LOS SANTIFICADOS ABORTADOS MORALISTAS (POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)
La Iglesia siempre opina, y opina mal. Se meten en la vida privada de la gente. La Iglesia normaliza conductas y siempre mete su cuota moral en los derechos civiles de la ciudadanía. El Derecho es santificado por la Iglesia. Nuestro Código Civil surge con la moral eclesiástica, y no me digan que nace liberal, porque no me la creo. Y nuestro Código Penal nace represor y normalizador de las conductas de los pobres. Nace para acrecentar el capital de los sectores dominantes. Las estructuras jurídicas están para normalizar a la población. Sobre la Biblia se jura lealtad. Recién a partir de la reforma constitucional de 1995 se puede jurar solamente por la patria y no sobre una Biblia. Esa opción es un logro en los derechos civiles. Pero todavía la Biblia ocupa un lugar de privilegio en las normativas jurídicas nacionales y en las opiniones de nuestros magistrados y legisladores.
El debate por el aborto ha demostrado que la religión todavía pesa mucho. He escuchado hablar de Dios, de Jesús, de la Virgen María y toda la normativa teológica de la Iglesia para influenciar para que la Ley no sea aprobada. Y les pregunto a los normalizadores de conductas jurídicas si leyeron la Biblia sacándose la moral y la Teología de San Agustín y de Santo Tomás de Aquino. Estos normalizan al Cristianismo, lo hacen moral y lo hacen parte de los sectores dominantes. Muere el Cristianismo y nace la Iglesia moral y normalizadora de conductas. El Derecho va a correr a la par de las normas católicas. La Iglesia se hace jurídica. Muere la igualdad de los primeros cristianos.
Zaffaroni dice: "el sujeto no es un ser que se rige solamente por conductas morales. El ciudadano se rige por necesidades y sus conductas son parte de una necesidad de clase". Zaffaroni hace una lectura marxista del Derecho. Pero la Iglesia y los normalizadores de conductas le tiran con artillería pesada a Zaffaroni y le echan toda la culpa de la inseguridad. Quieren normalizar a Zaffaroni. La Iglesia rige nuestras conductas y nuestra moral. Y volvemos a la Reforma Constitucional. Esta en 1995 modifica su artículo sobre la Iglesia: "un Presidente puede ser de cualquier culto". Más o menos así lo plantea. La Iglesia pierde terreno normalizador. La Iglesia sigue su camino de pequeñas derrotas jurídicas, pero sigue presente en las vidas de los ciudadanos con opiniones sobre la vida civil de todos y de todas.
El aborto gratuito, seguro y legal es un derecho civil. Como también lo es el Matrimonio Igualitario. Como también lo es la no penalización del consumo de drogas. Como también lo es el divorcio. En definitiva esas "conductas"(uso está palabra porque es parte del vocabulario jurídico) son propias de la individualidad de cada ciudadano. Un estado está para resguardar los derechos de los ciudadanos, no para normalizar su vida privada. Que una mujer aborte es su derecho. Es darle derecho y legalidad a la mujer que no tiene los recursos económicos para pagar un aborto clandestino, para que no quede desprotegida jurídicamente.
Que una persona quiera fumarse un porro es su derecho. Esa "conducta" no afecta la vida del otro.
El divorcio es un derecho de todo ciudadano.
El Matrimonio Igualitario es un derecho a la libre sexualidad del sujeto jurídico.
Que haya aborto legal no quiere decir que todo el mundo va a abortar. El aborto es una protección jurídica de la mujer, no es otra cosa. No es un hecho moral.
El matrimonio igualitario no quiere decir que todo el mundo se va a hacer homosexual. Es otra cosa, es una protección jurídica de las minorías.
La no penalización del consumo de drogas no quiere decir que todo el mundo va a consumir drogas, es una protección jurídica del consumidor y de su individualidad.
Los santificados moralizantes abortados cerebrales piensan que el Derecho debe normalizar la vida de todos y de todas. Ese es un concepto que les sirve solamente a ellos, porque ellos quieren normalizar tu vida en base a su filosofía normalizadora.
Fabián Ariel Gemelotti
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