viernes, 22 de noviembre de 2019

Sobaqueros

El sobaquero es el intelectual que lleva un libro bajo su sobaco y no lo lee. Lo lleva por pelotudo que es, nada más. Muy típico de los intelectuales rosarinos (mejor dicho, esos "poetas" de salones literarios y premios municipales del Socialismo). Sábato y Cortázar y los rusos y todo nombre difícil de pronunciar y de escribir son los preferidos para el sobaco. Siempre me dieron asco los que escriben con palabras difíciles, esas palabras rebuscadas que solamente una "élite" puede comprender. En todas las profesiones hay cultores del vocabulario rebuscado: "la angustia me anima la flor de mi esperanza", leo por ahí. Y me entra ganas de reír. La metáfora me molesta, es una cosa que usan los que  tienen miedo de decir las cosas.
Ayer escribí sobre los viejos y las jubilaciones. Hoy me dice una amiga: "me plagiaste". Ayer hablando me gustó su pensamiento sobre los viejos y le robé la idea. Robar ideas es hermoso, y no es una metáfora ni una disculpa: el que escribe es un ladrón, porque vive robando lo que dicen otros no se animan a escribir. (Aclaro, no doy nunca nombres personales cuando escribo. Quién quiera oír que preste atención).
Hoy me puse un perfume muy caro y el desodorante es del bueno. No me gusta sobaquear libros. Los libros se arruinan debajo del sobaco.

F.A.G.

domingo, 17 de noviembre de 2019

Rosas

Juan Manuel de Rosas, una dictadura necesaria
(20 de noviembre Día de la Soberanía Nacional)

(Por: F.A.G)

"Si San Martín le dío el sable a Rosas, Juan Manuel no fue tan malo", decía mi abuelo. Y tenía razón. Rosas fue un dictador, y no me asusta esa palabra porque hay muchas dictaduras posibles. Hay dictaduras necesarias, porque son populares y benefician al pueblo. Y dictaduras que responden a las clases dominantes. En Argentina Rosas fue necesario. Sin Rosas seríamos colonia de Inglaterra. Cuando Rosas vence a Lavalle empieza su mandato en la Provincia de Buenos Aires. Rosas contra la sociedad patricia y la burguesía aduanera que quería importaciones y regalar a bajo costo las riquezas nacionales a Europa. Rosas fomenta los saladeros y el comercio con los territorios de las Provincias del Río de la Plata. Rosas le cierra el comercio a Brasil y lo vence, a ese Brasil Imperial que poco a poco se va convirtiendo en Imperialismo de América. Rosas fue Rosas. Fue un dictador de mano dura, pero no se podía ser débil ni democrático con la oligarquía ni con el Imperialismo. Rosas fue necesario, como es necesaria la sal en los alimentos.
La Vuelta de Obligado marca un paso importante en nuestra Historia. Ese 20 de noviembre de 1845 se decide la patria. Mansilla comanda las tropas Argentinas que van a combatir con Inglaterra y Francia. En los buques imperialistas están los jóvenes "Socialistas" argentinos que odian a Rosas. Y en esos jóvenes que acompañan al imperialismo está representada la oligarquía nacional siempre lacayo del Imperialismo. Los argentinos con más de 2000 hombres  combaten a 800 hombres del Imperialismo. Miles de muertos. Pero Inglaterra y Francia deben reconocer la soberanía de nuestros ríos. El rosismo se hace fuerte. Pero unos años después caerá por el peso de los años y porque la traición de Urquiza y la fuerza emergente de Mitre y las oligarquías nacionales se harán potentes para derrocar al "tirano". Rosas "asesinó" y encarceló opositores, esos opositores que odiaban al Rosas nacional y popular. Pero los opositores también mataron, pero mataron gauchos e indios. Y sabemos que matar "cabezas" nunca fue grave para nuestra historia escolar. En la escuela Rosas era el "dictador sangriento". La segunda tiranía, escribían los historiadores de la Libertadora. Rosas "tirano" y "malo" en los manuales escolares. Recién el Kirchnerismo reivindica a Rosas, y le da impronta a su lucha. Más allá que desde 1974 se estable el día de la Soberanía, Néstor Kirchner reivindica a Rosas en un discurso. Y los nuevos manuales tienen otra historia para los escolares.
Echeverría escribe contra Rosas ese magnífico libro que es El Matadero y Sarmiento escribe su apología contra Rosas en el Facundo. Y Mármol escribe su novela Amalia contra Rosas. Los intelectuales odiaban  a "los salvajes". Rosas fue un salvaje para los unitarios, para esa oligarquía que quería una Argentina colonia. Rosas les declara la guerra, y los intelectuales ese 20 de noviembre van en los buques ingleses y franceses. El odio a Rosas fue carne para los cañones del Imperialismo.
Todavía hay odios a Rosas, y hay peronistas que lo odian. Y la izquierda Argentina odia a Rosas. Para los marxistas nacionales, que siempre vieron al país con ojos europeos, Rosas fue un tirano. Después del 52 la Argentina tambalea y va rumbo al genocidio. Mitre y la Triple Alianza arman el genocidio al Paraguay de Solano López. Otro "dictador" cae en manos del Imperialismo. De un plumazo el capitalismo internacional derroca a Rosas y a Solano López. Paraguay es saqueada y las riquezas del país industrial guaraní pasarán a manos del Brasil. Y Argentina se encamina al país gobernado por la oligarquía agraria. Podríamos haber sido potencia capitalista, pero terminamos siendo lacayos de vacas y trigo para el crecimiento de Europa. Fuimos séptima potencia con un país para pocos. Fuimos "el granero del mundo" para el crecimiento de los mercados internacionales.
Rosas fue un "tirano", una tiranía nacional y popular para nuestra soberanía como pueblo libre y no dependiente del capitalismo internacional.

