miércoles, 4 de marzo de 2020

Putos eran los fe antes

Putos eran los de antes

(ensayito a la hora de la leche)

(f.a.g.)

Que cada día hay más putos no es novedad. Hay putos por donde mires, y ser puto es la moda del presente (el estatus del puto). La literatura antes hablaba del puto y decía "puto", pero los tiempos presentes con todo el engranaje "feminista" y esas cuestiones ha matado a las palabras. ¿Qué sería de la vida de Bukowski, Fante, Céline, Lamborghini y Miller en estos tiempos? No podrían escribir, porque los putearían todos. ¿Te podés imaginar a Bukowski hablando de las feministas en las redes? Creo que lo colgarían de un árbol. Hay muchos putos en Argentina, eso es bueno porque así más mujeres para uno. Hay afeminados y maricones y putos bien machitos. De esto voy a hablar.
El otro día siento gritos en mi barrio. Eran las cuatro de la tarde. Yo estaba durmiendo la siesta abrazado a una novia. Y sentimos insultos y patrulleros. Miramos por la ventana y la policía tenía a una mujer esposada sobre el patrullero. Nos cambiamos y salimos a la calle y preguntamos a Alberto, un vecino muy chistomoso y que siempre está al pedo y quién está al pedo es chismoso. Alberto nos relata lo sucedido: "parece que vino la Antonia a la casa. La Antonia había ido a la peluquería. Y parece que al entrar a la casa lo ve a Mario ahí abajo chupando la cosa del albañil. Y agarró un palo y le pegó en el pito al albañil y parece que se la arrancó." Me quedé asombrado porque Mario es bien masculino, no es afeminado. Y uno tiene en la mente esa imagen del puto afeminado. Y Alberto sigue el relato: "parece que al Mario le gusta la masita". Y con mi novia nos vamos adentro. Y ahí le doy lecciones de terminologías barriales sobre putos: masitero: el que se la come; mantequita: el pibe blandito, cagón y un poco amanerado; puto viejo: el viejo que levanta chongos; chongo: el negrito villero que se coje viejos; manga cuarta: los putos rubios; cucharita: las lesbianas, porque hacen la cuchara en el sexo. Mi amiga me mira y se ríe. Es pendeja, bueno pendeja para mí. Ya tiene 22 años y no es tan pendeja. Pero sigue siendo joven. Otra generación. Mi generación cogía mucho. Vivíamos para levantar minas. No salíamos a pegarle a nadie. Salíamos a coger. Se iba al baile a coger. Mi amiga me dice algo interesante para este escrito: "los de mi edad chupan mal la concha". Una frase muy interesante pero no sé. Cuando tenía veinte me cogía una mina casada de cuarenta y siempre me decía: "los de mi edad no chupan bien la concha". Todo es cuestión de ego. Sin ego no hay sexo. Sin fantasía no se coge. Lo importante que todavía se para. Mientras funcione, la vida fluye hacia la angustia y la alegría.

Fabián Ariel Gemelotti.

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