martes, 9 de junio de 2020

Leer

Leer

(quizás sea un ensayo pero no lo es)

(f.ag.)

El olor que viene de las islas es insoportable. Hace años que tenemos que soportar este maldito humo que invade Rosario desde otra provincia. Nunca nadie dice nada, a nadie le interesa nada y si hacen algo lo hacen para aparentar, nada en concreto. Ni el Peronismo ni el Socialismo nunca hicieron nada por evitar el humo de las islas. Un asco, que hace mal a los pulmones y a todo el sistema respiratorio. Pero así estamos en Rosario, donde importa más el shopping y el Casino que la queja jurídica a otra provincia por el humo que invade toda la ciudad vivas donde vivas.
Iba a escribir sobre libros, eso. Leer y leer. ¿Por qué leemos? No lo sé, no hay respuesta. No tendría sentido buscarla. Leer es como cagar, algo natural en todos. Pero no todo el mundo lee, pero todo el mundo defeca. Mi vecina debe cagar con olor a humo, porque siempre tiene la ventana abierta. Y si uno pasa por su ventana escucha que lo caga a puteada al esposo, un gordo con cara de malo y dominado por la esposa. Así son muchos hombres. Leer. No sé para qué escribo esto. El humo invade Rosario, y la gente preocupado por otras boludeces, habría ( el verbo ) que ir a Entre Ríos e invadirla con nuestros mosquitos. En Entre Ríos toman mate, y lo toman con naranja. Nunca soporté a los entrerrianos, siempre con el mate en la mano. Odio el mate. Nunca en mi vida tomé mate. Compartir la bombilla es un asco. Chupar una concha es más sabroso. Leer. De eso iba a hablar.
Hay libros que amo, como Viaje al fin de la noche y El Quijote. Amo a Céline y a Cervantes. La primera vez que leí a Céline tenía 15 años y encontré Viaje en una librería de viejo. Me lo llevé y lo leí todo la noche y toda la otra noche y así en tres noches lo terminé. Desde ese día empecé a escribir. Le digo a mi profesora de Literatura de tercer año: "¿Qué piensa de Céline?", la vieja me mira y me dice: "nunca lo leí". Desde ese día comprendí que los profesores de Literatura son unos imbéciles. Mi profesora de Literatura, culona y de piernas hermosas. Se le marcaba la argolla en su pantalón ajustado, unos treinta años en esa época cuando la Dante era la Dante y marcaba diferencia social con los otros secundarios. En la Dante iban los señoritos, yo no era soñorito pero me mezclaba con los señoritos. La Dante era como Miguel Cané dice en Juvenilla: "un colegio de clase" En Rosario eso pesa, porque si uno iba a buscar laburo y decía que sabía italiano te miraban raro y te daban el laburo porque tenías el diploma de la Dante. ( Ahora se lo meten en el orto, no hay laburo para nadie aunque hayas ido a un colegio de clase ) Una estupidez del Rosarino, siempre tan mediocre y chupa verga. El Rosarino es muy idiota en muchas cosas, pero este escrito es sobre libros. Hablemos de libros.
Me gusta mucho la novela, es mi género preferido. Me gusta Chase, he leído unos cincuenta libros de él. Novelas de suspenso, un género que me apasiona. También me gusta la hija de un amigo, la pendeja coge muy bien. Pero estoy hablando de libros, no de sexo. Miller y sus Trópicos. Un guacho escribiendo. Me gusta mucho Verne, creo que leí todo lo que escribió. De chico mi abuela me regalaba libros, todo lo de Verne me compraba y yo leía. Mi abuela leía muchísimo. Debe ser la persona que más quise en mi vida. Ella me regalaba libros y me daba plata para salir y escribía muy bien mi abuela. Tengo cinco cuadernos con poesías de Ella y un par de cuentos de amor. Todo con un lenguaje muy culto, nada de palabras vulgares.
