lunes, 19 de octubre de 2020

Entre la locura

Entre la locura y la escritura

(2)

(f.a g.)

Dashiell Hammett vivió sumergido en el alcohol. Un alcohólico al igual que sus personajes del policial negro. Dicen que Lillian Hellman lo cuidó, pero también robó sus ideas. Hellman publicó sus diarios y algunos escritos póstumos, grandes ganancias para su bolsillo. Después de El halcón maltés públicó muy poco y se sumergió en la melancolía y caminaba por las noches en solitario por las habitaciones de la mansión que compartía con Lillian. Hammett fue de esos escritores que escribieron de un tirón y corrigieron poco y que los grandes estudios cinematográficos explotaron a destajo. El alcohol terminó con su vida o su vida fue el alcohol, quedaría más romántico para los biógrafos.
Que Osvaldo Lamborghini necesitaba de la pornografía y la cocaína para escribir es un mito a mitad de camino. Tomaba y consumía, pero también el mito de las drogas sirvió para crear una imagen distorsionada del escritor. Osvaldo escribía "como el culo" decían algunos. Para otros su prosa era exquisita. Osvaldo destruía mucho, tiraba y tiraba a la basura papeles y papeles. Osvaldo fue el pornógrafo nacional de la cultura posmoderna de la literatura del ojete. Manuel Puig siempre buscaba donde provocar y destruir mitos nacionales. Perseguido por la dictadura por puto más que por sus ideas políticas. Manuel escribía de noche y tomaba mucho y fumaba mucho. Se lo recuerda poco en la cultura literaria. Dicen que un dirigente de Montoneros dijo de Manuel: "este puto de mierda siempre le mete el dedo a mis ideas".
La literatura es provocación y vocación de irritar los ánimos. Sin irritación no hay literatura. Pero no todo irrita, porque Julio Verne fue muy leído en vida. Se encerraba en sus piezas de una propiedad al lado de la propiedad de su esposa y no permitía ser interrumpido. Tenían una casa para la vida de familia y otra para escribir. Verne escribía de un tirón y no chequeaba nada. Su obra está llena de errores geográficos e históricos. No le importaba, porque Verne escribía para hacer dinero. Pero escribía muy bien y entretenía. Crea esa novela de aventuras que perduró en el tiempo. Salgari fue un explotado por su editor. Pasó hambre, vivía muy mal. Un día se mató y su muerte fue ganancia para los editores. Salgari alimentó el mito del escritor explotado, un mito que llenó bolsillos.
John Kennedy Toole fue un fracaso en vida. Escribía en cuadernitos y mecanografiaba y corregía mucho. La conjura de los necios fue rechazada por veinte editoriales. A los 32 años terminó con su vida. Su madre agarró el manuscrito y recorrió todo Estados Unidos buscando editor. En 1981, muchísimos años después de su suicidio, publican su novela. Se convierte en un mito. La conjura de los necios está alimentada con ese mito del escritor fracasado y suicida. La gente necesita llantos y melancolía y las grandes editoriales viven de las lágrimas y la poesía estúpida que alimenta el mito del suicida.
Cervantes no era manco. Le tiraron un tiro en las manos, pero no era manco. Pero quedaba más "lindo" decir que era manco. El Quijote fue un fracaso en vida del autor. Cervantes pasó hambre.
Ya dije que Kafka escribía de noche. Pero escribía toda la noche. Iba a trabajar sin dormir y eso le ocasionaba problemas de concentración laboral. Cuando escribió La Metamorfosis fue un alivio para su vida porque en esa novela corta (o cuento largo) se despacha sobre la angustia de cumplir horarios y trabajar y no dormir y ser un bicho es una defensa a seguir durmiendo cuando hay que levantarse. La Metamorfosis la edita de su bolsillo tirando cien ejemplares, se vendieron dos ejemplares. Hace unos días se subastó por un millón de dólares un ejemplar que fue encontrado en una biblioteca privada de Praga. Dicen que era de un Ferroviario que se identificó con el libro al leerlo de un tirón una noche y lo guardó en una sucia y polvorienta biblioteca personal. Antes los obreros leían libros.
Bukowski trabajó diez años para el Estado. En Correo se despacha. El alcohol y las mujeres su impronta. Bukowski fue odiado en vida por las feministas. Ahora sacan frases fuera de contexto y todo el mundo las sube a internet. Cosa de la vida virtual que estamos viviendo en el siglo de la ignorancia, el 21.
Céline no era nazi. Pero lo venden como nazi. Céline fue perseguido por los Norteamericanos. En su libro De un castillo a otro habla de esa persecusión por "nazi". Céline escribía como los dioses. Céline era un provocador.
Cocaína, vino y champán y porros mal armados o porros bien armados. Las drogas y el alcohol son parte de la literatura. También los mitos de suicidas y fracasados del destino. Todo sirve para hacer plata. Al fin y al cabo los escritores escriben para que los editores llenen sus bolsillos. Y para que los lectores saquen frases de contexto y la suban a internet.
La escritura es un espejo donde cada cual se ve reflejado. No es mía la frase, una vez me dijo esto una gran escritora. Escritora que no publica. También la literatura es un hecho anónimo de este destino de mierda que es escribir para el olvido.

