Autor: Carlos Vega:
Vivimos en una sociedad de gente tonta y deshumanizada. Desprecian los libros y la lectura. No saben de cine ni de arte. No entienden del sacrificio y el amor a los padres o amigos. Los amigos se cambian como una entrada a un espectáculo. La amistad dura lo que dura un clásico de fútbol y un abrazo es como una pelota recorriendo el campo de juego sin que ninguno la pare debajo de la suela para acariciarla. Todo es efímero. Si no tenés un auto o no te subiste a un avión, podés ponerte a soñar solo entre tus libros, discos o películas. Muy poca gente saborea la miel de la pasión y el romanticismo y mecánicamente hacen el desamor mirando el reloj en vez de amar mirándose a los ojos. Todo es apuro, todo es codicia material, y en un mundo donde cada vez hay menos para repartir entre muchos, unos pocos cada vez se adueñan de un puñado más grande, creyendo que la vida es una mera ruleta donde sólo vale ganar y ganar. Apuesten señores, diviértanse en este circo moderno, pero no se olviden que hay emociones, esas que ustedes no van a conocer, como si las conoció el trapecista de ese viejo circo, sacrificado pero familiero, que recorrían el mundo sacando una sonrisa a los que no sabían que era un viaje al exterior, no como estos modernos viajeros, muchos de ellos serios e individualistas, incapaces de soñar, sentir, solidarizarse como los protagonistas de ese viejo circo. Me puse melancólico, que bien que todavía puedo. Y no necesito estar en Europa para sentir que viajo. Pero si esa o ese que hablan de autos o sus viajes diariamente no saben dónde están parados. Che, amigo, acaso no te da placer sentir que disfrutas teniendo poco, que es mucho en nuestro modo de sentir la vida y no significa nada para los que creen tener todo y son eternos disconformes. Tienen dinero, auto, viajes pero no tienen emociones y envidian la sonrisa de los que tienen menos y se preguntan, ¿cómo hacen?
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