Escribir no sirve para nada, porque nadie me lee. Aunque que te lean o no te lean no tiene importancia. Prefiero coger a escribir. Pero pensándolo bien es interesante escribir. También es interesante la hija de un amigo, y sabe lo que hace.
Me gustan las rubias, pero las morochas también. No me gusta la mujer gorda, pero le he dado a algunas gorditas, también merecen que se la cojan. La mujer gorda no es fea, lo que ocurre que nadie se banca a una gorda de novia. Tenía una amiguita gorda en el 2000. Íbamos al telo y matraca a lo loco. Pero siempre me decía: "llevame al cine". Yo ni loco, era muy prejuicioso y para salir prefería una flaquita. Después con los años me dí cuenta que yo estaba discriminando. Todos lo hicimos alguna vez. Somos unos hijos de putas. Bukowski cuenta que se cogía una gorda y una vez rompen la cama de una pensión y viene la dueña y le dice: "la gorda pesa mucho" y Bukowski se saca la verga y se pone a mear en el suelo y la dueña de la pensión le patea ahí abajo entre los huevos y la pija. Un cuento hermoso, creo que forma parte de su libro La máquina de coger. Prefiero Cartero, una novela que leí muchas veces. Se la regalé a cuatro mujeres. La única que comprendió la novela fue Alejandra, siempre inteligente y sabía. Me dice un día: "una novela muy buena, una antropología de Estados Unidos" Yo quería coger. No prestaba atención a sus palabras. Después con el paso del tiempo me dí cuenta que aprendí mucho de Ella. Me gustaba su piel muy blanca y sus ojos grises y su pelo rojo. No valoraba su inteligencia. A todos nos pasa con las mujeres esto cuando estamos con la pija bien dura.
Me gusta mucho la literatura. Más me gusta la Historia. Y mucho más el cine. Y muchísimo más la historieta. También me gusta cuando me la chupa la rubia. La mujer morocha es hermosa, con esa piel de morocha. Leer.
Tengo muchos libros Peronistas, creo que todos. Me aburren. También tengo libros fascistas. De colección. Veo libros de Perón o Mussolini o Hitler y los compro. Son lindos para una biblioteca. Me gusta Cooke. Y me gusta mucho Feinmann. Me gusta mucho El barro de la Historia. La Filosofía es lo que más manejo. También me gustan las motos. Cuatro choques en motos, y nunca me maté. Si me hubiese matado no estaría escribiendo esto. Recuerdo que a los 19 años había ido a bailar y me hice amigo de una morocha que la rompía. Nos fuimos a un telo, yo con mi moto deportiva y la morocha atrás haciendo cosquillas en mi espalda. Y la verga la tenía ya que explotaba. Llegamos al telo, uno de Zona Sur. Entré con la moto a toda velocidad y fui derecho contra una cortina que cubría la entrada al lugar para dejar moto o auto. Yo le dí con rabia a la moto y me metí salvaje. La cortina se desprendió y cubrió mi cabeza y con moto y la chica volamos a una habitación que estaba abierta. La chica se emocionó. Fueron unos polvos maravillosos.
Leer. Hablar de leer. Pero no sé. Tengo sueño. Y antes de dormir me echaré un cago para dormir mejor.
Cervantes, siempre recomiendo leer El Quijote. El mejor libro de todos.
Ahora sí, a fumar un marlboro mientras me echo un placentero cago.
Odio la Literatura pavota de los escritores que se cuidan con las palabras. Son unos imbéciles.

