sábado, 16 de mayo de 2020

El libro.

El libro intonso

(f.a.g.)

El libro antiguo o viejo o raro o primeras ediciones tienen ese no sé qué que enloquece a quienes amamos a los libros. Una primera edición es la cuna del libro para el bibliófilo. El texto no interesa tanto como la armazón del libro. He comprado libros por sus tapas nada más o porque eran intonsos o me gustaba el corte de guillotina o simplemente por el papel en que fueron impresos. Me gusta más el libro usado que el libro nuevo. El libro viejo y cubierto del polvo de esas librerías que ya no hay más son mi pasión. En Capital Federal tenés todo pero todo. Acá también, pero más limitado porque Rosario es ciudad no metrópolis. Me gustan los libros intonsos, cuando los bordes del libro no son lisos o refinados. Un libro intonso no tiene cortadas las barbas de las hojas y es un libro que nunca fue leído o leído en parte y quedan hojas pegadas por falta de corte que las desuna. Antes recorría calle Corrientes en Capital buscando libros sin cortes y/o de corte brusco, como comido por ratones. Una cualidad del libro de aventuras donde conseguí mucho Salgari y Verne o Dumas. Hace diez años por monedas los conseguía, ahora lo libreros los venden muy caros. Ya no se consigue nada bueno en las búsquedas en librerías. Lo bueno ya fue comprado o pasó a Mercado Libre o simplemente no existe más. En Rosario don José de la Librería Balcarce tenía de todo, uno iba y se metía entre el polvo y ese desorden borgiano y encontraba todo. Ahí podías encontrar desde una postal de desnudos femeninos del siglo 19 a una revista de modas y un Anteojito a una enciclopedia papel Biblia española. Pero lo intonso me apasionaba. Ahí una vez veo un libro todo roto, como comido por las ratas. Le digo a José cuánto el libro y me dice monedas. Era un tratado de alquimia del siglo 18, los últimos libros sobre alquimia que circularon. Ya la ciencia desplazaba a la alquimia, y ese libro era un tesoro. Lo tengo guardado en folios y como está en latín agarro el diccionario de latín y hago mi traducción.
Rosario es una ciudad chica, no es una gran ciudad como Capital o Nueva York o Roma o Londres o San Pablo. En estas ciudades hay miles y miles de librerías de viejo. Pero Rosario tiene una cosa buena, en las librerías de viejo que todavía sobreviven hay tesoros escondidos. Hay que saber encontrarlos. La librería enfrente del Patio de la Madera, esa librería de polvo, suciedad y tanto desorden a mi entender es un tesoro. Ahí encontré de todo, desde boletos de tranvías hasta entradas de boliches de los ochenta y muchos libros intonsos. Es una librería que me recuerda a una vieja librería de Roma donde uno se llena de mugre las manos y el pelo y consigue tesoros. En Roma todavía se consiguen libros del siglo 17 a precios aceptables y accesibles a cualquiera.
