domingo, 10 de junio de 2018

Las piedras y la batalla cuerpo a cuerpo a cuerpo

LA MANO DE DIOS Y LOS TRAPOS ROBADOS A LOS INGLESES (POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

El fútbol no es solamente el campo de juego con 22 jugadores. Hay otro condimento, quizás más picante y mucho más interesante. Ese condimento es la pimienta de las peleas cuerpo a cuerpo. En el Mundial del 86 en México las barras unidas le roban los trapos a Inglaterra. El Distrito Federal es escenario de una batalla memorable y digna de la Literatura minimalista. Las barras de Chicago, Chaca, Racing, Huracán, Newell's, Central, Defensa y Justicia, El Pincha, Gimnasia, Talleres, Boca, River, independiente y San Lorenzo arman un ejército de barras. Los ingleses llegan a México para pegar y provocar. Argentina viene del dolor de la Guerra de Malvinas. Mucho odio. Mucha bronca. La Dictadura disciplinó al pueblo argentino y lo volvió dócil al poder. En 1983 Alfonsín fue un líder popular. Muchos Peronistas lo votan. El Peronismo llevaba a un líder de derecha como Italo Luder, apoyado por el sindicalismo burócrata y patronal. Se viven tiempos de liberación sexual en el país. Revistas como Libre muestran a mujeres en tetas. La vieja bolsita que cubría la pornografía que aparece en 1983 en 1985 se deja a un lado. El país vive una liberación importante. Pero la represión sexual sigue alta. La mujer sigue siendo víctima de violencia de género. El divorcio se aprueba y se desnudan matrimonios que convivían pese a la violencia tanto de la mujer hacia el hombre o del hombre hacia la mujer. El Feminismo da sus primeros pasos.
En ese contexto se llega al Mundial. Maradona es lo más grande de esos tiempos. Y un pícaro con la pelota. Las barras argentinas ven a los ingleses y la van de frente. Le roban las banderas y los revientan a puñetes. Es una pelea limpia cuerpo a cuerpo entre barras en una plaza. La policía no se mete. Después vienen los periodistas deportivos y deforman la realidad y dicen que hubo heridos mexicanos. Nada de eso ocurrió. Esa pelea es por la dignidad de Malvinas y es consecuencia de un pueblo argentino oprimido durante la Dictadura. Esas banderas robadas a los ingleses en Argentina pasaron de cancha en cancha y en el Parque Independencia una vez se exhiben contra Huracán. En Central también se exhiben. Y en todas las canchas.
El barra sale de los sectores bajos de la sociedad. Salen del barrio pobre obrero y es una forma de identificar a grupos marginados por el Poder. Muchos los acusan de delincuentes, de asociaciones no licitas y de gente sin cultura. El Poder ve al pobre como inferior y a la marginalidad como algo molesto. Por eso la clase media alta dice estas frases actualmente: "son negros de mierda", "delincuentes", "subsidiados por el estado", "ahora Macri los va a hacer laburar". Ese discurso que incorpora la clase media a su vocabulario cotidiano es producto del lenguaje discursivo que los medios le bajan a diario. En las barras hay de todo, como hay de todo en cualquier lugar de la sociedad. Hay gente muy sana y gente de mierda también. Pero esa discusión no me interesa. Lo que importa acá es los trapos ingleses que cubrieron los estadios del país por muchos años.
Y el gol con la mano de Maradona es una obra de arte. No hay que olvidar que esa picardía maradoneana es la venganza de un país pobre como Argentina a un país Imperialista.
Si en las Invasiones Inglesas se tiró agua caliente a los invasores ingleses; Maradona usó la mano, esa mano proletaria de Villa Fiorito que le tocó el culo a los eternos invasores.

Fabián Ariel Gemelotti

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