Fabián Ariel Gemelotti
(martes 10 de junio de 2020, una y cuarenta y cinco de la madrugada)

domingo, 7 de junio de 2020

La pandemua

La pandemia del odio

(f.a.g )

El actor Marcelo Mazzarello crticó la cuarentena. Su padre murió y según él "fue por culpa de la mala atención médica porque no se atiende bien a los no infectados y con otros problemas de salud". Me pongo a escribir esto, y no me gusta hablar del tema ni entrar en polémicas, porque veo a mucha gente insultando al actor. La pandemia nos muestra el lado más bajo de cada uno. Insultar a alguien ante la muerte de un padre o una madre o un hijo es mostrar que quien insulta es una persona de bajos recursos humanos. Es muy inhumano esos insultos, generalmente de gente muy fanática y el fanatismo es muy peligroso. Veo que muchos confunden una crítica y responden con odio. Conozco gente que está tan infectada de odio que las fui eliminando de mi vida. El respeto a otra opinión es el fundamento de la democracia. El respeto al dolor por la muerte de alguien es el respeto humano a la vida. Nunca hay que reírse de la muerte de alguien, porque todos vamos a pasar por esas pérdidas. Acá ya no se trata de ser oficialista, pro cuarentena o anti, porque es una nueva grieta inventada por los medios masivos para dividir a la población y fomentar un odio infundado. Acá ya se trata de humanidad, respeto por el prójimo y sobre todo si uno no está de acuerdo debe callarse la boca y dejar que se opine diferente. No hay necesidad de insultar, subestimar ni aniquilar al Otro en pos de la VERDAD que uno sostiene.
Todos los medios fomentan el odio, todos. El periodismo vive del odio. En el día del periodista reivindico a esos periodistas que investigan y hacen periodismo desde la Literatura. El otro periodismo no me convence, porque el odio y la burla y subestimar al diferente es el camino al fascismo y al racismo.

Fabián Ariel Gemelotti
(Lunes 08/06/2020, dos de la madrugada)

Abren los bares

Abren los bares y en dos semanas los telos

(f.a.g.)

¿A que va una pareja a un telo? Va a garchar, al telo se va a coger. Hoy lunes abren los bares y para tomar un café tenés que llenar un formulario y dejar tus datos personales. Todo descartable, mantel, vaso plástico y cucharita de plástico y alcohol en las manos. Yo odio el gel, me hace daño a la piel. Me agrieta las manos, por eso uso guantes así no me pongo gel. Nadie puede obligarte a usar gel porque es malo para la piel y si tenés guantes limpios recién puestos no es obligación el gel. El barbijo también es muy malo para la piel, produce que los poros no respiren bien. Por eso los barbijos son malos para correr y caminar, y hacen que la respiración moje la tela y esa humedad vaya al pulmón. El barbijo es para entrar a un negocio y cuando tenés alguien cerca, nada más. En algunas parrillas de Pellegrini van a tomar la temperatura, algo que es muy estúpido. ¿Sirve para algo? Se ha comprobado que los infectados no tienen fiebre. Es simplemente un protocolo para figurar y dejar contento a los gobernantes. Nada más.
¿El telo para qué sirve? Para coger, porque al telo se va a coger. Si te toman la temperatura y tenés la pija caliente va a dar que estás caliente y entonces te rajan. Ni sirve tomar temperatura.
Mierda no sé para qué empecé esto...
No tengo ganas de escribir.

Fabián Ariel Gemelotti
(08/06/2020)

sábado, 6 de junio de 2020

La escuadrilla

La Primera Guerra Mundial en el cine

(cine bélico/ensayo)

(f.a.g.)