El libro no es solamente para ser leído, también es un objeto para ver muchas otras cosas: encuadernación, tapa, papel, corte, letras. Desde el primer soporte de piedra para la escritura y luego las tablillas de arcilla de Mesopotamia y luego el papiro y el rollo y el pergamino y el manuscrito medieval y finalmente la imprenta. Desde la Biblia de Gutenberg de 1453 hasta el 1501 tenemos los incunables. Los primeros libros impresos no tenían generalmente fecha de impresión y eran muy grandes y muchos imitaban al libro manuscrito. Después el libro se va haciendo más accesible y surgen los libros más pequeños de bolsillo, ya en el siglo 16. Y se adopta una letra más pequeña y de forma de lectura más fácil. Y se empieza a respetar la puntuación y los capítulos y aparece el nombre del editor y el título y autor en la primer hoja. Los cortes de guillotina en los primeros libros eran salvajes y muchas veces no lisos. Por ser apresurados en la impresión muchas veces quedaban intonsos. Ahí aparecen los libros intonsos y de cortes ásperos y el papel de trapos los hacia muy vistosos. El siglo 15 y el 16 son los siglos de los libros más hermosos. Por ser de cortes de guillotina raros no quiere decir que eran descuidados. Lo que ocurría que los talleres de imprenta eran precarios a veces y otras veces las persecuciones al libro y al impresor hacían que sea todo rápido. Ya el siglo 19 al abaratar costos se deja de usar el papel sacado de la pasta de trapos y se empiezan a usar químicos en el papel sacado de la corteza de los árboles. Y el libro se hace popular para el proletariado de la industria capitalista. Ahí empieza el libro intonso como algo muy común. El corte fino, liso y encuadernación duradera pasa a ser de ediciones de lujo para gente adinerada. Hasta más o menos mediados de los años 60 del siglo 20 un intonso era común. Después el libro se va haciendo más prolijo el cortado y la tapa más esquemática y vulgar. El arte de tapa de los libros policiales y de aventuras son de una calidad estética que muchas veces superan al texto. Grandes dibujantes se dedicaron a armar tapas.
El libro actual ha perdido esa impronta del libro de guillotina. Ahora las tapas responden a otros modelos de estética y la prolijidad del libro nuevo le quita al libro calidad e impronta creativa. Tapas esquemáticas, muy repetitivas y sin espíritu literario, esas son las cualidades del libro moderno.
No hay como un libro viejo y roto y manchado y de tapa con dibujos. Cuando veo una biblioteca de alguien me meto a ver si tienen libros viejos. Y busco ahí las tapas y los cortes de guillotina y miro el papel del libro. Me gustan esas manchas en el papel como de óxido de los libros del siglo 19, como si esas manchas le dieran una personalidad única.
Es así, el libro es libro por muchas cosas y por eso el libro nunca va a poder ser superado por los soportes digitales y virtuales. El libro tiene olor, espesura y color. La pantalla nunca podrá superarlo. 

