domingo, 21 de abril de 2019

De Perón a Kristina

EL PERONISMO ANTROPOLÓGICO
(¿Qué es el Peronismo?)

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

¿Qué es el Peronismo? Se han escrito miles de libros sobre Peronismo, algunos a favor y otros en contra y otros muy moderados. Hay muchos Peronismos, no hay uno solo. En el Peronismo hay de todo, desde el nazi anti semita hasta el marxista teórico y el anarco Peronista. El Peronismo es una mezcla de un todo. Pero a a vez ese todo totaliza uno solo: ¿todos los Peronismos conducen a Perón? Perón es el origen, el principio del todo. Perón es el "dios mitólogico" de esa revolución cultural que es el Peronismo. Y digo cultural, porque para entender al Peronismo hay que dividirlo en dos ejes fundamentales: lo económico y la vida cotidiana. El Peronismo es una antropología urbana, donde a partir de medidas estructurales económicas se modifican la vida cotidiana de las clases sociales que integran el país. El Peronismo integra a los marginados a la cultura nacional. ¿Es nacionalista el Peronismo? Por supuesto que lo es, porque surge en los años 40, en pleno auge de los nacionalismos de derecha y de izquierda. Y el Peronismo pega un manotazo y toma un poco de cada lado. ¿Está mal eso? Hacer una valoración moral de si está bien o no o si es bueno o malo eso, es juzgar al Peronismo desde la moral de las clases dominantes. Esto es como juzgar a una chica pobre porque queda diez veces embarazada, juzgándola desde la opulencia de la moral de los sectores de poder. Perón no era un santo ideológico, ni tampoco era un oportunista. Perón ve la oportunidad de llegar al poder para transformar al país. Y el 17 de octubre es un acto de clase, porque ese día cuando "el negro" mete las patas en la fuente el Peronismo tiene su bautismo de fuego como hecho cultural de las clases expoliadas del país.
¿Es conservador el Peronismo? Surge de las entrañas de la moral más conservadora nacional: la doctrina católica y los valores nacionales. Aunque cuando se habla de Peronismo y se lo vincula a los valores del cristianismo se está ante un error de interpretación. Es errado en parte, porque los valores de amor al prójimo y de integración no son exclusivos del cristianismo. Las culturas primitivas y de la Antigüedad tenían valores de vida muy parecidos al Cristianismo. El hombre primitivo era solidario y amaba a su prole. Los sumerios creían en la Justicia social. Y los griegos creían en el amor al otro. Platón nos habla de amor. Los sofistas nos hablan de justicia para el pueblo. Entonces los valores del Peronismo son universales. El Cristianismo no inventa nada nuevo: toma los valores de las culturas anteriores y los une en un bien común. El Cristianismo es una copia de la Historia antigua. El Peronismo entonces es universal, es el resumen de la humanidad.
Perón es a la Argentina el "dios del bienestar". Las primeras medidas económicas del Peronismo son impositivas: que los ricos paguen más impuestos y los pobres menos. De esa forma empieza el proceso distributivo. Los Planes Quinquenales posibilitan que el pobre estructural tenga acceso a la educación y al consumo. La vivienda y el trabajo estable posibilitan el crecimiento y la igualdad. Sin igualdad el Peronismo hubiese fracasado como movimiento de clase. El Peronismo es revolucionario, porque revoluciona las estructuras sociales de cada clase social: el pobre asciende a clase media y el rico desciende escalones, pero sin dejar de ser rico. ¿El Peronismo es un resorte que no termina con la riqueza de los ricos? Este es el tema más complejo, y el que menos se entiende. El Peronismo es clasista en el punto que iguala hacia arriba, pero no es marxista de terminar con los ricos y crear una sociedad llana donde todos estemos en "una igualdad de clase". ¿Me explico? El Peronismo crea pleno empleo y termina con el hambre, pero todo dentro del sistema capitalista. El Peronismo no es anti capitalista. "Combatiendo al capital", dice la marcha. Se combate la especulación capitalista de los dueños del capital en el país (de eso se habla cuando se habla de oligarquía).
¿Puede el Peronismo dejar de ser capitalista? Creo que puede, el Peronismo ha mutado mucho. Desde la muerte de Perón el Peronismo ha girado a la izquierda (un sector) y se puede hacer a partir de ahí otra lectura. Si un Peronismo se quedó con la marchita nada más otro Peronismo avanzó hacia un Peronismo más allá del clasismo e incorpora una lectura marxista. Ese Peronismo es la vanguardia que odia el otro Peronismo (el de la marchita).
Si bien hay muchos Peronismos, todos conducen a Perón, va transformándose constantemente. El Peronismo no es estático, se mueve y tiene vida propia más allá de Perón y de cualquier líder del movimiento. Porque el Peronismo sobre todas las cosas es una antropología urbana.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 21 de octubre de 2019)

viernes, 19 de abril de 2019

Negro puto

No hay nada más pelotudo que un negro de mierda que vota a Cambiemos o al Peronismo de derecha y odia a Kristina.
¡Negros de mierda!!!!

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Lo que nunca soporté en la vida es a los negros de mierda que odian al Peronismo. A esos negros que no tienen a donde caerse muertos, pero son más gorilas que un oligarca sojero. Negros con olor a chivo y manos engrasadas, pero gorilas de mierda. Negros que viven en un rancho o en una casa pobretona en Empalme Graneros o un Fonavi de mierda. Negros que nunca se cogieron a una rubia o tomaron de la buena. Negros que sobaquean en La Florida o comen un choripan de Jorgito. Pero sí, esos negros de mierda odian al kirchnerismo. Negritas de piel áspera que se tatúan "jorge" "mi guacho" "la Claro" o al Gauchito Gil. Negritas peteras, pero eso sí, gorilas que odian a Kristina. Negros de mierda que no tienen para la manteca, o un chsmpán. Pero eso sí, odian a Kristina. Los negros en Argentina votan a los patrones, porque como decía mi amigo carpintero "no hay peor enemigo en la vida que un negro de mierda".
El otro día estaba en un boliche y se arrima una negrita rústica, pero muy linda. Me pide fuego y empezamos a hablar. Me dice si la llevo a la casa. Nos vamos en moto rumbo a su destino. "Mierda, acá me roban la moto", "no pasa nada, estás conmigo" "esos pibes en la  esquina le están dando al faso" "son mis amigos. Fumemos algo", dejo la moto en la puerta de su casa pobre. Entro y fumamos y tomamos cerveza, "¿a quién vas a votar en octubre?'", "yo soy radical". No entiendo nada, la negrita no es es Peronista.
A la mierda con el mundo. Cada día entiendo menos a los negros de mierda. Prefiero a mi rubia, gorila y con olor a perfume caro.

Fabián Ariel Gemelotti
(19/04/2019)

Renacer de las cenizas

Renacer de las cenizas

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Uno muere varias veces en la vida, y renace también varias veces. La muerte está presente todos los días, porque vivimos muriendo día a día. Mueren nuestras células y muere nuestra eternidad. Pero la peor muerte es morir por amor. Amamos y nos aman. Y pensamos que ese amor va a ser eterno. Prometemos amar por toda la vida. Y nos prometen que seremos amados por la eternidad. ¿Qué es amar? Amar, esa palabra que tanto suena en nuestro interior. Amamos de alguien su dulzura, su rostro y sus ralladuras. Amamos porque no soportamos la soledad. Somos animales que necesitamos de los otros para realizarnos como humanos. Como dice ese magnífico libro El mono desnudo: "somos animales de la especie humana". Somos seres atravesados por costumbres cotidianas. Somos una antropología de deseos.
¿Nos enamoramos de lo que imaginamos? El AMOR es una construcción de nuestro imaginario romántico. Amamos lo que nos falta a nosotros para completarnos como seres totales. Amamos por la totalidad de nuestra conciencia narcisista. El amor es un narcisismo que nos totaliza. Barthes, y siempre vuelvo a mi libro de cabecera sobre el amor, en Fragmento de un discurso amoroso dice: "el amor es literatura". Amamos desde lo literario, porque la vida está construida desde lo ficcional. La vida es como esa novela de Flaubert donde una dama no es feliz y busca el amor eterno. Buscamos y buscamos. A veces encontramos y otras veces nos perdemos y morimos en esa búsqueda. Amamos como amó el personaje de la gran novela El Árabe, donde el amor muchas veces es una espera paciente para ser amados. Estamos desesperados de ser amados. Y cuando nos llegan a amar, nos sentimos plenos en nuestra alegría de ser amados.
La tristeza es parte del amor, al igual que la alegría; porque en el amor los estados de ánimo son parte de la impronta romántica. Hoy estamos alegres y mañana tristes, según seamos amados o no lo seamos.
La ruptura es la muerte. Perder al ser amado es la tristeza total. Nos sentimos tristes cuando nos dejan de amar, tristes porque apostamos a ese sentimiento único e irremplazable, que es el amor. Amamos y desamamos muchas veces en nuestra vida. Amamos a lo largo de los años y dejamos de amar o nos dejan de amar. Perder a ese ser que amamos es la muerte. Una muerte lenta y triste. Pero siempre el amor renace de las cenizas, renace por otro nuevo amor que llega, y de las cenizas del amor volvemos a la plenitud de la vida.