Cuando se tienen muchos libros uno se olvida por completo de que tal libro lo tiene o no recuerda los lugares en donde dejó tal libro o tal revista. Lo peor de todo es no recordar donde se puso un libro que uno sabe que lo tiene pero no sabe el lugar en donde está ese libro ubicado. Les pasa a todos los que tienen muchos libros acumulados y muchos libros, por más que uno sea prolijo y ordenado, trae un caos a una biblioteca personal. Ordenar es algo cotidiano, y ese ordenamiento del desorden del orden  trae que uno encuentre libros o revistas que uno no se acordaba que estaban en la casa de uno. Así me pasó hoy a la mañana con una revista Intervalo de 1958, un Intervalo Extra sin tapa. No recuerdo cuándo lo compré. Y no recuerdo por qué lo puse en un estante de cine y no de historieta. La historieta y el cine son algo muy parecido, y se complementan muchas veces. Es un ejemplar que estaba en una bolsita, rota la primera hoja y apilado con otras revistas y artículos muy viejos sobre cine bélico. Hubo un tiempo que miraba mucho cine de guerra. Y siempre guardo artículos sobre cine, de todos los géneros. Uno a veces compra libros y los guarda y ahí quedan por años, y el rescate viene en una mudanza o en una limpieza y ahí aparece ese libro que es una joyita pero que uno no se acuerda ya la librería donde lo compró. Esta revista me trajo a la memoria un filme clásico y  olvidado del cine bélico, La patrulla Lafayette. El filme es de 1958 y fue dirigido por William A. Wellman. Es un filme sobre la Primera Guerra Mundial y sobre una escuadrilla de aviones. En 2006 Tony Bill filma también sobre esta patrulla una gran película, Flyboys, en donde trabajan los grandes actores James Edward Franco, Martín Henderson, Jean Reno, David Ellison, Tom Sizemore, entre otros grandes del cine actual. El filme no es una remake de la película de 1958. La nombro porque mientras recordaba el filme del 58 me vino a la memoria esta versión moderna sobre esta escuadrilla de aviones. También me viene a la memoria Capitán Conán(1996), un grandioso filme de Bertrand Tavernier y con la actuación magistral de Philippe Torreton. Un filme sanguinario sobre la Primera Guerra Mundial, que vi en el cine El Cairo en 1997. Después Página/30, la revista mensual de Página/12, trajo el video del filme en esa colección de cine clásico y actual que tengo completa. También hay un gran filme bélico sobre la Gran Guerra, La patrulla pérdida. Este filme es de 1934 e inaugura el género del miedo psicológico. Una patrulla británica es asediada por tiradores invisibles en el desierto árabe. Un gran filme sobre la guerra. Johon Ford, el gran maestro del cine, dirigió este filme de culto. En 1921 el cine mudo nos regala un gran filme sobre la Gran Guerra, Los cuatro jinetes del Apocalipsis donde la historia nos muestra la destrucción familiar por el estallido de la Guerra. Rodolfo Valentino interpreta a un argentino en el filme y baila tango vestido de gaucho. Rex Ingram dirige este filme.
El cine actual también nos regala un filme interesante sobre la Primera Guerra Mundial, 1917. Sam Mendes dirige 1917, el director de la vigesimocuarta de James Bond en 2015. Un filme prolijo y bien realizado, pero sin la calidad de los grandes filmes bélicos del cine clásico.
Sin novedad en el frente, la gran novela de Erich María Remarque, fue llevada al cine y a la TV. La mejor versión de la novela llevada al cine es la de 1930, dirigida por Lewis Milestone y protagonizada por Louis Wolheim, Lew Ayres, John Wray, Arnold Lucy. El filme ganó dos premios Oscar en 1930, y es considerada "cultural, histórica y estéticamente significativa" por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. En 1979 Delbert Mann la dirige para la TV. Trabaja el excelente actor Richard Thomas, el actor que nos maravilló en la serie de TV The Waltons. Después se hicieron filmes sobre esta serie. Yo la miraba de chico y el personaje que interpretaba Thomas era mi preferido. Este telefilme para la TV está basado en el filme de 1930 y es de una excelencia pocas veces vista en televisión. En este telefilme trabaja también Ernest Borgnine, y siempre uno lo recuerda por ese rostro tan particular y por esos filmes donde su fuerza actoral lo hacían meterse en la piel de los personajes. El director Richard Fleischerd lo consideraba un actor único. Fue el gran actor secundario del cine Norteamericano.
La patrulla infernal (Paths of Glory, 1957) de Stanley Kubrick es uno de los mejores filmes sobre guerra de todos los tiempos, interpretada magistralmente por Kirk Douglas. El filme muestra lo descarnado de la Guerra y el odio y la discriminación. La historia se desarrolla en el frente francés en 1916, el ataque suicida francés sobre los alemanes. Es un fracaso total ese ataque y el general Mireau es el responsable de ese ataque suicida y para lavar culpas y tapar todo elige a tres soldados al azar para ser fusilados, acusados de cobardía por huir del combate. El filme dura 88 minutos y a Kubrick lo convierte en director de culto. Después vendrán todos sus otros filmes, pero este filme es su inicio al camino de convertirse en uno de los grandes directores del cine mundial.