Fabián Ariel Gemelotti
(Lunes 19 de octubre de 2020, 23 y cincuenta de la noche)

domingo, 18 de octubre de 2020

Entre la locura

Entre la locura y la escritura

(f.a.g.)

"El tiempo es corto", decía Kafka. Siempre midiendo el tiempo, siempre con poco tiempo entre un trabajo alienante y su familia que lo destruía en lo cotidiano. Escribía y destruía. Se calcula que Kafka ha tirado a la basura el 50% de su obra. A Felice Baver, su gran amor, le dijo una vez: "escribir es una tortura para alguien sin tiempo". "El tiempo es corto", me gusta esa frase. Kant era meticuloso, ordenado y vivía encerrado escribiendo. Nunca salió de su poblado pequeño, su vida transcurrió entre la universidad dando clases de Filosofía y su obra. Me impresiona su vida, un hombre sin mujeres, asexuado y con problemas de salud toda su vida.
Mark Twain era un neurótico obsesivo con las palabras. Nunca estaba conforme con sus textos. Sus primeras ediciones las compraba librería por librería y hacia una gran fogata. Y cuando veía las tapas de sus libros empezaba a los insultos a los impresores, nunca quedaba conforme con los colores. Un insatisfecho con su obra; consideraba que era un mal escritor. Melville escribía mirando los árboles por la ventana. En Arrowheard empezó a escribir Moby Dick y para escribir la primera página tiró cien páginas que consideraba mal escritas.
Edward Abbey decía: "debe ser difícil convivir con un escritor; cuando no está escribiendo se siente un infeliz, y cuando escribe está obsesionado". Marcel Proust le hace honor a las palabras de Abbey, porque el autor de En busca del tiempo perdido era un obsesivo con los ruidos; forro todas las paredes de su departamento con corchos, para escribir sin ruidos. Y era un tirano con sus amantes, no soportaba interrupciones de nadie.
Nabokov era un tirano con todo el mundo. No soportaba a la gente. Y cuando logró algo de dinero se encerraba a escribir y tenía un sirviente negro que trataba como a un esclavo. Así pudo, con todo el día para escribir, hacer su obra. Truman Capote era muy alcohólico. Su homosexualidad era muy comentada en el ambiente, porque vivía en orgía en orgía.
El novelista Georges Simenon calculaba que se había acostado con más de diez mil mujeres en su vida. Solía decir que necesitaba del sexo para escribir. Sus novelas están llenas de sexo, alcohol y un culto a la mujer rubia. Uno de los novelista más grandes del siglo 20.
La Literatura es obsesión, locura y disconformidad constante. Ningún escritor queda conforme con lo que escribe. Siempre tiran un gran porcentaje o se arrepienten de libros publicados. Algunos viven corrigiendo y otros escriben de un tirón y publican. Pero ningún escritor está conforme con lo que escribe, nunca. Si habría una satisfacción plena de un texto ahí terminaría la obra de un escritor. La insatisfacción motiva a seguir produciendo. Es como las .mujeres de Simenon, tuvo más de diez mil. Verdad o mentira o puro alarde literario, eso no interesa. La literatura no tiene nada que ver con la búsqueda de la verdad, eso hay que dejarlo a los mediocres periodistas o mediocres buscadores de la "realidad". La Literatura es ficción y en Literatura la "realidad" pasa a ser una gran ficción para la obsesión compulsiva del escritor.

Fabián Ariel Gemelotti
(Lunes 19 de octubre de 2020, 0:15 de la madrugada)

lunes, 12 de octubre de 2020

Walloween

Halloween 3

(f.a g.)

