sábado, 8 de agosto de 2020

El colonialismo

Batman, la fiebre amarilla y la cuarentena y la protección de la vida.

(f.a.g.)

Odio los barbijos, me recuerdan a los villanos de las series norteamericanas. A mí me gustan las cuelleras de colores, sobre todo rojas o verdes o el negro que es mi color preferido. Pero no te dejan entrar con cuelleras en muchos locales comerciales. Es un tapaboca la cuellera, cubre nuca, costados y boca y nariz y es más estético. El barbijo es muy de hospital o de villano. Batman se cubría el rostro y tapaba oreja, frente y cabeza y dejaba boca descubierta o tapada, según la versión o filme que uno elija. El tapaboca no es un invento de cuarentena. A principios del siglo 20 con la gran peste la gente usaba una especie de tapaboca con una nariz puntiaguda. Parecían pájaros. Después el cine de terror toma estos modelos para filmes clase B. Los conquistadores de América se tapaban la boca con pañuelos para recorrer lo selvático de América, por eso los indios americanos describían a los conquistadores como "seres sin boca y sin nariz" Esos seres tapados el rostro pudieron así meterse en la cultura de América y meter terror en la población americana.
El tapaboca fue parte de la conquista, del cine de terror y de aventuras y ahora proteje la vida. En los ochenta surge otro tapaboca, pero este tapaboca tapaba el tronco entero masculino. Es el forro. Forro o Zorro. A Diego de la Vega le quedaba bien el bigotito.
El tapaboca salva vidas. Durante la fiebre amarilla del siglo 19 la gente moría como gusanos. Primero la fiebre no fue tomada en serio, Sarmiento se reía. Sarmiento un gran narrador y un hijo de puta como persona. Cuando empieza el contagio masivo Sarmiento se va de Buenos Aires. Las clases altas abandonan sus estancias. Todos los ricos se van. Quedan la población negra (muchos negros sirvientes en Buenos Aires) y la peonada y los comerciantes y clase media baja. Empieza la gente a caer como moscas. Se mueren y mueren. Empieza el cuerpo a infectarse y la persona cae en cama y muere a los dos días, pasan los cuarenta de fiebre y el cuerpo se convulsiona y se muere la persona. Sarmiento desde su escondite da órdenes: hacen fosas comunes y ahí tiran los cadáveres.
La pandemia del coronavirus avanza día a día. Yo uso cuellera gruesa que proteje mi vida. No confío en los barbijos que dejan al descubierto la nuca, lugar donde el que tose te infecta. Es una locura lo que está pasando, que nada se cierre. El coronavirus vino para quedarse años y años y años. No termina ni en un mes ni en dos ni en tres. Se calcula que la peste puede llegar a matar a la mitad de la población mundial en la expansión que recién comienza. Esto recién empieza, lo que ha pasado hasta ahora es lo previo. Se espera para esta semana 20.000 o 30.000 infectados. Rosario ya está infectada, gente aislada a montones y mucha información que se oculta.
En muchos trabajos están apretando a los trabajadores que sufren amenazas para que no digan que tienen síntomas. Y que no cierren ese lugar, sea comercio o sea otro trabajo. ¿Los sindicatos? En su mayoría cómplices de la patronal.
¿Vieron o leyeron Tiburón? Esto es así, no se cierra la playa porque hay ganancias. Pero los tiburones están pronto a atacar. Así que a cuidarse muchísimo. Usá cuellera gruesa, no salgas a la calle, no vayas a comercios donde va mucha gente y sobre todo exigile a tu Gremio que te proteja.
Es la vida o la muerte. La Guerra ya empezó y estamos en plena lucha y las trincheras serán el depositario de tu cadáver.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 09 de agosto de 2020, dos y cuarenta y cinco de la madrugada)

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