Steven Spielberg en 2011 lleva al cine la novela de 1982 de Michael Morpurgo. War Horse es un filme que transcurre durante la Primera Guerra Mundial. Un filme interesante y melancólico entre un chico y un caballo. Pero, como todos los filmes de Spielberg posteriores a Encuentros cercanos, no logra plasmar una gran cinta cinematográfica, pero sí interesante.
Uno de los grandes filmes sobre la Primera Guerra Mundial es La gran ilusión (1937), el filme francés de Jean Renoir. El filme fue censurado en Italia y en Bélgica. Joseph Goebbels, el Ministro de propaganda alemán, consideró a Renoir como enemigo del Estado Alemán por este filme. La película nuestra a grupo de prisioneros franceses en un campo de concentración alemán y las diferencias sociales en Europa. Es el gran filme de Renoir, el director de La carroza de oro, ese filme tan maravilloso de 1958 que transcurre en Sudamérica en el siglo 18.
El filme australiano Gallipoli de 1981 es otro gran filme sobre la Guerra. Un grupo de australianos son enviados a Turquía durante la Guerra y se enredan en la campaña de Galípoli. Es un filme con escenas muy buenas de batallas, el campo de batalla de Anzac en Galípoli y el ataque en la batalla de Nek, en 1915. El filme fue dirigido por Peter Weir y la música es hermosa de Brian May.
En 1971 Dalton Trumbo dirige el filme Johnnys got his gun, un filme donde se trata el tema de la eutanasia. Johnny pierde todas sus extremidades y los sentidos de la vista, oído, olfato y el gusto durante una explosión en el campo de batalla. El muchacho recostado en una cama rememora toda su vida en sueños y pesadillas y llega un momento que ya no puede distinguir la realidad de la fantasía. El hombre vive así muchos años hasta que logra comunicarse con los médicos por una especie de código Morse, moviendo la cabeza, que es lo único que puede hacer. Y pide que lo pongan en un ataúd. La novela termina con la muerte del protagonista, el filme termina poniendo el cuerpo del soldado inmovilizado y vivo en una almacén para el estudio de la medicina. La novela fue escrita por el mismo director del filme. Es una novela que hay que leer. Muy buena.
Chaplin en 1918 trabaja y dirige ¡Armas al hombro!, un filme sobre la Guerra. Es un filme bastante aburrido, no de lo mejor del cómico. El filme transcurre durante un sueño del personaje. Charlie está en un campo de entrenamiento en Estados Unidos y se cae y golpea la cabeza y despierta en Francia en un campo de batalla. A mí no me gusta este filme, pero es parte del cine bélico sobre la Primera Guerra Mundial.
Lawrence de Arabia de David Lean también habla de la Primera Guerra Mundial. El filme es de 1962 y narra la vida de Lawrence, el joven teniente británico que durante la Primera Guerra Mundial participó de la inteligencia Imperial en El Cairo. Es la vida de este personaje de vida de aventuras y que muere en 1935 en un accidente de motocicleta. La actuación de Peter O'Toole es de las mejores interpretaciones biográficas del cine de todos los tiempos. Amo este filme y es uno de mis preferidos.
Recomiendo como una necesidad histórica ver la película documental de 2018 de Peter Jackson. Se usaron archivos originales fílmicos de la Primera Guerra. Es maravillosa. Otro filme muy bueno es La Gran Guerra, 1959; un filme de Mario Monicelli. El Barón Rojo, de 2018. Este filme de Nikolai Müllerschön narra la vida del mítico aviador alemán durante la Guerra. Un gran filme del cine alemán. El filme está hablado en inglés y en alemán y dura 120 minutos. En Rosario estuvo en cartelera una semana y la vieron 36 personas nada más. Eso demuestra que el buen cine no es popular.
Otros filmes buenos son Noche de paz (2005), de Christian Carion. The Big Parade (1925), de King Vidor; un gran filme del cine mudo sobre la Primera Guerra Mundial. El sargento York (1941), de Howard Hawks. Y otros filmes muy buenos que demandaría hacer muy largo este escrito. Dejo a criterio del lector que busque otros filmes y los vea. Los que nombré son mis preferidos.
Empecé este artículo con la idea de hablar del filme de 1958 de William A. Wellman, pero me fui por otros caminos. Y terminé escribiendo sobre muchos filmes sobre la Primera Guerra Mundial. Intervalo Extra de1958 me hizo recordar todo el cine bélico, y sobre todo esa revista me hizo buscar otros libros y otras cosas. Intervalo traía en la primera página siempre comentarios de estrenos en cine. Era una especie de programa de cine y un comentario de época la joyita que guardaba mi biblioteca.
El cine bélico me apasiona. ¿A quién no le gusta la literatura de guerra?

