viernes, 10 de agosto de 2018

La religión como moral

LA RELIGIÓN X
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(POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

La Iglesia arma un pensamiento y lo pone en práctica como verdad absoluta. Esa verdad no puede ser cuestionada, porque la verdad "divina" es una verdad "revelada" por Dios. La Iglesia gobierna tu mente como representante de la abstracción de una "superioridad' "universal". La Iglesia crea una Teología basada en una "moral revelada por Dios". Lo sagrado no puede ser cuestionado, porque como decía San Agustín: "la pureza de la Iglesia se manifiesta en la verdad que vas a recibir para que vivas según las verdades de Dios". Dios es la verdad para la Iglesia. No hay otra verdad, porque las otras verdades "no son reveladas" (Santo Tomás de Aquino). El pecado más atroz para San Agustín es: "el semen no puede ser derramado, porque es la semilla que engendra vida". La vida para la teología católica (y evangelista) nace en el semen. El semen derrama vida. Por eso las religiones prohíben la masturbación, porque el placer onanista "es puro egoísmo que mata la semilla de la vida" (Ribers Klus, teólogo bautista norteamericano). La vida para las religiones está en la semilla y esa semilla engendra el feto. El feto tiene vida propia para las religiones, porque el feto: "es parte del universo y matarlo es matar a Dios" (Juan Pablo ll).
El mito nace de creencias populares donde se pone en juego el tabú y las creencias religiosas de un pueblo. Las religiones son un mito universal, creaciones de los hombres en base a supersticiones y "pensamientos mágicos" (Freud). Lo mágico nace como una forma de explicar lo que no se puede explicar: la muerte y la enfermedad. El hombre al no poder explicar el por qué morimos, forma un tabú sobre la muerte y la explica  desde el pensamiento religioso: se muere por el pecado orinal.
Las religiones tienen entonces tres ciclos fundamentales en su pensamiento: nacimiento, enfermedad y muerte. Se nace de la semilla que engendra vida y se muere para ir al Paraíso. Semen y muerte crean una Teología.
Así que para el pensamiento religioso abortar es "matar la semilla que engendra vida'. "El feto es la vida" (Bergoglio).
Y acá nos detenemos con esta pregunta: ¿puede haber debate cuando para la Iglesia el feto es la vida".

Fabián Ariel gemelotti

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