La saga slasher de Carpenter la hace más grandiosa Tommy Lee Wallace en 1982. En la tercera parte la televisión y su poder destructivo hacen su aparición. Son los ochenta y lo mediático es destrucción de cerebros. Si Romero con su cine de zombies se anticipa a las pandemias y los virus de destrucción planetaria, Carpenter inagura un género de sangre y violencia no tan "romántico" como Romero. Y en 1982 Wallace retuerce la historia de 1978 de esos asesinatos de mucha violencia. ¿La violencia está adentro de nosotros? La tercera parte recibió mala crítica y fue un fracaso comercial, pero a mi entender es de una excelencia muy grande.
En tiempos en que las redes sociales y el wassap se han convertido en carne de nuestras vidas y en que lo virtual es lo "real" de la vida, es importante tener en cuenta estos filmes que se anticipan a la alienación de las redes sociales y lo mediático. La información, la hiper información y estar pendiente de lo que es "real" y lo cambiante de las noticias que se suceden minuto a minuto están destruyendo nuestra individualidad y transformando a la vida en una "virtualidad" peligrosa, donde estamos sometidos a las presiones mediáticas día a día. ¿Hemos perdido la "vida"? Más que perder la vida creo que hemos perdido el goce de la soledad y del individualismo para ser nosotros mismos y no una repetición constante de lo que nos meten en la cabeza las redes y los medios audiovisuales.
El cine es literatura y Filosofía, no es arte. Ya he hablado de eso. El cine nos muestra todo y tiene esa cualidad que no tiene otro pensamiento: el cine muestra y dice lo que quiere y de la forma no tradicional de la literatura.
Halloween será por siempre la saga de la pérdida de la individualidad y tu cerebro es alimento para el gore scasher de las redes sociales. Las redes son esa forma tan mediocre de encapsular una información y meterla en tu cabeza para hacerte parte de los hiper informado; pero una información basura.

Fabián Ariel Gemelotti
(Lunes 12 de octubre de 2020, dos y cuarenta y cinco de la tarde)

domingo, 11 de octubre de 2020

Barbarella

Barbarella

(f a g.

En 1968 el director Roger Vadim nos deleita con un filme de ciencia ficción y erotismo que marcará a toda una generación de amantes de la historieta y el cine. Barbarella es un cómic de Jean Claude Forest y Claude Brulé, una genialidad gráfica que el cine lo eleva a la cultura del erotismo y la ciencia ficción futurista. El filme dura 98 minutos, el tiempo ideal de una película. Y está hablado en francés nada más, siendo una producción italiana/francesa. La productora de Dino de Laurentiis pone el dinero para esta maravilla del erotismo. Jane Fonda única con ese cuerpo perfecto; muestra sus tetas resaltando en imágenes donde la cámara recorre su cuerpo desde los pies hasta llegar a las tetas cubiertas por unos trapos que resaltan senos bien firmes (sus tetas no se pudieron ver en Sudamérica, donde son cubiertas por unos trapos por la censura. En Francia y en Estados Unidos aparece completamente desnuda Jane Fonda). Es el año 40.000 y el sexo en la Tierra está clausurado. Las mujeres deben tomar una píldora para tener un orgasmo, no hay coito. El Presidencia de la Tierra decide mandar a Barbarella a un planeta lejano a buscar al doctor Durant Durant, un sabio loco que tiene la respuesta al goce sexual. En su viaje Barbarella conoce a un ermitaño con el cual tiene sexo carnal y descubre el orgasmo. Pero el ermitaño es un tirano y logra escapar y sigue viajando en su nave hacia el planeta Lithion, que es donde supuestamente se encuentra el sabio loco. Conoce a un ángel con alas que no puede volar. La sensualidad de Barbarella logra que el ángel vuele después de mucho tiempo. Y así se suceden muchas historias hasta dar con el sabio loco, que se ha convertido en un sirviente de un dictador. Y Barbarella es capturada y debe luchar por su vida.
El filme es una revelación del cuerpo de Fonda y las imágenes son de muchos colores jugando siempre con el cuerpo único de una rubia única. Su pelo, su perfección de movimientos, su sonrisa y rostro perfecto hacen del filme un culto al nuevo género que inaugura: fantaerotismo, ciencia ficción con imágenes eróticas de cuerpos de mujeres y hombres en la perfección de sus cuerpos. El cómic Barbarella es de 1962 y en 1964 sale en un álbum independiente de su publicación original en revistas de ciencia ficción francesas. Es un cómic muy logrado y no tan atrevido como el filme. Se elige a Jane Fonda por ese cuerpo perfecto pese a tener 30 años. Se quiso optar por una actriz mucho más joven, porque la protagonista del cómic es una mujer de veinte años. Pero Jane Fonda daba el perfil para el erotismo que quería la productora de Dino de Laurentiis y eligen este cuerpo de perfección que es Fonda. El filme juega con lo bello, lo perfecto y las escenas tienen una fotografía perfecta de un genio como Claude Renoir. El vestuario es muy cuidado por el talentoso Paco Rabanne.
Es el filme del erotismo y la estética. Las imágenes están montadas como la perfección de los cuerpos.