Fabián Ariel Gemelotti
(domingo 07 de junio de 2020, cuatro y media de la tarde. Día nublado)

jueves, 4 de junio de 2020

Sabatini

Rafael Sabatini, la LITERATURA polvorienta

(f a g.)

Quienes hemos leído El Club Dumas de Arturo Pérez Reverte sabemos quién es Rafael Sabatini. Ahí lo nombra cuando habla de los grandes escritores de aventuras. Pero es un escritor olvidado, o no leído en la actualidad donde la voracidad de la internet y de la TV por cable y Netflix están sepultando la literatura de aventuras. Si uno dice Verne o Salgari todo el mundo sabe de quienes se habla. Pero Sabatini es más difícil de encontrar lectores propios, porque ya no se edita tanto o porque las ediciones modernas no tienen el atractivo de las tapas de las ediciones viejas. Hay que buscar mucho entre el polvo y el desorden de las librerías de viejo para encontrar algún libro perdido de Editorial Molino (también se encuentran en Ediciones Robin Hood y en otras editoriales de aventuras, pero Editorial Molino es única, las mejores traducciones) Las mejores ediciones de libros de aventuras están en esta Editorial que traían tapas únicas, coloreadas y se leían a dos columnas por página, algo que hace la lectura muy atractiva. Pero todo se encuentra si el lector es un buen arqueólogo de libros viejos y sabe buscar en librerías de antiguos, librerías que están cayendo en el olvido y quedando pocas, porque el desinterés por este tipo de lecturas las sumerge a esas librerías al pasado nostálgico y de la nostalgia no comen los libreros. Los buenos libreros se están muriendo, esos libreros que sabían de libros y no eran meros mercaderes de objetos. Muere el viejo librero y cierra la librería porque sus hijos y nietos no tienen interés de mantener el desorden y el polvo del libro viejo, y porque también la ganancia es muy baja en la actualidad. Aparte la internet se come todo, es un devorador del papel impreso y de la forma de leer en silencio y en soledad, que son la única forma de poder gozar de la lectura de libros de aventuras. Leer es un acto solitario y del silencio.
Sabatini nació en Italia, en un pueblo del centro del país de Dante. Ese pueblito se llama Iesi, y es chico con 40.000 habitantes. Nace un 29 de abril de 1875 y su madre es inglesa y su padre italiano.  Sabatini escribía en inglés, porque decía que ese era el idioma del cuento. Y por eso se lo considera un escritor inglés, pero su cuna era Italia. Hablaba seis idiomas y de una cultura exquisita, manejaba a la perfección la Historia y la Geografía y las ciencias naturales. Su primer novela la pública a los 27 años pero fue un fracaso comercial y recién a los 46 años con Scaramouche logra saltar a la fama literaria. De ahí su literatura es llevada al cine mudo y después al sonoro y fueron más de 60 sus novelas.