Fabián Ariel Gemelotti
(domingo 17 de mayo de 2020, tres y media de la madrugada)

viernes, 15 de mayo de 2020

El viris

El virus avanza

(f.a g.)

-Tengo miedo.
-No temas, pronto se termina el mundo.
En Transilvania se han reportado resucitaciones de muertos. La información se esta ocultando.
-Tengo miedo.
-No temas, pronto se termina el mundo.
Los muertos se levantan y avanzan sobre poblaciones pequeñas. No es broma lo que digo, lo dijo un locutor recién por el canal de cable. La información es muy reciente.
-Tengo miedo.
-Ya termina todo.
Se reportaron ovnis en Roma y en Chicago. Los presidentes de Estados Unidos y de las mayores potencias están siendo evacuados y llevados a refugios.
-Tengo miedo.
-Tenemos alimentos para tres años.
Los muertos vivientes avanzan en tropas de miles.
-¿Qué hacemos?
-Cojamos.
Los ovnis que se avistaron tienen forma de encedendor de kiosko.
-¿Te gustó?
-Mucho, pero no usamos tapaboca para besarnos.
Son las dos de la madrugada y los muertos en la TV se ven bien muertos. Avanzan y avanzan.
-Mi mamá dice que murió Sergio Denis.
-Noticia vieja.
Se reportaron muertos vivientes en el cementerio La Piedad y avanzan por Provincias Unidas y ya llegaron a las Cuatro Plazas y abordaron un trolebús que pasaba por ahí fuera de servicio.
-Tengo terror.
-Dame un beso y contagiame.
El trolebús lleno de muertos vivientes en media hora llegará al Centro.
-Tengo pánico.
-No temas, ya vamos a morir pronto.
Último momento: los muertos vivientes trepan edificios céntricos y entran por balcones sin rejas y atacan a propietarios e inquilinos.
-Tengo miedo.
-Tenemos rejas, nadie puede entrar
Último momento: la ciudad es un caos y la gente corre por la Peatonal desnudos. Se pisan, se trompean y escupen en el rostro.
-Alguien golpea.
-¿Quién es?
-El portero.
-¿Pasa algo?
-Hay muertos vivientes en los departamentos de todo el edificio.
-¿Qué necesita?
-Que paguen las expensas.
-¿Pero los muertos ya vienen por nosotros?
-Sí.
Y todo es caos y muerte. Un chico grita y una mujer también. En un edificio en el piso diez Miguel sueña con la muerte y es un sueño placentero. Su esposa mira pornografía recostada en un sillón y se masturba pensando en su amigo virtual.

Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 16 de mayo de 2020, dos y media de la madrugada)

jueves, 14 de mayo de 2020

X

El paradigma coronavirus

(f.a.g.)

El terror no es lo mismo que el horror. Sentimos terror ante algo racional y que podemos palpar, como ser una bomba o la posibilidad del hambre. Decimos: "tengo terror". Pero el horror tiene otra explicación: parte de lo no palpable, de lo sobrenatural, de lo fantasmal. En el siglo 18 en Alemania nace la literatura gótica, ese estilo romántico donde los ambientes son polvorientos y en ruinas. Donde el horror es la trama, pero siempre termina en terror. Lo sobrenatural pierde sentido porque lo gótico explica todo desde la razón pero con estética del horror. Goethe fue un racional que en su romanticismo alemán crea una visión de racionalidad: el Diablo se presenta como un salvador y crea terror. Hay una moral muy grande en Goethe, y esa moral lo hace el literato más grande de la literatura alemana. Eleva al alemán como idioma del pensamiento y del estilo literario. Terror es sinónimo de razón en ese gótico romántico. Aunque Goethe no es considerado un romántico puro, me animo a decir que su obra es romántica y tiene un toque del gótico de la desesperación: "quiero amar y necesito ayuda para que me amen". Amor y desesperación serán la clave del romanticismo inglés y alemán.
Cuando Mary Shelley escribe en 1817 Frankenstein el gótico atraviesa por un período de la razón. El monstruo genial creado por una joven de 18 años rompe con los moldes literarios de su tiempo: se usa el terror a secas, no se parte del horror para explicar el terror. En pleno desarrollo de la industria capitalista, Frankenstein viene a decirnos que la ciencia y el capitalismo destruyen el ideario romántico del horror. El monstruo es una realidad creado por un científico. El capitalismo le da vida a la muerte. La muerte es vida en la obra de Shelley. La novela es muy criticada y no se comprende en su momento histórico. Pero con los años marcará a la Literatura: lo fantástico y sobrenatural será reemplazado por lo real.
Quería marcar el gótico para empezar este ensayo, porque el gótico es el molde que rompe con la tradición histórica de ver a la Historia desde lo sobrenatural y la leyenda. El siglo 18 rompe con este modelo de la Historia: el gótico parte del horror (lo sobrenatural) y termina en el terror (una explicación "racional")
Bram Stoker en 1897 publica Drácula. Es una obra que pone al monstruo como algo real, en un mundo aparente de fantasía. Stoker es hijo del gótico y del positivismo. Toma de uno el terror,  explicado desde el horror y de otro la ciencia positiva. De esa mezcla crea una obra maestra. Drácula tiene una historia real: el terror de un gobernante del siglo 15 de Transilvania y gobernante de Valaquia. Drácula es el monstruo moderno que desde la ficción crea el terror de las sociedades capitalistas. El Empalador de Valaquia ahora es un ser real que chupa sangre. La muerte transmuta en vida por la sangre. El capitalismo es sangre. La sangre hace que el poder transforme la explotación en realidad palpable. Con Drácula nace el mito moderno: la vida es sangre y el terror es posible.
Jack el Destripador en 1888 en Londres sembró terror. Pero se lo explicó desde el horror. Jack era un resorte necesario para atemorizar a los barrios proletarios ingleses. El trabajador sentía miedo: de la casa a la fábrica y de la fábrica a la casa. Era 1888, pleno desarrollo de los Imperialismos en el mundo. La llorona en los pueblos y los sátiros de Buenos Aires sembraron horror pero crearon terror. El terror es el nuevo camino que usará el capitalismo para asentarse y explotar.
El terror es posible (de la literatura se toma esa impronta que servirá para generar terror en el explotado) En Drácula el vampiro puede ser el elemento que acabe con la civilización (el capitalismo)
En 1968 Romero filma su filme de zombies. Ese filme tiene la respuesta: el capitalismo usa el terror y el horror. El terror puede ser la solución. En el final del filme los monstruos (muertos vivientes) son humanizados: los que viven en el error son los vivos.
El siglo 21 ha terminado con los síntomas del horror, porque este siglo no es un siglo de lo fantástico y lo gótico. El coronavirus tiene la respuesta al nuevo paradigma del mundo: un virus nos trae el terror. El aislamiento crea una incertidumbre en la historia moderna: ¿y si el virus es eterno? Ese paradigma moderno en nuestras subjetividades crea terror. El mundo moderno no es fantasmal ni romántico ni polvoriento, porque la lavandina limpia la superficie para que el virus no mate a la humanidad  y si la pandemia se expande nos morimos todos. Por eso la cuarentena como modelo monástico para detener el avance del monstruo moderno. El mundo moderno es un mundo de la supervivencia, no puede pensarse un mundo de "progreso" como pensaban los positivistas y el capitalismo en sus inicios. El mundo moderno se puede transformar solamente en dos cosas: virus y supervivencia. O sea, estamos condenados a un mundo de la lavandina. Y los tapabocas se pueden transformar en los ajos y cruces para detener al Drácula de la Modernidad.
El virus está acá y nos aterroriza, nos calcula, nos mira y se mete en el cuerpo. ¿El virus vino para quedarse por siempre? El coronavirus es como Frankestein, es un rompecabezas armado con pedazos de cuerpos. Y el Prometeo del siglo 21 está fortalecido y va mutando y transformando a la vida en una vida regida por el terror.