Fabián Ariel Gemelotti
(11 de octubre de 2020, a 52 años de un filme de culto)

domingo, 4 de octubre de 2020

Dios el Supremo

Dios el Supremo

(f.a g.)

Nunca me gustaron los escritores que usan un lenguaje "difícil" para explicar algo. Es una forma de confundir y de subestimar al lector. No se debe escribir en "difícil", no sirve. La escritura debe ser fácil, salir como cuando se abre una canilla y el agua sale en forma abundante. Debe ser por eso que no me gustan Sartre ni Cortázar ni tampoco leo literatura de escritores de Rosario. El escritor Rosarino es muy rebuscado, generalmente salido de Humanidades y de ahí hace su construcción literaria. No me interesa eso. Pero no voy a hablar de la literatura rosarina, algo que no existe. Este ensayo es sobre otra cosa.
Dios el Supremo y La Santísima Virgen María ahí en la iglesia y los fieles rezando y Dios se manifiesta en las sombras que pueblan la obscuridad de la iglesia. Siempre me pregunté esa locura de rezar a Dios, de arrodillarse y pedirle al Supremo. ¿Qué es el Supremo? Mi educación es católica, Peronista y nacionalista. Yo soy ateo, nihilista y no soy nacionalista. Aclaro. A veces me sale el Peroncho hereditario, debe ser mi gran amor a mis abuelos. Pero no tengo "fe" en las instituciones, no creo en el Absoluto. No creo en nada. No creo en la verdad. ¿Pero por qué uso la palabra "creo"? La uso porque mi educación es católica y las palabras son como los afectos y se terminan pegando al lenguaje cotidiano. ¿Por qué usamos en nuestro vocabulario "creo", "Dios", "verdad", "infinito", "amor"? ¿Por qué las palabras construyen un pensamiento cuando las palabras son una herencia de nuestra educación "burguesa"? Hay escritores que escriben para confundir y usan palabras con un doble sentido. ¿Qué es la "verdad" y por qué queremos siempre tener "la verdad"? Es como que deseamos poseer la "verdad" para liquidar al que está en el "error"? La búsqueda de la "verdad" es algo muy medieval, muy del Absoluto de la Iglesia. Suena muy a Inquisición. ¿Dónde está Dios que nunca me lo presentaron?
¿Dios crea al hombre o el hombre a Dios? Dios es el Absoluto, el Supremo que no puede crear nada porque Dios fue creado por el Hombre. ¿Puede crear algo lo que no existe y solamente existe como un Absoluto? Nada, todo lo que Dios dice "mandar hacer" es la gran ficción del Hombre. El Hombre crea a Dios y hace de Dios un Absoluto. Dios pasa a ser el Universo. Y el hombre un puntito ahí en un rincón del Absoluto. En nombre de Dios se manda "obedecer" y cumplir los rituales para comunicarse con el Absoluto. Entonces rezar es el ritual de la "obediencia" a la ficción del Absoluto. Quien se arrodilla en una iglesia y pide por Dios está obedeciendo al Estado, a la Iglesia y a la ficción de creación de lo Universal. ¿Me explico?
No soy obediente, no me gusta la obediencia. Cuando era chico y me portaba "mal" en la escuela el Padre de la Iglesia te encerraba en el templo a orar. Yo me llevaba siempre un libro en el bolsillo y leía ciencia ficción ahí abajo de la cruz. Estaba solo en las tinieblas y nadie veía lo que estaba haciendo. Un día el cura Pablo me ve con un libro y me dice qué estoy leyendo. Le muestro el libro que tenía la tapa de una Biblia pero adentro era un texto de ciencia ficción berreta con ilustraciones de platos voladores. El cura al ver la tapa me dice sonriendo: "muy bien, siempre hay que leer la Biblia". La verdad que he leído la Biblia muchísimo. Me gusta la Teología. Sé mucho de religión. El absoluto es la obediencia. El cura y el Colegio quería "alumnos obedientes" a "Dios". Yo no soy obediente pero esa trampa de la tapa me hizo obediente. ¿Somos obedientes? Todos somos obedientes a Dios, porque Dios es parte de nuestra educación religiosa. El Absoluto, la búsqueda de la "verdad" y ser obediente al mandato de lo Sagrado está en nosotros por más que tratemos de no ser obedientes.
Es el canon del conocimiento lo que determina el pensamiento. ¿Por qué Cervantes y no Juan Nadie? Cervantes es el canon y Juan Nadie quedó en el olvido. ¿Quién determina que un texto es bueno o malo? Lo determina el canon. Si leemos La Capital de Rosario, un diario mediocre, estamos en la formación del lenguaje, de lo cotidiano. La Capital escribe y escribió la historia de Rosario. ¿Qué es la Historia? No lo sé. ¿Qué es la literatura? Esto es literatura, lo que estoy escribiendo hoy domingo 04 de octubre a las dos de la tarde. Estoy haciendo literatura pese a que para muchos no lo sea. Soy individualista y escribo lo que quiero. No tengo que responder a editores ni me interesa la corrección política.
¿Hay algo más importante que la literatura? Sí, coger. Por eso hay que coger mucho para poder escribir mucho y tener muchas mujeres calma el apetito literario. Coger es como leer, cada mujer y cada libro tienen su virtud.