La vida de Sabatini fue muy trágica. Su único hijo muere en un accidente de autos en 1927. Y se divorció de su esposa y se muda a Londres. En 1935 se casa con su ex cuñada y el hijo de su nueva esposa muere volando un aeroplano. En los años cuarenta la enfermedad lo hace reducir su trabajo literario y cae en un pozo depresivo. Y muere en Suiza el 13 de febrero de 1950, casi olvidado y con recursos económicos limitados.
Su novela Scaramouche de 1921 lo lleva a la fama literaria. Es una novela al estilo Dumas, pero con impronta propia y donde está muy marcado lo cotidiano en la Revolución Francesa. El personaje, André Louis Moreau, vive miles de aventuras entre la miseria de las clases bajas y la burguesía francesa. Sabatini nos muestra el descontento de los pobres y lo que lleva a desencadenar el hecho revolucionario. Es una antropología de las clases sociales, pero sin el adoctrinamiento de escritores polarizados al extremo. La novela en 1923 es llevada al cine por Rex Ingram. Después el cine sonoro hace un gran filme de esta novela exquisita, y actúa un gran actor Stewart Granger.
Su tercera novela Bardelyn el magnífico también es llevada al cine en 1926. El halcón del mar en 1940 es interpretada en cine por Errol Flynn. Su gran novela El Capitán Blood (1922) es un éxito del cine sonoro donde Errol Flynn interpreta su mejor personaje en cine. El príncipe romántico es otra de sus grandes novelas, escrita en 1926.
El cisne negro es llevada al cine en 1942 por Henry King, con Tyrone Power y Maureen O'Hara.
Otras grandes novelas de Sabatini son Hidalguía y El Rey perdido. Y la vergüenza del bufón. Sabatini escribió más de 60 novelas.
El Capitán Blood es su novela más conocida. Peter Blood es un navegante irlandés en el siglo 17. Blood es un médico graduado en Bridgewater, Inglaterra. Es acusado de formar parte de una conspiración contra Jacobo 2 y es apresado y enviado a las plantaciones de la Bárbada en el Caribe. En la isla junto a sus amigos roban un barco español y huyen y se convierten en piratas y logran una gran fortuna robando y viviendo grandes aventuras. Después la banda de piratas al ser nombrado rey Guillermo 3 de Orange le ofrecen su servicio y Blood es nombrado gobernador de Jamaica. Es una obra muy buena, la típica literatura de espadas y piratas y barcos. Es notable la tensión en el ataque al puerto español de Maracaibo y su escape en forma extraordinaria. Uno de los mejores escapes de piratas de la literatura del género.
Pero Scaramouche es considerada su mejor historia. Pero personalmente me quedo con el Capitán Blood, una novela única en su estilo.
Los guiones de los filmes basados en las novelas de Sabatini no respetan los libros, pero las películas son muy buenas y hacen honor a un escritor como Rafael Sabatini.
Del polvo y la suciedad de libros olvidados nace la buena Literatura. Del orden y libros bien corregidos y acoplados en librerías sin alma y muy modernas muere la literatura.

Fabián Ariel Gemelotti.

*Foto, libro de mi biblioteca personal. Aventuras de Harry Latimer. Editorial Molino, primera edición 1943.

miércoles, 3 de junio de 2020

La cuarentena

La cuarentena y la señora bien

(f.a g.)

