viernes, 15 de junio de 2018

El aborto

EL ABORTO Y LOS ABORTADOS CEREBRALES (POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

El aborto sí o el aborto no. Esa es la cuestión. ¿O no es la cuestión? El ser humano siempre repite los mismos errores. Tropieza diez veces con la misma piedra. El ser humano es un abortado cerebral. La Argentina, decía Borges, es difícil de definir. El ser nacional nace patricio y autoritario. Mariano Moreno lo supo cuando su cadáver fue tirado al mar. Ese día se plasma el final de una Argentina diferente. La Revolución de Mayo no fue una revolución de "progreso", fue un "cambio" de timón donde se cambia de capitán del barco. El español deja de ser el amo dominante y el burgués porteño (que con el tiempo mutará en oligarca ) pasa a ocupar el lugar de amo. Mariano Moreno así lo entendió y así terminó: hecho cadáver por la mano de los sectores dominantes. Moreno quiere hacer una revolución en el Río de la Plata, pero la burguesía comercial no quiere revolución, quiere ser amo del nativo/criollo. Nacemos a contramano de la revolución.
En Estados Unidos sí se hace una revolución. 1776 es un paso de integración. Duele decirlo, pero es así. La oligarquía norteamericana piensa en el avance y en transformar su territorio en potencia. Se separa de Inglaterra y hace una nación integradora. El esclavo africano sigue estando al margen. Pero los yanquis son pícaros. La Guerra Civil del siglo XlX les sirve para hacer de Estados Unidos una nación liberal al mejor estilo capitalista industrial. El Sur agrario y atrasado es destrozado y con la mentira de liberar al esclavo negro consiguen la mano de obra barata para su industria. Nace una potencia. Se industrializa así el país que será potencia mundial en un futuro. Los padres fundadores habían plasmado este modelo en la Constitución. Y ese modelo jurídico/económico hace que nazca el Tío San. Estados Unidos tiene la Coca Cola y sus deportes nacionales. La Coca Cola ha ganado batallas imperialistas en forma más grandiosa que los tanques de una guerra. (¡Pero qué rica es la Coca!). Estados Unidos construye carreteras y vías de comunicación. Y así logra unir todas las idiosincrasias de un territorio que aniquila a sus nativos para hacer un país capitalista. No hay moral ni ética en esa construcción. La moral y la ética la dejan en el patio trasero.
Argentina tiene otra historia. Mariano Moreno es aniquilado. Nadie quiso acompañar su proyecto revolucionario. Los jóvenes que nacen con el mayo nacional aman a Europa. Esteban Echeverría odia a Rosas y escribe un libro destructivo hacia el rosismo. Echeverría será el arma intelectual de la oligarquía. El quizás no quiso ser un arma. Pero eso no importa. El Matadero y La Cautiva se transforman en el canto de los sectores dominantes. José Mármol en Amalia también contribuye. Y Sarmiento destroza al gaucho en el mejor libro de nuestra literatura. Ahí nace "el gaucho vago" y "maleante". Nacen conceptos. Nace la Argentina abortada cerebral que va a contruir un país para pocos.
Gracias al destino nacional que luego se escribió el Martín Fierro. José Hernández es el que patea el tablero de la oligarquía. Ironías del destino, el oligarca se viste de gaucho y canta canciones de protesta y recita el Martín Fierro en la Sociedad Rural. Es  la Argentina abortada.
El jueves se aprobó en Cámara de Diputados el aborto gratuito, seguro y legal. Media sanción para una deuda que se tenía con la mujer argentina. Muchas voces se escucharon en estos días. Mucha hipocresía y mucha ignorancia hemos oído en la población. Y también mucho amor.
Argentina nace católica. Argentina nace burguesa. Rivadavia fue el Macri del siglo 19. Usábamos en la escuela los cuadernos Rivadavia. Nos educamos con Rivadavia. Esa educación nos hizo ser un aborto cerebral. Y así nos fue. La clase media en 2008 defendió al campo, al campo que confunde con boleadoras y poncho. Ese campo no existe, salvo en textos escolares de los setenta. El campo es la maquinaria y la soja (la vaca lechera es un dibujo escolar) y la Sociedad Rural. Pero nos vendieron otro campo. Somos abortados cerebrales.
"Todos van a abortar" me dice un compañero de trabajo. Y abro mi paquete de cigarrillos y le doy uno y le digo: "todos van a fumar". ¡Andate a joder amigo!!!!. Los que están en contra del aborto también lo están de los alfajores Tatin, del dulce de calabaza, y de las medialunas con mortadela. ¡Andate a comer un chori!! El chori, invento nacional del gaucho matrero, lo quieren prohibir: dicen que el choripan es Peronista y como tal lo van a reemplazar por el salmón con ananá.
Pero les digo a los abortados cerebrales: yo soy Peronista, me gusta el chori en Plaza de Mayo mientras puteo a Macri o escuchaba a Kristina. Y estoy a favor del aborto gratuito, seguro y legal.
Quién quiera abortar que aborte. Con su concha cada mujer hace lo que quiere.

Fabián Ariel Gemelotti

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