Fabián Ariel Gemelotti

jueves, 18 de abril de 2019

Entre la literatura y la calle

Entre la literatura y el bowling
(dedicado: a la generación de los flippers)

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

En los ochenta las maquinitas fueron furor. Iba a la facultad de Humanidades y me hacía mis escapadas a jugar a los  flippers. Tiempos de literatura, ensayos y política militante. Tiempos de pos dictadura y Alfonsín. Tiempos de alegría en una Rosario bella y pujante, donde la diversión ocupaba un lugar muy importante. Leíamos mucho, porque en los ochenta todavía se leían libros y revistas y periódicos. Todo en papel, la internet era de la ciencia ficción. Nadie se tatuaba y la piel de una mujer era blanca o negra, pero limpia de flores y dragones o esas estupideces que se tatúan ahora para arruinar la frescura de la piel. Tiempos de aritos y pelo largo y barba y porros abultados y Marlboro importado. Eran otros tiempos. Eran los ochenta.
El bowling estaba en su mejor momento, y era la parada obligada de los sábados para jugar a los bolos y tomar unos tragos de jugo de fruta y alcohol. Siempre me impresionó que cuando uno tiraba la bola y volteaba las botellas se bajaba un chico y las acomodaba. Ese chico estaba acurrucado arriba y saltaba para acomodar. Me impresionaba ver eso. Era como ver a un esclavo de la Roma de Nerón cumpliendo un capricho de los patricios. Después se modernizó y fue todo automático. Pero esa imagen perdura en mi memoria.
Había un flipper sobre la segunda guerra mundial. Era mi obsesión y le jugaba muchas fichas, hasta que le agarré la mano. Y por calle Santa Fe, a la vuelta de la facultad estaba el Avenue, un bar de billares y maquinitas. Ahí se reunían muchos pibes de la ex Quinta Avenida, esa barra pesada del Centro que le daban al faso y a la merca. Uno era más chico y te miraban mal. Uno con 19 o 20 años entraba al Avenue y se tomaba un porrón, y se te acercaba un gordo melenudo muy groso y te mangueaba un faso. Recuerdo que en el grupo de pibes grandes había unas chicas. Una me gustaba mucho, unos 32 años y yo 20. Era una rubia de ojos celestes y pelo muy largo. Estudiaba arte. Yo estudiaba Historia. Un día la veo en el patio de la facultad y le pido fuego. Ella estaba fumando un porro. Y me mira y me dice: "¡pendejo qué querés... coger conmigo!". No supe qué decir y pegué la media vuelta asustado. Me refugié en la clase de Epistemología. A la semana la veo que me mira por el vidrio de la ventana del salón donde yo estaba escuchando la clase de Europa 2. Me puse nervioso. Y me prendí un pucho. En esos tiempos todos fumábamos en clase. A la salida del aula la veo sentada en el patio con otras chicas. Y la veo darle un chupón a una morocha de mi edad. Me arrimo y la enfrentó y le digo: "quiero". Esa tarde tuve mi bautismo de sexo salvaje como no lo tenía con mi novia formal. Creí que me moría. A la mierda la literatura y la historia. Fueron cuatro veces nada más que estuve con esta chica. Se llamaba Clara. Creo que murió en un accidente de auto hace unos años. Era la novia de un candidato a diputado en la actualidad. Un candidato Peronista. No digo el nombre, para no quemarlo. Pero es muy conocido.
Tiempos los ochenta de salvajismo. Las maquinitas y la literatura se juntaban y hacían un culto de la calle. Leía a Borges e iba a la cancha a ver a Newell's. Leía miles de ensayos y entre lectura y lectura me jugaba mi ficha a los flippers o Súper Mario o al Submarino. Iba a jugar al tenis a Gimnasia y me codeaba con la clase alta. Pero también iba a la villa a militar. Eran otros tiempos. Otra Rosario. El cine Imperial y sus películas suecas. El Palace que no tenía aire acondicionado. El Monumental. El Capitol y su cine erótico brasileño. Pero los flippers eran mi obsesión. Mi novia me acompañaba. Ella tomaba un trago y yo jugaba. Pateábamos las máquinas o la movíamos para que la bola aguante y no pase la línea definitoria. Después en los noventa vino Mortal Comba y me hice fanático. Ya no era estudiante. Ya no andaba con monedas. Tenía la billetera abultada. Y ropa de marca. Pero me seguían gustando las maquinitas.
Hoy me puso triste escuchar que cerró el bowling. Me puso melancólico. Fue parte de mi juventud y parte de todos los que alguna vez nos volvimos fanáticos de esos viejos flippers, donde con el pucho en los labios y las manos en los botones apostamos a ser felices.

