domingo, 27 de mayo de 2018

Vivir en Rosario

VIVIR EN ROSARIO (POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

Rosario tiene esa cosa rara de una ciudad grande con una mezcla de pueblo chismoso. Es una ciudad que está trazada en forma cuadrada. Un par de avenidas, muchos barrios y mucha gente en auto. Demasiados autos para una ciudad de calles angostas.
Avenida Pellegrini tiene poco encanto, es ruidosa y muy angosta. Las bocinas de día aturden. Los autos van y vienen con una rara desesperación. Todos quieren ir rápido, nadie respeta normas de tránsito. Después tenemos Avenida Oroño con sus caserones mezclados con una gran arboleda y edificios levantados en los últimos treinta años gracias a los amigos Socialistas y su displicencia para darle privilegios a la industria de la construcción. Tenemos la Costanera, muy sucia y muy triste. Transitar por la costa de Rosario es como transitar por una ciudad agonizante.
Los barrios son cuadrados. Cuadrada son las casas. La gente de barrio es desconfiada y cuando ve a un caminante lo mira con odio como en esos filmes de vaqueros norteamericanos o italianos. El tipo está sentado en la vereda y pasa el caminante y le dice "hola" y el tipo da vuelta la cara. Caminar por cualquier barrio de Rosario es una aventura a la desdicha y al aburrimiento.
En los noventa cierran los últimos cines importantes. Ahí muere el Centro, mueren los bares típicos con esa geografía bizarra. Y surgen los bares conchetos estilo El Cairo. Tomar un café en El Cairo es exponerse a quedar sordo: pésima acústica, gritos y voces y charlas aburridas. Todos los conchetos caen al bar a mostrar sus logros intelectuales y materiales. Otros bares del Centro son muy modernos o algunos tienen una falsa identidad bizarra. Me aburren esos bares, donde en las paredes cuelgan fotos en fotocopia color enmarcadas en cuadros barnizados y botellas limpias de Coca Cola antiguas. Nada de tierra o de óxido.
Después tenemos sus diarios. La capital, un diario que sirve solamente para ver las funciones de los cines y muchas veces le yerran a los horarios. Es un diario muy aburrido, muy mal escrito y donde pésimos periodistas juegan al intelectual. Otros diarios también responden a esos parámetros. Salvo El Ciudadano, muy buen periódico. Muy bien escrito.
Las mujeres en Rosario son hermosas. Pero son complicadas. Quizás eso de ser complicadas las hacen deseables y muy lindas. Buenas curvas(empezando por arriba pero se ensanchan por abajo) aunque son de culos anchos y mucha celulitis. El chocolate y el alfajor ensancha las caderas.
He visto en otras partes del mundo mujeres muy bellas y menos complicadas. Pero la Rosarina de cara es muy linda hasta la cintura. De ahí para abajo se ensanchan mucho. Eso no lo ví por ejemplo en Estados Unidos. Las mujeres de Estados Unidos de clase media se cuidan esa parte del cuerpo y no se ensanchan tanto. La obesidad en Norteamérica es de los latinos o yanquis de clase muy baja.
En definitiva Rosario es una linda ciudad, pero muy aburrida. Te salva una linda mujer para tener sexo apasionado. ¡Pero aguantate sus complicaciones!.

Fabián Ariel Gemelotti
Domingo 27 mayo de 2018(21 horas).

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