Fabián Ariel Gemelotti
(Lunes 18 de noviembre de 2019)

El racisno

El racismo metido en nuestros cuerpos

(Por: F A.G)

No sé para qué escribo esto si nadie lo va a leer. Pero igualmente lo voy a escribir, y tratar de ser claro sin usar palabras difíciles o rebuscadas. Escribir debe ser algo natural, debe salir rápido y fácil.
Lo de Bolivia me hizo pensar mucho, porque es un país donde hay racismo. Lo de Chile también me hizo pensar mucho, otro país con racismo. Pero ese racismo que vemos en Bolivia y Chile también existe en la Argentina. Racismo abarca muchas cosas, desde el color de la piel de una persona hasta su nivel cultural y su pertenencia social. Un pobre es discriminado por su pobreza, y ¿por qué los pobres son "negros" y los ricos "blancos"? La cuestión de la piel y su color empieza ya con la conquista de América y en los países del Continente se asienta con la Independencia. La primer lucha independentista es en Haití a fines del siglo 18 y principios del 19. Los esclavos negros se rebelan contra los blancos. Ahí tenemos el primer movimiento de Independencia de América. Después vendrán otros, pero desde otro lugar. Los movimientos de independencia de América serán movimientos burgueses del poder blanco de América. Los hijos de españoles educados en Europa llevarán las banderas de la independencia de Argentina, Chile, Perú, Venezuela y Colombia. Al lograrse la "libertad" del yugo español, no será más que un mero cambio de "amo" donde los patricios de los países independentistas borrarán de un plumazo al "negro" y al "criollo". Ahí empieza otra cuestión en América: las oligarquías nacionales se adueñan de los territorios nacionales y hacen alianza con las economías capitalistas europeas. En Chile se relacionan con Inglaterra. En Argentina también. Esto lo digo para los que tienen ese odio racista hacia el chileno porque dicen que son pos Inglaterra. Nuestra burguesía le vende todo a Inglaterra y le piden préstamos de dinero. Rivadavia contrae deuda con Inglaterra. Esa deuda será nuestra primera cadena con los mercados de capital extranjeros. Así nace "la patria" y ese concepto de "patria blanca", que perdurará en el tiempo y formará la idiosincrasia nacional. Rosas es un "tipo duro" de una dureza que peca de "totalitario". Pero fue necesario ser así, contra el poder patricio y contra las oligarquías de la tierra que querían un país colonia del capitalismo europeo. Rosas tiene otra visión de país. Pero Rosas pierde y gana la oligarquía mitrista. Y ahí nace otra Argentina más dura: de las oligarquías patricias pasamos a las oligarquías agrarias, a una oligarquía que se adueñará del país. Esa oligarquía hará de Argentina un país vendedor de su materia prima al capitalismo a cambio de capitales para beneficio de las clases dominantes nacionales. Esa oligarquía se adueña de tierras y esclaviza al criollo y al inmigrante pobre europeo y así nacen los "dueños del país". Era común en esos tiempos que el Estado diera tierras a familias de "apellido" para "que la patria se haga grande"(Sarmiento) y porque "el gaucho vago no quiere trabajar la tierra"El Facundo, Sarmiento. Este concepto también está en Juvenilia de Cané). Ahí nace un concepto que perdura: el pobre es "vago" y el blanco rico "busca el progreso". Esos ideales de crecimiento nacen con las oligarquías del siglo 19. Es tan profundo el paradigma que ni el Peronismo pudo eliminar ese concepto racista metido en nuestro cuerpo social.
Pero como digo al principio de este escrito, para qué mierda escribo esto si nadie va a leerlo. Nadie lee lo que escribo, a nadie le interesa. Nadie tiene obligación de nada. Pero yo tampoco tengo obligación de ser correcto con lo que escribo y por eso yo escribo lo que se me canta la pija y lo escribo como quiero. Y los que se ofenden con mis escritos que me chupen bien la verga. Y siempre dispuesta para romperte el orto a las esposas de cualquiera.
Bueno, voy a contar cuando me cogía a la esposa de un amigo. Era muy puta y mi amigo un pelotudo. Pero tengo sueño, y voy a dormir la siesta. Quizás algún día cuente cómo le gustaba tragarse la leche a la esposa de mi amigo.
La Historia Argentina me apasiona.

Fabián Ariel Gemelotti
(Hoy)

viernes, 15 de noviembre de 2019

Me irritan

La Literatura del acomodo

(Por: F.A.G)

Hay literatura que irrita, esos escritores que para decir algo usan el diccionario y se hacen los finos. El otro día me regalaron un libro de cuentos, de un porteño de unos treinta años. Lo hojeo y veo un párrafo que me pareció una estupidez: "Leonor con sus senos templados de luna se acercó a mi rostro y la miré con ojos tristes. Leonor quería algo de mí y no podía adivinar lo que quería". En definitiva Leonor quería coger, que el tipo la agarre y se la meta. Pero este escritor porteño para decir coger usa frases que irritan a la Literatura. Sigo leyendo: "ella era una mujer de cuarenta años, y yo un chico joven. Yo no quería una madre, simplemente contemplar a Leonor". Este tipo es un pelotudo escribiendo, porque Leonor quería cogerse al pendejo. Y el escritor usa mil frases para decir simplemente que se la va a coger. Y sigo leyendo: "al tener mi pito en su profundidad siento que soy un hombre feliz". Cuando uno coge lo único que siente es que coge, y coger es un goce que va más allá del estado de felicidad, la felicidad vendrá después de acabar. Aparte la palabra pito es horrible, suena mejor verga o pija. Entonces cuando se escribe y se detalla el acto sexual hay que ser explícito. O si no que se dedique a la poesía de las flores o escriba sobre política internacional. Uno de los errores de muchos escritores es querer adornar un escrito con frases para quedar bien con el lector. Se escribe sobre todo para uno mismo, porque si escribimos pensando lo que el lector va a pensar de nuestros escritos vamos a autocensurarnos con frases suaves. Hay poetas que me irritan mucho, como esos que le escriben a una flor y se olvidan del olor de la mierda. La literatura es mierda, porque la mierda debe salpicar el rostro del lector. Hay escritores que fascinan. Céline escribía con la mierda y salpicaba. Una vez un alumno me dice: "usted me recomienda a Céline que era nazi". Le digo: "claro, eso lo bueno de Céline". Muchos no comprenden que la Literatura no es política. El escritor no debe quedar bien con el lector, debe irritarlo y sacarle el odio que tiene adentro. Céline provoca, y sus libros son un vómito literario. A los veinticinco años di clases. Después me di cuenta que no me interesaba enseñar, y renuncié. No tengo paciencia de docente. No soporto repetir mil veces lo mismo. En esos tiempos una alumna me dice: "¿qué opinás de los libros de Neruda". La miro y le digo con humor: "un pelotudo, no sabía escribir". La chica se puso tensa y me dijo: "mi novio me regala libros de Neruda". No dije nada, y ahí quedó la cosa. La verdad que no soporto a los que regalan libros de Neruda. Una vez una novia me regaló los Veinte poemas de amor. Me dieron asco. Pero no se lo dije, porque era muy sensible. Y le regalo Las once mil vergas de Apollinaire y me dice : "era un degenerado". Le digo: "es un clásico de la literatura". Se quedó pensando y me dice: "un buen escritor". Para el común de la gente que no lee literatura y sabe de autores por lo que escucha o le dicen los docentes brutos, si un clásico es un clásico es bueno. No lo van a leer nunca, pero es bueno para ellos porque es un clásico. ¿Cuánta gente leyó El Quijote entero sin resumir? Creo que muy pocos. Saben del Quijote porque es un clásico. ¿Cuánta gente leyó el Facundo de Sarmiento? Muy pocos, y entonces repiten como loros: "Sarmiento viejo oligarca". No leyeron ni una página de Sarmiento en su vida.
Le regalé a una novia de este año como treinta libros. Leyó uno solo, El cazador oculto. Me dice que le gustó porque puteaba. Ella se quedó con la puteada de Salinger. No pudo ver otras cosas. Le digo que lea La conjura de los necios de Toole. Y me dice que es aburrido. Bueno, me molesta regalar libros y que no lo lean. Pero ya no importa porque no estamos más juntos. Me dice el diariero: "tengo la revista qué juntás", "¿qué revista?", "la de historieta" Para el diariero los tomos de Nippur son revistas, no puede distinguir un libro de una revista.
Me dice un amigo el otro día: "no gastes tanta plata en libros, ahorrá". Para mí los libros son parte de mi vida. No gasto tanto, más cara es la comida.
Tengo en las manos un libro de un escritor Rosarino. Es un libro de hace diez años: SOY UN PÁJARO DE LUZ. Nunca vi algo tan aburrido en mi vida. Este libro se lo editó la Municipalidad, tuvo prensa y se vendió muy bien. La verdad que para publicar hace falta prensa y acomodos municipales. De otra forma, estás condenado al olvido.

Fabián Ariel Gemelotti
(Sábado 16 de noviembre de 2019)

jueves, 14 de noviembre de 2019

Los telos

Los telos de Rosario

(Por: F.A.G)

El telo es un sentimiento, al igual que el choripán y la Coca Cola o el Marlborito. ¿Quién no fue alguna vez a un telo? Todos hemos ido al telo, porque el telo o el albergue o el hotel alojamiento es el refugio de los amantes y de la trampa y también de los grandes amores. Coger es una palabra que a muchos les molesta decirla y no la consideran literaria; pero coger es literatura pura. Las novelas románticas hablan de coger y los minimalistas norteamericanos dicen coger en sus escritos miles de veces. Coger es literatura. El telo no es un invento exclusivo de nuestros tiempos, porque telo hubo siempre. Los romanos tenían tabernas donde el vino y la cerveza eran las delicias de los amantes. En los barrios bajos de Roma estaban los lupanares, lugar de marginales y amantes. Ahí estaban las prostitutas de la ciudad, pero también era un lugar de escape para la trampa de los amantes. Las costumbres romanas prohibían el sexo oral matrimonial, y el romano iba con su amante a practicar lo que en casa estaba prohibido. Sociedad patriarcal la romana, la amante podía ser una esclava joven (había esclavos sexuales en Roma o podía ser una amiga libertina). En las tabernas romanas había cuartos diseñados para el amor de trampa: cama doble, mesita y agua en jarras y toallas. Los sumerios también tenían telos, sociedad la Mesopotámica muy liberal en cuestiones de amor. Tanto el hombre como la mujer gozaban del amor "clandestino" y tener amantes no era condenado por leyes civiles ni morales. La cerveza, la bebida más antigua del mundo, era la droga cotidiana de los amantes de las tabernas de Mesopotamia.
El amor y el sexo siempre caminaron de la mano en la Historia. Y llegamos al siglo veinte cargados de religión moralizante y amores pasionales. El telo a principios del siglo veinte se hace popular en Argentina. Siempre hubo trampa, y siempre hubo engaños de todo tipo. El ser humano no nació para un solo amor, no es monogámico. Nuestros bisabuelos y bisabuelas gozaron del sexo, pero todo era a escondidas, la moral de la época condenaba el adulterio. Como hubo hombres tramposos también hubo mujeres tramposas, que gozaron el deleite del sexo oral y de la masturbación y del sexo anal. Las primeras feministas modernas lucharon por la libertad de coger y no ser condenadas moralmente. Las comunidades anarquistas practicaban el amor libre. Hubo muchas en Brasil y pocas en Argentina. Pero ya tanta Historia cansa al lector, vayamos a lo lindo, vayamos a recorrer los telos de Rosario.
La Terminal de Ómnibus es el lugar de Rosario donde más telos hay. No voy a dar calles ni nombres, simplemente recorrer con la imaginación lugares y habitaciones de esos telos. Enfrente del Patio de la Madera hay cuatro telos interesantes. Uno me trae nostalgias, porque iba a los 18 años con una novia. Todavía existe y es el más barato y precario. Queda enfrente del local de comida rápida del Patio. Tiene habitaciones humildes y una más cara con cama doble y sillones. Es romántico por su precariedad, pero