Fabián Ariel Gemelotti
(15/05/2020)

Gente de mierda

La insoportable levedad de lo tóxico

(ensayo)

(f.a.g.)

No voy a hablar de Bernardo Stamateas, no me interesa ni leo autoayuda. No voy a hablar de gente tóxica usando el discurso de las religiones ni la filosofía berreta de las redes sociales, puro infantilismo mediático de los navegadores de redes. Voy a hablar de lo que se me cante a mí y al que no le guste le propongo que me bloquee o lo bloqueo yo, pero que me lo hagan saber así sé si debo bloquear. Céline y me gusta mucho Viaje al fin de la noche. Es mi libro de cabecera. Me gusta Céline porque me gusta. No voy a dar más explicaciones del por qué. Uno encuentra a diario a muchos imbéciles, porque el imbécil está ahí a la orden del día, para molestar y generar malestar. El imbécil es aquel que te cuestiona todo y te da consejos. O sea, es el imbécil más común de encontrar. Las redes sociales están llenas de imbéciles, gente mediocre, gente mala leche, gente sin nivel cultural, gente que es una imbécil. El problema es que el imbécil cuando se te cruza en el camino puede generarte mucho malestar. Recuerdo a dos imbéciles que cuando yo escribía artículos políticos me salían al cruce, dos imbéciles muy imbéciles. A esos imbéciles los terminé bloqueando por imbéciles. Pero hay otros imbéciles que tengo que bloquear también, un par de imbéciles que dejo para ver si alguna vez reaccionan. O sea, imbéciles maleducados, chupa pijas, y lamedores de ortos. Me molestan los imbéciles que dan consejos de "vida". Esa gente que te dice cómo tenés que pensar y vivir para ser "feliz", como que ellos tienen la fórmula del "bienestar y la felicidad". Esa gente se te cruza en todas partes en la vida y se potencia en las redes sociales. Las redes sociales son totalmente alienantes, una pérdida de tiempo y un lugar de mucho malestar. Muchos me dirán por qué escribo esto (lo están pensando seguro) Y me dirán muchos por qué uso redes para subir cosas. Les respondo a los imbéciles que piensan eso: que se vayan a la concha de su madre el que piensa eso, yo subo lo que quiero y lo publico donde quiero. Estoy muy pero muy bien, soy una persona muy feliz en mis cosas, escribo esto porque se me canta la pija y si no te interesa no lo leas. Los imbéciles piensan que uno es un imbécil porque escribe esto, o sea, el imbécil te dice imbécil porque uno escribe lo que para ellos es algo sin sentido y no tiene gracia. Los peores imbéciles son los que te leen y no te manifiestan que te leen, o sea el imbécil más común de todos. La vida es una vida y nadie tiene la fórmula de "la felicidad" pero desde el llamado "consejo" ahí aparece el que piensa que tiene la llave de "la vida". Después tenemos a los imbéciles ilustrados (o sea, los que leyeron fotocopias en la facultad y tienen un titulo universitario), esos imbéciles son peores que el imbécil inculto. El bruto muchas veces actúa por bruto, pero el "ilustrado" muchas veces actúa por mala leche, o sea lo hace porque es un reventado hijo de mil puta. Ilustrados en medicina, los más hijos de putas de todos; en Humanidades, lectores de comentarios en internet y no de libros completos; lectores de sandías acuáticas.
Bueno y bueno. Hay cosas más importantes en la vida que escribir algo contra los imbéciles. Coger y leer es mucho más importante. Es lindo que te chupen el culo, el culo de culo, y que la lengua se meta bien adentro. Pero yo odio a los lamedores de culo de no culo, o sea a esos imbéciles que siempre tienen la "justa" y te quieren dar consejos de vida. O sea, imbéciles pelotudos.
Así que sigo bloqueando imbéciles.
La vida es hermosa en su mierda cotidiana.

Fabián Ariel Gemelotti
(Jueves 14 de mayo de 2020, tres y cuarto de la tarde)

Posdata: si no te gusta no me leas y bloqueame ya mismo. No me interesa ti opinión sobre lo que escribí. Así que no opines si no estás de acuerdo.

martes, 12 de mayo de 2020

Fase diez

Los cerdos y el polvo

(relato)

(f.a g.)

