domingo, 3 de junio de 2018

Ser un inútil en los quehaceres del hogar (Por: Fabián Ariel Gemelotti)

SER UN INÚTIL EN LOS QUEHACERES DEL HOGAR  (POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

Cuando uno nace inútil para el hogar es muy irritante.
No saber cambiar una bombita se vuelve una aventura peligrosa.
No saber encender un calefón nuevo se vuelve una desesperación.
No saber barrer y que la escoba en mis manos se deslice torpemente.
No saber hacer una costeleta y tener que recurrir a los consejos de un hermano para freír dos huevos.
No saber cómo salar una ensalada.
O que el arroz se quema mucho tiempo en la hornalla.
Tener un carácter que todo te irrita y te saca.
No tener paciencia para bañar a mi perro.
Ni tener humor para esperar un turno en la panadería.
No poder soportar una jeringa para calmar un dolor de espalda.
No soportar a un automovilista que te quiere pasar y buscarlo para mandarlo a la mierda.
No tener paciencia con los chicos.
No tener paciencia para comprar ropa.
Pero sí mucha paciencia para leer una novela.
Estar días y días concentrado leyendo sin importarme el tiempo ni la gente que necesita de mí.
Tener paciencia para la escritura y estar horas frente a la computadora sin levantar la vista para ver el mundo que me rodea.
Paciencia para la caricia de la amante.
Paciencia para el amor nuevo.
Falta de paciencia para el amor de años
Ser paciente e impaciente en lo cotidiano.
No saber cambiar una rueda.
No saber baldear.
Ser intolerante con el que piensa diferente.
Pero ser muy tolerante con el que quiere aprender.
No tener paciencia cuando viajo.
No saber que otros sufren.
No pienso en mi prójimo.
No tener tolerancia a veces con mi padre anciano que piensa diferente a mí.
Y sufrir mucho cuando me doy cuenta que le discutí pavadas.
No tener paciencia con mi madre que nunca fue lectora y no le interesan los libros.
No tener paciencia con mi novia que no lee.
No tener paciencia con los compañeros de militancia que son prácticos y uno es muy teórico.
Soy un burgués de mierda.
No soy paciente con nada.
Solamente me da tranquilidad un libro
Y las cartas que Ella me escribía hace 20 años.
No tengo paciencia para escribir esta pésima poesía.
Perdón, no soy poeta.
No leo poesía.
No tengo música en mis oídos.

Fabián Ariel Gemelotti.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario