trabajo alienante y su familia que lo destruía en lo cotidiano. Escribía y destruía. Se calcula que Kafka ha tirado a la basura el 50% de su obra. A Felice Baver, su gran amor, le dijo una vez: "escribir es una tortura para alguien sin tiempo". "El tiempo es corto", me gusta esa frase. Kant era meticuloso, ordenado y vivía encerrado escribiendo. Nunca salió de su poblado pequeño, su vida transcurrió entre la universidad dando clases de Filosofía y su obra. Me impresiona su vida, un hombre sin mujeres, asexuado y con problemas de salud toda su vida.
Mark Twain era un neurótico obsesivo con las palabras. Nunca estaba conforme con sus textos. Sus primeras ediciones las compraba librería por librería y hacia una gran fogata. Y cuando veía las tapas de sus libros empezaba a los insultos a los impresores, nunca quedaba conforme con los colores. Un insatisfecho con su obra; consideraba que era un mal escritor. Melville escribía mirando los árboles por la ventana. En Arrowheard empezó a escribir Moby Dick y para escribir la primera página tiró cien páginas que consideraba mal escritas.
Edward Abbey decía: "debe ser difícil convivir con un escritor; cuando no está escribiendo se siente un infeliz, y cuando escribe está obsesionado". Marcel Proust le hace honor a las palabras de Abbey, porque el autor de En busca del tiempo perdido era un obsesivo con los ruidos; forro todas las paredes de su departamento con corchos, para escribir sin ruidos. Y era un tirano con sus amantes, no soportaba interrupciones de nadie.
Nabokov era un tirano con todo el mundo. No soportaba a la gente. Y cuando logró algo de dinero se encerraba a escribir y tenía un sirviente negro que trataba como a un esclavo. Así pudo, con todo el día para escribir, hacer su obra. Truman Capote era muy alcohólico. Su homosexualidad era muy comentada en el ambiente, porque vivía en orgía en orgía.
El novelista Georges Simenon calculaba que se había acostado con más de diez mil mujeres en su vida. Solía decir que necesitaba del sexo para escribir. Sus novelas están llenas de sexo, alcohol y un culto a la mujer rubia. Uno de los novelista más grandes del siglo 20.
La Literatura es obsesión, locura y disconformidad constante. Ningún escritor queda conforme con lo que escribe. Siempre tiran un gran porcentaje o se arrepienten de libros publicados. Algunos viven corrigiendo y otros escriben de un tirón y publican. Pero ningún escritor está conforme con lo que escribe, nunca. Si habría una satisfacción plena de un texto ahí terminaría la obra de un escritor. La insatisfacción motiva a seguir produciendo. Es como las .mujeres de Simenon, tuvo más de diez mil. Verdad o mentira o puro alarde literario, eso no interesa. La literatura no tiene nada que ver con la búsqueda de la verdad, eso hay que dejarlo a los mediocres periodistas o mediocres buscadores de la "realidad". La Literatura es ficción y en Literatura la "realidad" pasa a ser una gran ficción para la obsesión compulsiva del escritor.

Fabián Ariel Gemelotti
(Lunes 19 de octubre de 2020, 0:15 de la madrugada)

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