LA INSOPORTABLE CALAMIDAD DE LA INSOPORTABILIDAD (Por: Fabián Ariel Gemelotti)
Mi novia se tiñó el pelo de negro. Ese rubio que tan bien le queda se lo sacó. Y no me gusta el negro. Pero ella dice que quiere cambiar el color, porque el negro resalta su piel muy blanca. Y le miro las uñas y se las pintó de rosa. Y los labios se los pinta de rojo. Y me deja siempre marcado el rostro y esa forma de labios me la dejo y no me la limpio con el pañuelo. Las mujeres siempre están buscando cambiar el rostro. Sus ojos son grises y su mirada aniñada y desvía la vista cuando le digo que mañana no puedo verla. Sus piernas tiemblan cuando se pone nerviosa. Y llora mucho cuando no le sale algo bien. Las mujeres quieren siempre que seas atento. No me gusta el cigarrillo compartido y que tomen de mi copa. Ella toma y deja el baso marcado y ya no puedo seguir bebiendo.
Dai es muy cariñosa y siempre está pendiente de mis cosas. Eso me molesta mucho. No me gusta que me controlen. Y le digo que debe buscarse alguien de su edad, que sea más chico y que tenga ganas de casarse con ella. Y Dai no me dice nada. Desde el domingo que no la veo. No siento celos. Nunca fui celoso. No me interesa lo que una mujer haga con su vida cuando no está conmigo. Ella camina rápido, siempre apurada para llegar al bar o al cine. Se me duerme en los hombros viendo una película. Eso me molesta. Quiero ver cine, no acunar a una niña.
Siempre llora. La mujer llora mucho. Lloran porque las lágrimas femeninas son lágrimas para conseguir algo de vos. Cuando llora yo ya sé que algo quiere. Y si algo quiere se lo tenés que dar urgente para que el llanto cese.
El sábado le regalé un par de aros. Pero lo peor fue cuando le digo que la espero en Francia y Mendoza. La veo entrar apurada con tacones altos y de pronto tropieza y se cae y el rostro pega en el suelo. Fue muy gracioso. Se puso a llorar. Yo reía. Y un mozo la ayudó. Le digo que necesita un hombre como el mozo, un joven de su edad que sea amable y la ayude en sus caídas. Se puso a llorar.
Seguramente no va a leer este escrito porque una de las pautas de nuestra relación es bloquearnos mutuamente en las redes sociales. Eso es muy bueno. Recién me llamó para que la pase a buscar. Le dije que estaba con Madame Bovary y se puso a llorar. Pensó que estaba con una amante. Y le expliqué de Flaubert. Y se calmó. Es muy sentimental. Y muy personaje. Con su rostro blanco, su pelo rubio(ahora negro) y su cara delgada y piernas delgadas y su ropa siempre impecable parece salida de una película yanqui de los noventa. Es de capricornio del 11 de enero de 1997.
Nunca me gustó tener hijas mujeres. Los hijos varones son compañeros y los prefiero más. Pero ella más que una novia es una hija.
Pero te quiero Dai. Y te quiero como sos.
Fabián Ariel Gemelotti
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