Fabián Ariel Gemelotti
(domingo 04 de octubre de 2020, dos y veinte de la tarde)

sábado, 3 de octubre de 2020

La literatura

La literatura y el absoluto 

(f.a g.)

¿Qué es la literatura? No hay respuesta como tampoco hay respuesta a la fotografía o al cine. Se podría dar una respuesta técnica, pero no sirve. La literatura no es una ciencia como tampoco es una ciencia la Historia ni la filosofía. ¿Por qué no es ciencia? La ciencia es un conocimiento del absoluto y está atravesada por lo dogmático. Y parte de un conocimiento que juega con la verdad. En literatura y en Historia y en filosofía no hay "verdad". No puede haber una "verdad" donde no interesa el conocimiento científico. Tampoco es arte la literatura, porque el arte es una estética de la belleza. La literatura es otra cosa. La literatura y la Historia comparten un tópico muy particular, son parte del mito. Son construcciones que juegan con la "no verdad". No hay "un absoluto", no hay una búsqueda de la verdad. El arte está más cerca de la ciencia que la literatura porque el hecho artístico busca un absoluto, un acercamiento a lo bello y la belleza es una estética que se acerca a lo Supremo. O diría un teólogo la verdad absoluta. La Teología encierra el todo, la verdad de la belleza y lo bello para la Teología es Dios. El Supremo es la "verdad" y el "absoluto". Para un creyente Dios es la verdad y el universo es Dios. Pero la literatura es la escritura, una estética del individualismo. No es un hecho colectivo como la búsqueda de Dios.
En la Antigüedad se confundía literatura con Teología (o con conocimiento de los dioses ) porque el absoluto partía del mito de creación de lo universal. La Biblia es literatura no es un conocimiento científico. Dios es una creación de la ficción literaria. La literatura hebrea crea a Jehová. La literatura griega crea los dioses del Olimpo. Pero la Teología de Santo Tomás de Aquino hace de Dios una razón de ciencia. Y Dios pasa a ser un absoluto.
La política se acerca más a la Teología que a la literatura. La política (estoy hablando de lo institucional como hecho político) es un búsqueda de la verdad. De esa verdad que busca hacer del hecho institucional un absoluto. Cada partido político tiene su construcción de la verdad. Y esa verdad que parte del absoluto es creada a partir de la razón científica. Entonces se podría decir que la religión es un hecho político. Los Estados son Estados religiosos que buscan "la verdad" para someter a la obscuridad que seria el que no comparte esta verdad. En el discurso político se dice "yo tengo la verdad de la cosa" "el rumbo que elegimos es la verdad" La política no es literatura porque la política busca el absoluto y quien no comulga esa verdad está en el error.
Pero vamos a ir reuniendo. La literatura no es una ciencia ni tampoco es arte. La literatura es la construcción de la No verdad y del individualismo de quien crea esa ficción. No hay nada más individualista que el hecho literario. ¿Y el lector? Es lo pasivo y ahí sí hay una búsqueda del absoluto. El lector busca una verdad donde no hay verdad..
Y tengo sueño y voy a dormir. Dormir también es literatura porque dormir es soñar y los suelos son la ficción del inconsciente.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 4 de octubre de 2020, tres de la madrugada)