LA LITERATURA COMO UN HECHO MALDITO (Capítulo 3, página 25)
(De mi libro: El olor de los muertos, Ediciones Mundo Espacial/1999)
(f.a.g.)
La vida sigue su camino y nosotros nos mortificamos y hacemos carne para el combate.
Decía Céline: "me aburre pensar que todo me aburre". Todo aburre en la vida, y más aburre saber que todo aburre. Muchas veces tenemos amigos que mal interpretan lo que decimos o se hacen que mal interpretan, para pasarla bomba. "Muchos escriben para agradar y que todos aplaudan", decía Céline. "No me interesa agradar cuando publico algo. Sería como fingir un orgasmo", decía Céline. Cuando publica De un Castillo a otro, le salen al ruedo y dicen sus amigos: "es un nazi y un hijo de puta" Céline dice: "¡cuanta mierda acumulada en los cerebros de mis amigos! Si tendría que agradar a cada uno, tendría que hacer una versión de mis libros para cada amigo. Entonces habría muchas versiones distintas de Viaje al fin de la noche". Céline fue el más grande novelista del siglo veinte. No se puede escribir pensando en lo que dirán los que lean el texto. Un texto fluye como una naranja apretada por una mano fuerte. El jugo sale y salpica para todos lados. Algunas manchas quedarán para siempre. Son las manchas del jugo, consecuencia de haber apretado fuerte.
El que escribe siempre corre riesgos, ser mal interpretado o ser demasiado interpretado. Si uno dice: "la mina blanca es mi ideal y la quiero blanca", seguramente van a saltar las feministas o algún zurdito de café con leche y van a decir: "es un machista y discrimina". Mientras lo que se quiso decir era simplemente que "la mujer blanca es mi ideal". El que escribe dice las cosas porque esas cosas fluyen como catarata a su mente en el momento de darle a la tecla.
La tecla es la tecla. Tecla va tecla viene, las palabras se divierten. La escritura es un juego de tirar caca para todos lados.
Decía Fante: "está lleno de putos Estados Unidos". Y los críticos salieron a decir que era homofóbico. ¡Qué gente mediocre son los críticos!!!. Fante se cagaba de risa y les dijo: "esa frase era para ustedes, ustedes son los putos de Estados Unidos". Échale la culpa al polvo, la máquina de escribir está demasiado sucia para que la limpies con tu camisa negra.
Borges decía: "no leo periódicos". Y algún trasnochado aspirante a periodista lo trata de mal informado y de gorilón por esa frase. Siempre pelotudos los periodistas.
Una alumna me dice el otro día: "Cervantes discrimina a los obesos". Me quedo mirándola asombrado y le pregunto el por qué. Y me contesta muy seria y con bronca: "porque Sancho Panza tiene panza". Y le digo serio: "entonces habría que resucitar a Cervantes para que haga una nueva versión de El Quijote". Mi alumna es Socialista y tiene al amarillo en su cerebro. Un amigo bastante imbécil me dice: "¿no te parece que Homero era machista?". Y le pregunto el por qué. Y me dice convencido de su verdad: " porque se tapa los oídos para no escuchar a las sirenas, Ulises discrimina la voz de la mujer". Y me quedo pensando para mis adentros: "mierda, parece que los clásicos son cuestionados por las nuevas tendencias sociales. Dentro de cien años las hogueras del fanatismo van a volver a quemar libros".
Un alumno me dice el otro día: "el cine policial es machista". Y me argumenta: "siempre las heroínas son rubias y débiles y seductoras". Me quedo pensando: "habría que volver a escribir todo el policial negro y que las heroínas sean militantes feministas y los héroes hombres dulces afeminados". Pero ya no sería novela policial, sería basura literaria para universitarios de universidades privadas.
La literatura corre el riesgo de ser marcada por los que quieren corrección política. Algunos dicen que habría que eliminar las palabras "mierda, puto, puta, cagada e hijo de puta" de las obras literarias. Y vuelvo a mis alumnos. Una chica me dice: "decir hijo de puta está muy mal, porque es insultar la dignidad femenina". Me hace pensar mucho y pienso para mis adentros: "el cine dice siempre hijo de puta, lo van a cambiar por hijo de mujer difícil". Mierda, dentro de algunos años no se va a poder leer más a Cervantes, a Céline y a Fante, a Bukowski, a Lamborghini. Van a eliminar la literatura de los secundarios y todo va a ser aburrido y pacato. No vamos a poder leer Lolita porque va a ser considerado un libro pedófilo. O Memorias de una princesa rusa, porque hay mucho sexo masoquista y perverso.
Bukowski va a ser eliminado de los programas académicos y el realismo sucio va a ser considerado más sucio que un papel higiénico usado y el niño proletario prohibido en la carrera de Letras y Lamborghini considerado un mala lengua.
Entonces tendremos a licenciados en letras tan idiotas como cualquier lector de librerías de saldo.
Apollinaire va a ser considerado un degenerado y sus Once mil vergas un libro para la hoguera.
La literatura está en sus últimos años de vida. Todo se mal interpreta en las sociedades modernas. Ya no hay diversión y todo tiende a ser aburrido. La vida cada día es más aburrida y mojigata. Pero lo que nadie dice es que estamos por finalizar un ciclo, el ciclo de la buena literatura.
Los clásicos siempre fueron mal interpretados.
Fabián Ariel Gemelotti
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