La cuestión es que el virus fue mutando  y transformando a los humanos en cerdos. La primera medida en fase 6 fue sacar las monedas de circulación, porque se comprobó que la mugre acumulada producía un estornudo que traía el virus del cerdo. El nuevo virus, llamado del cerdo, lo producía el polvo y la mugre de la superficie de las monedas. El Gran Señor de los Anillos decidió proceder y dijo: "Fase seis las monedas van a desaparecer y quien tenga monedas será encarcelado". Automáticamente todos empezaron a tirar las monedas a los contenedores. Pero hubo un problema, los cartoneros pasaban a buscar esas monedas para hacer una moneda. Entonces los cartoneros fueron llevados a un campo de concentración y ahí fueron dejados por años y años. Era la fase seis, la fase del cerdo. El primer síntoma del virus del cerdo era que el culo de los humanos crecía y engordaba. Cuando el culo engordaba tenías el contagio, y de ahí aparecía la jeta cerdina y el olor a cerdo. Pero no todos se contagiaban, porque había humanos que estaban salvados del contagio. Los humanos que comían cebolla y ajo mezclado con Coca Cola no se contagiaban. Pero había un problema, escaseaba la Coca Cola 
La Coca Cola dejó de llegar al país de los humanos en fase cinco, pero algunos lograron acumular muchas Coca Cola. Así mezclando la Coca con cebolla y ajo no se contagiaban. Estornudar fue prohibido por Ley en fase seis, así que el que estornudaba estaba cometiendo un delito. El estornudo transmitía el virus del cerdo, y nadie quería ser un cerdo con olor a cerdo. Pero el virus tenía sus ventajas, porque a falta de comida se comían a los contagiados que se habían transformado en cerdos. Pero no era un peligro comer cerdo, porque según los médicos el cerdo estaba libre del virus y el humano transformado era una cerdo sano. Resumiendo, la cuestión era muy simple: el polvo transmitía el virus del cerdo y quien se transformaba en cerdo era comido por los hambrientos. Pero la Coca Cola mezclada con cebolla y ajo ponía una capa de protección. Pero escaseaba la Coca Cola.
-Un moco te cuelga Jony.
-Me lo limpio ya Jona.
-¿Seguro que no hay más monedas en casa?
-Muy seguro, como que yo soy un humano no cerdo.
-Mariela se transformó en cerdo y se la comieron.
-Mariela siempre fue una cerda.
-Estoy contenta hoy porque no soy una cerda.
-El culo lo tenés bien, te ví hoy al bañarte.
-Coca Cola es la solución.
-Tenemos reservas.
Jony y Jona estaban frente a frente y se miraban con deseo. Jony quería a Jona. Y Jona quería a Jony.
La fase siete eran los libros, porque todo virus va mutando y transformando a la vida. En esta fase los científicos del Laboratorio del Estado comprobaron que los libros producían que el cerdo ya no sea comestible. El polvo acumulado arruinaba la comida, así que se ordenó tirar todos los libros a los contenedores. Así cada humano fue tirando libros y libros. Era la fase siete.
-Jony vos eras un marxista y ahora no podés leer más marxismo.
-Pero te tengo a vos Jona.
-¿Seguro que no guardaste un libro por nostalgia?
-No soy de nostalgia
En fase ocho se comprobó que el esmalte de uñas transmitía algo peor: los humanos no solamente eran transformados en cerdos por las diferentes fases sino que ahora eran cerdos que mordían. Unos dientes gigantes salían de las bocas del los cerdos que antes habían sido humanos.
-Jony hagamos más mezclas.
-Queda una sola Coca Cola y después nos vamos a transformar en cerdos.
-Jony yo te amo.
-¿Tiraste los esmaltes de uñas Jona?
Y así llegó la fase diez y once y doce y trece...
Y en fase veinte todos se habían transformado en cerdos con dientes feroces. El mundo era un mundo de cerdos y todos de mordían y comían.
El capitán de una nave extraterrestre que se aproxima a la Tierra dialoga con su teniente.
-¿Qué mundo es este mi capitán?
-Un mundo de cerdos.
-¡Ya vimos por los aparatos que está lleno de cerdos!!!
-Es mejor no aterrizar acá.
-¿Ordeno desviarnos?
-Sí.
Y así la nave se desvía y colorín colorado este cuento ha terminado.

Fabián Ariel Gemelotti
(Miércoles 13 de mayo de 2020, una de la madrugada)

domingo, 10 de mayo de 2020

La piel

La piel

(relato)

(f.a.g.)

