sábado, 1 de agosto de 2020

Comentarios libros

De las tablillas sumerias al libro comercial

(ensayo: historia del libro)

(f.a.g.)

Desde las tablillas sumerias y los papiros y los rollos de pergamino y los manuscritos al libro impreso pasaron siglos de textos y textos. La Ilíada y la Odisea fueron primero un relato oral de Homero, que quizás no existió o si existió fue un vagabundo narrando la Guerra de Troya y las hazañas de Ulises. Después se le dio forma de texto escrito y circuló en papito y pergamino. De un relato oral nace las dos obras más importantes de la Antigüedad. Homero autor es solamente una circunstancia de los editores o simplemente un nombre para una leyenda oral. En la actualidad cuando se dice Homero se asocia a la Odisea. Pero en el mundo antiguo la Odisea circulaba independientemente de la autoría, hasta que Aristóteles institucionaliza las Ilíada y la Odisea a un nombre, a un autor. Así nace una leyenda literaria, así nace una obra con autor propio. Así nace la Odisea de Homero.
Nietzsche publicaba sus libros en ediciones de autor para la universidad. Tiradas de 100 ejemplares nada más. Kafka editaba sus propios textos y nunca pudo vender un solo libro, los cuales no eran del agrado de sus contemporáneos. Los manuscritos medievales eran ediciones artesanales donde las letras eran dibujadas por especialistas en la gráfica y los colores y copiadas por copistas que dedicaban una vida a un libro. Ediciones de 20 ó 30 ejemplares  para la aristocracia. El pueblo campesino era en un 90% analfabeto. La invención de la imprenta posibilita que el libro circule entre la burguesía emergente. Nacen los editores, los derechos de autor y el libro se hace comercial y de acceso para cualquier persona. Nace otra forma de ver al libro y de asociar literatura al mercado de consumo. De ser la literatura algo para las minorías ilustradas con la imprenta nace la literatura como elemento de consumo masivo. Nace lo que se determina en economía: la literatura de marca.
El siglo 19 le da el toque final a la masificación de la literatura. El industrialismo masifica el texto literario, lo vulgariza y lo asocia a un editor, a una marca y a una tapa. Por algo con el industrialismo nacen las tapas en los libros. Recién a principios del siglo 19 los libros tienen tapas, colores y nombre de autor y la sobretapa con editor, imprenta y tirada. Nace el libro formal, cuidado y asociado a una editorial o editor. 
Pero el libro de autor continua a pesar del soporte masificado. No todos llegan a publicar en editoriales de nombre o simplemente son rechazados, o a nadie les interesa publicarlos. Y entonces queda la opción del libro de autor, impreso artesanalmente y o el autor paga a una imprenta para sacar su propio texto. Milcíades Peña publicaba cuadernitos de su autoría. No era rico y esos cuadernos eran de un papel muy degradable. El libro a partir de los años ochenta adquiere un trasfondo muy político. Las editoriales se manejan por estudios de mercado, y toda publicación previamente estudia la posibilidad de venta. Es un círculo comercial la literatura, escritor famoso, editor, editorial, publicidad en los medios masivos y distribución y venta. No todos los que escriben llegan a las editoriales de venta masiva. Y la edición de autor posibilita que otros textos fuera del circuito comercial masivo puedan circular también, en otro circuito mucho más chico y de menor alcance a los lectores. Pero gracias al libro de autor circulan textos que se perderían para siempre si no son impresos por el propio autor de los textos.
La literatura es parte de la cultura de consumo y un elemento más del capitalismo, como lo es el cine y la música o cualquier expresión artística. Para el capitalismo arte es sinónimo de dinero. Esto no es malo ni tampoco es bueno, es así y punto. Las ideas filosóficas y las ideas en sí mismo son parte de lo que se llama hegemonía cultural. El lector asocia literatura a autores que son una marca como lo es un pantalón o un automóvil. No hay mucha diferencia entre un texto literario y una marca de ropa famosa; tanto el libro como el auto responden a patrones de consumo. La literatura se transforma en una maquinaria de producción a destajo de la palabra. Las ideas pasan a ser una marca de venta y consumo. Es lo que se denomina: el libro para la venta masiva.
El siglo 21 posibilita la difusión en internet, pero ese soporte al texto largo lo aniquila, porque no se lee. Y también todo texto en internet pasa rápido. La vida de un texto en redes sociales o en plataformas literarias es de un día o menos. El papel sigue siendo el soporte de mayor duración. Por eso editar un texto en papel sigue siendo tan importante como cuando Cicerón editaba en pergamino sus textos filosóficos.
La foto que acompaña este texto es un libro de autor. Este libro no círculó en un sistema masivo, pero es un gran libro y también es valioso porque el autor imprime y distribuyó su propio texto, el cual en una red social se hubiese perdido en un día o tres días y sería parte del olvido.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 02 de agosto de 2020, dos y diez de la madrugada)

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