Con la cuarentena hemos aprendido mucho. Al principio todos buscábamos una explicación intelectual, de dominio y manipulación. Mucha literatura de ciencia ficción en nuestra mente. Después fuimos a Faucault y también a todo el psicoanálisis. Ya eso no sirve para el siglo 21, pero seguimos atados a esas cosas. Así funciona el aprendizaje universitario, y caduca con los años. Después veíamos un enemigo invisible que venía a quitarnos la libertad. Veíamos miles de "males". Los evangelistas hasta llegaron a hablar del fin del mundo y muchos católicos fanáticos pensaron igual. Los medios masivos y las redes y la internet viciaron toda la información. Y crearon miles de fantasías. Veíamos enemigos hasta en nuestras sombras. Pero lo que no veíamos es que el virus es real, mata y sobre todo mata al pobre. El virus vino en avión y del avión bajó y se instaló en las villas miserias, en los barrios de las periferias y en toda la gente más vulnerable por la humedad de las viviendas y la mala alimentación y el hacinamiento. El frío, la alimentación pésima, la suciedad del polvo de la pobreza atrae al virus que bajó de los aviones que venían del invierno europeo. Eso no lo veíamos, pero ahora el virus está ahí. El virus se transformó en parte de la pobreza del conurbano. Y si no hubiésemos tenido una cuarentena la mitad de la población estaría con el virus y hubiese explotado el sistema sanitario y cabaríamos fosas para tirar cadáveres infectados.
La pobreza crece y crece y el virus está en su momento más cruel, porque el frío llegó y con el frío el virus encuentra su paraíso para quedarse. La pobreza que dejó el macrismo el virus la incorpora a su crueldad infectante. Veníamos de 4 años de la pandemia macrista y ahora tenemos la otra pandemia que bajó de un avión y del avión fue a los cuerpos de los argentinos. Con el virus hemos aprendido que la queja de los ricos es porque la "sirvienta" no puede ir a sus casas. O porque el "negro" no puede cortar el pasto y el "señor" del barrio privado debe arremangarse y usar la cortadora de pasto. Y la "señora" debe pasar el trapo de piso. Hoy escuchaba en la cola de un súper esta conversación que transcribo:
-¿Vos a tu sirvienta le seguías pagando cuando no venía?
-Sí, ¡querés que me demanden!, la tuve que anotar porque la puta de Kristina sacó la Ley.
-Viste, ahora las negras te demandan.
-Pero igual yo tengo miedo, viene de un barrio y pueden infectarnos a todos.
-Hacela venir en taxi.
-No puedo. Mucha guita, que tome el 142.
-Yo a la mía le dije que trajera ropa y la dejara acá, cuando entra la hago desnudar y se cambia la ropa y la de la calle la deja en una bolsa. Le tomo la temperatura.
-Muy bien. Pero tenés cuidado que no toque a los chicos.
-Le hago poner guantes y bufanda.
-Bien. La mía me pide unos pesos más y le dije que no puedo. Le di unas latas de alimentos vencidos, mi marido borró las fechas de vencimiento. Espero que no se de cuenta.
-Los negros comen cualquier cosa.
-Pero no son tontos, mi negra lo mira a mi esposo mucho.
-¡Ojo!, no sea que quiera quitártelo.
-Es negra sucia, mi esposo busca blanquitas.
-El mío es un santo, aparte ya no puede como antes.
-¿Qué no puede?
-Y ya tiene sesenta y tres, la tiene más flojita.
-El mío cumple sesenta y cinco y también. Por eso no nos hagamos drama, pero estas negras villeras buscan billetera.
Yo siempre atento a las conversaciones. Es interesante escuchar hablar a la gente en la calle.
En fin, el coronavirus detonó otra pandemia peor que el virus en sí: el racismo de la clase media se potencia en tiempos del virus.
El frío empieza a pegar fuerte y con el frío el virus se siente más cómodo. El virus está ahí, en el frío, las heladas y la mala alimentación y el hacinamiento. El virus bajó de un avión de las vacaciones de la clase media y fue derechito a instalarse en la pobreza que dejó el macrismo.

Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves 04 de junio de 2020, doce y cuarenta y dos de la madrugada)