Se levantó muy tarde ese lunes de marzo y tomó café y fumó un Marlboro y se lavó los dientes y se cambió y salió a la calle. Las nubes ahí arriba formaban un dibujo de una mujer de tetas pequeñas y cuerpo esterilizado. Eran nubes que anunciaban la lluvia y él salió sin paraguas y no quiso volver a buscarlo y se sentía triste y alegre y estaba muy desenfrenado. Y sacó el celular del bolsillo y telefoneó y atendió una voz del otro lado y era María y María era su amor y María tenía tetas chiquitas y cuerpo esterilizado como a él siempre le gustaron las mujeres. Su novia anterior tenía tetas grandes y era morocha y como toda morocha que no se asume como morocha se teñía de rubio y así era una teñida de tetas vulgares y cuerpo más o menos común y un día conoció a María sentada en un banco de una plaza y María era más joven que su novia anterior y sus tetas pequeñas estaban ahí pegadas a ese vestidito de colores y su pelo era naranja y sus ojos azules y sus labios finitos y su mirada perdida en la nada y él se sentó a su lado y prendió un porro y la chica de tetas pequeñas le pidió una seca y así conoció a María. Y él le dijo a la chica que vivía solo y fueron para el departamento de él y el portero lo miró con bronca porque el portero tenía una mujer gorda y fea y sentía envidia de él y él subió en el ascensor con la chica y entraron al número 234 que es el número de su departamento y ahí la chica de tetas pequeñas se sacó la remera y él vio unos limoncitos fresquitos y no la tocó y la chica se sentó en un sillón blanco y él frente a ella se sentó en otro sillón pero el sillón donde él se sentó era negro y se miraron y ella con sus tetitas y él con su remera negra y prendió un pucho él y ella lo miraba y él la miraba y los dos se miraban y esas miradas eran miradas vacías y terminó el pucho y aplastó   sobre un cenicero el cigarrillo terminado y el humo dejó así de expandirse con su aroma a Marlboro y él se levantó del sillón y se dirigió a un estante de libros y sacó un libro y se dirigió a la chica y se lo dio y la chica agarró el libro y lo miró con curiosidad y lo dejó en el suelo y él se sacó la remera y las botas y el pantalón y se arrimó con todo su cuerpo a ella y la chica le metió la mano por arriba del eslástico del calzoncillos y le sacó la verga y la chica de tetitas se metió la verga en la boca y su lengua era única y sus labios aprisionaban y se la metía bien adentro y él agarró la cabeza de la chica y la acaricio y...
María lo esperaba en un bar e iban a tomar algo y después al cine y quizás caminarían si no llovía pero iba a llover y pasarían la tarde en el cine y en bares tomando capuchinos y jugos de naranjas y serían felices y María tenía las tetitas más lindas de todas las tetas y él la amaba y su ex novia tenía tetas vulgares enormes y era una tipa muy vulgar y su ex novia no gustaba de caminar ni de ir al cine y tampoco tomaba capuchinos ni jugos de naranjas ni era inteligente y no disfrutaba de la vida como disfruta su María y sus tetas pequeñas y pelo naranja eran la belleza que tanto él amaba de su María. Y ya estaba llegando al bar y él bar estaba ahí a unos pasos y mucha gente en la Peatonal y siente el frío del metal por la espalda que entra en su carne y siente frío en el cuerpo y se marea y tambalea y cae ahí en la Peatonal y está tirado en el suelo y sus ojos lagrimean y mucha gente se amontona a su alrededor y ve a la gente en penumbra porque su vista se nubla y se va apagando y ve un rostro frente a sus ojos y hace un esfuerzo para ver bien ese rostro y ese rostro es el de su ex novia que le muestra una navaja ensangrentada y esa sonrisa malvada de esa mujer de tetas grandes y vulgares y de pelo teñido es una risa de triunfo y las lágrimas caen de la cara de él y su ex novia está ahí y de pronto ya no la ve y ahí tirado en el suelo siente que su cuerpo ya se enfría y que los músculos no responden y cierra los ojos y siente el ruido de las sirenas y siente náuseas y frío y dolor y empieza a llover y es una lluvia fuerte y su rostro se moja y ya no tiene fuerza para abrir los ojos y se acuerda que no trajo paraguas y siente los pasos de la gente y siente que se muere y siente tristeza y alegría y ve a María desnuda con sus tetitas limoncito y la ve en un sueño y él está ahí sentado en el sillón negro y María lo mira y el frío invade todo su cuerpo y muere y toda muerte es el final de la vida.

Fabián Ariel Gemelotti
(Domingo 10 de mayo de 2020)