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 14 de abril de 2019

La bacanales

Las bacanales porteñas (relato/cuento)

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Leonardo ese día estaba deprimido. Su amiga Clari le dijo que lo iba a llevar a un lugar de amor libre, donde el sexo es desenfrenado. Leonardo se había separado y necesitaba acción.
Su amiga Clari lo agarró de la mano y juntos encararon la puerta del boliche: "son mil pesos", un gordo con cara de malo les extendió un papelito rosa y entraron. Un amanerado jovencito se acercó a Leonardo y le manoteó la pija. Leonardo lo echó con asco, y Clari le dijo que el muchachito lo hacía de cariñoso. Era la bienvenida al boliche. La música disco aturdía. En un rincón un viejo le chupaba la verga a un pendejo. Una pendeja se masturbaba en un sillón y a su derredor muchos miraban. La merca y los fasos de buena marihuana eran las delicias de los invitados. Todo era sexo, drogas y desenfreno en el alcohol. Eran las bacanales de Avenida de Mayo.
En la Grecia clásica una vez al año se rendía culto al dios Pan y todo era desenfreno. Orgías para la delicia de todos. Ese día se permitía tener sexo con esclavos y los ciudadanos libres vivían su desenfreno de alcohol y plantas alucinógenas. Platón habla de las bacanales. El Banquete es una fiesta de orgías. En el 200 A.C llegan las bacanales a Roma. Acá se permite el asesinato junto al sexo. Puñales y suicidios son corrientes en las orgías romanas. Virgilio, que era un puto respetado y admirado, habla de las bacanales. Cicerón y Plutarco fueron admiradores de esas orgías. Los cristianos primitivos condenaron las bacanales.
Ese día Leonardo vivió el desenfreno. Clari era una chica liberal. Acababa de cumplir veinte años y vivía con desenfreno. Era muy hermosa y muy guacha en la cama. Leonardo tenía cuarenta años. Y era un tipo serio y su profesión de arquitecto lo consumía. Pero ese día le dío a la merca y al alcohol.
Perdió de vista a Clari. Y miró para un costado y la vio chuponeado con otra pendeja. Se acercó. Y lo empujaron. Se fue a un costado y se le acercó una rubia de unos treinta años. Sacó un látigo y empezó a pegarle. Leonardo se agachó y empezó a caminar como un perrito. Y la rubiase subió a su espalda y cabalgó hasta agotarlo.
Eran las bacanales porteñas. Es el siglo 21, donde el amor es libre. Libre para el que tiene dinero para vivir el desenfreno.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 12 de abril de 2019

Un hombre

Cuando un gran amor se va

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

No hay nada más importante en la vida que el amor. Todo lo demás acompaña, pero el amor es lo único que llena tu espíritu. Sin amor de una mujer ningún hombre puede vivir. Te podés acostar con miles, pero si te falta ese gran amor que ya no está tu corazón está vacío. Todo hombre alguna vez (o muchas veces) perdió a un gran amor. O te dejan o se corta esa relación que era la plenitud de tu vida. Ese vacío que produce esa pérdida se transforma en angustia; una angustia que va mutando en tristeza. La soledad se instala en tu alma. Te sentís solo. No querés estar con amigos ni con familiares. Se fue tu gran amor. Tu vida es "una mierda". Todos hemos pasado por esas pérdidas que no se curan de un día para el otro. Se necesita mucho tiempo y muchas lágrimas. Alguien se va, y no podemos comprender por qué se va. Creíamos que era eterno ese amor. Pero no lo es para el que se va. El que queda sufre. Y sufre sangre en su cuerpo. El cine habla de amor. El cine es en esencia amor. La vida es en esencia amor. La literatura es amor. Las grandes novelas del siglo 19 hablan de grandes amores. El Conde de Montecristo es mi novela preferida sobre el amor y la venganza. La leí de un tirón cuando la angustia había invadido mi alma. Y me salvó de caer en el pozo del suicidio.
Nadie nunca puede zafar de una pérdida. Todos estamos condenados a perder amores. El amor como viene en un instante se puede ir también en un instante. Lo que más duele de la pérdida es pensar el por qué ese amor se fue. El por qué te abandonó y decidió partir de tu lado. ¿Acaso no eras feliz al lado de uno?Uno se plantea errores. Pero no sirve plantearse nada, porque ese amor ha partido pese a tu esfuerzo por retenerlo.
He perdido muchos amores. Me han dejado muchas veces. También he dejado muchas veces. He tenido muchas mujeres, pero he amado solamente a tres. Y podría agregar una más ahora. Mi último gran amor de los últimos años se ha ido. La he dejado partir. Nunca retengo a nadie. Y sufro. Pero sufro en mis soledades. Me angustio mucho. Pero me angustio en mi cama leyendo y escribiendo. Ya pensaba que nunca más iba a pasar por otra pérdida. Pero siempre vuelve esa angustia. La historia de la vida se repite a cada instante. Te fuiste. Te dejé partir. No me interesa retenerte. No pregunto por qué te fuiste. No me interesan los motivos. Te quise. Te amé. Amé tu pelo rubio. Amé tu piel blanca. Amé tu juventud. Amé tu inteligencia. Pero lo que más amé de vos es tu amor hacia mí. Y por eso no comprendo que te vayas. Pero te dejo ir.
Así es la vida. Así funciona el amor.
Otro amor solamente puede cubrir ese vacío que dejaste vos en mi corazón.
Es imposible vivir sin un gran amor.

Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 13 de abril de 2019, 0:55 horas)

El feminismo siglo 21

El feminismo siglo 21 resorte del neoliberalismo

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El feminismo clasista y combativo del siglo 19 surge de la lucha, no del odio al hombre. En las fábricas las mujeres se organizaban en una pelea obrera y de clase. Las mártires feministas ponían el cuerpo y decidían su lucha contra el opresor. Eran los tiempos del industrialismo moralizante y ligado al positivismo. Las mujeres fueron vanguardia de la lucha de clase. El siglo 20 en sus principios encuentra a la mujer organizada. El anarquismo es la vanguardia, donde hombres y mujeres unidos en una lucha clasista combatieron al capital. Malasteta habla del tema. Y los primeros anarquistas individualistas tienen una postura de amor/libre y libertad en todo. El amor y la sexualidad se construye en forma colectiva: hombres y mujeres plantean comunidades donde la convivencia está atravesada por el discurso de la libertad. El siglo avanza y la mujer logra derechos y respeto. Los fascismos alemanes e italianos matan mujeres. La Alemania nazi se construye desde el odio: Hitler crea el genocidio al diferente, y los campos de concentración se llenan de mujeres, judíos, gitanos, protestantes y comunistas.
En Argentina Perón inicia en 1945 la revolución de los cabecitas negras. Perón es la vanguardia del populismo nacional, resistido por la burguesía y la oligarquía. Evita es la voz de la mujer pobre. Evita le grita a las mujeres oligarcas. Evita aglutina a la mujer desclasada y la incorpora al país industrial. El Peronismo es revolucionario, porque logra crear conciencia de clase en la clase obrera. Y pone límites a la explotación capitalista. El Peronismo reparte la torta. Paco, el modisto de Evita (puto y Peronista), es la voz de los putos peronistas. Paco dice: "el puto pobre con el Peronismo encontró identidad de clase" "el puto rico es puto respetado. El puto pobre es un negro de mierda". Paco es amado por Evita. La Eva es "la negrita que se coge al General", escribían en las paredes el gorilaje de izquierda aunado a la clase alta argentina.
El siglo 21 es el siglo de los fascismos económicos discursivos neoliberales. Las políticas económicas modernas son de destrucción de la gente. Ya no se destruye solamente al pobre, ahora se destruye a la clase media también; a esa clase media gorila que vota su propia destrucción. La clase media que se hace clase media gracias a los gobiernos peronistas de bienestar, una vez que logra llenar la panza vota a sus patrones: es la ley famosa del oprimido que se cree patrón. Y el Feminismo siglo 21 surge como resorte del neoliberalismo, porque está atravesado por los discursos de la clase media, de ese sector que se identifica con el opresor. Entonces vemos a la chica bien alimentada con el pañuelo verde y gritando consignas de odio a todo lo masculino. El hombre para esas feministas modernas es un obstáculo a sus deseos inconscientes (o concientes) de batalla contra "el macho". Se pierde lo femenino y la mujer quiere "igualdad" una "igualdad" de obstaculizar los deseos "masculinos". Y el Feminismo de ser una lucha clasista y revolucionaria pasa a ser una lucha individualista de una clase social (la clase media) en pos de su histeria de clase. La mujer de clase baja (violada, vejada y sin trabajo) es marginada por la mujer de clase media (acceso a la educación y con posibilidad de lucha).
El Feminismo siglo 21 es funcional a los procesos economicos de ajuste y destrucción de los trabajadores.

Fabián Ariel Gemelotti