no recomiendo las habitaciones del primer piso porque los techos son bajos y es fácil golpearse la cabeza cuando tu novia se pone en cuatro y vos detrás. Me he lastimado un par de veces. Otro telo es el que está saliendo por la entrada del Patio de Comidas por Santa Fe, ya en una calle principal. Este telo es el mejor de la zona. Tiene dos habitaciones con jacuzzi, uno redondo y otro grande. Tenés que pedir la habitación 7 para el redondo y la 8 para el grande con cama redonda. En la habitación ocho resbalé una vez y me abrí la cabeza. Fui a emergencia con mi novia y el enfermero se reía cuando le dije que me caí del Jacuzzi. Me dieron seis puntos. Me podría haber denucado. Ya en una cortada también enfrente del Patio de comida hay un telo muy lindo. Hay dos, uno pegado al lado del otro. Uno cerró, la crisis también afectó a los telos. Ese telo tiene espejos por todos lados, y un diseño setentista. Es el preferido de una compañera de trabajo con la cual hacíamos trampa el año pasado. Le gustaba verse el culo reflejado en los espejos. La disposición de los espejos lo permite. Ese telo me trae recuerdos de una mujer, de una mujer grande, de un amor clandestino de mis 24 años. Es muy lindo. Me gustan sus espejos.
Enfrente de la Terminal por Santa Fe en la cortada Casas está el telo emblemático de la zona. Todo el mundo fue a ese telo. Una vez estaba con una amiga y yo en mi inocencia le digo: "¿te gusta?" y me dice: "ya vine un par de veces". Yo romántico y machista la creía una chica inocente. Esa tarde comprobé que el inocente era yo. Me hizo bolsa en la cama. Ese telo tiene una habitación con hidromasaje, un piletón enorme donde todo el cuerpo se expande a lo ancho. Es lindo e ideal para hacer el amor debajo del agua. Una práctica recomendable, pero que agota. Ese telo me trae nostalgia del año 2000, cuando salía con uno de mis grandes amores. Chica muy linda y muy suave, pasábamos noches enteras en el telo. Pagábamos la noche y nos quedábamos a dormir. Y a la mañana íbamos a trabajar bañados y agotados. Mi jefe me decía: "siempre cansado vos".
Después tenemos el telo nacional y popular enfrente de la plaza, ese telo que era consumo obligatorio después del boliche en los noventa. Te levantabas a una chica e ibas a ese telo. Ese telo donde doblan los ómnibus de la Terminal. Polvos históricos todos nos hemos echado ahí. Tengo una amiga que tiene novia, no es heterosexual y me dice el otro día: "voy siempre con una chica y me hacen cara cuando entro, pero me dejan entrar" y le dije: "nadie puede impedirte entrar porque estarían discriminando, y eso es un delito". Los telos en la actualidad son para todos, no solamente para heterosexuales.
Después por la otra calle paralela a Santa Fe hay dos por unas cortadas, uno es simple pero lindo. Y tiene habitaciones amplias y es silencioso al extremo. Y otro tiene una habitación con hidromasajes, la habitación 12. Muy linda con sillones. Y un detalle: tiene fierros en las paredes donde podés agarrarte firme. Amigo vos sabés de lo que hablo.
En la zona sur tenemos El Paquito, lo más berreta del mundo. Ahí los gritos se juntan. Una vez de pendejo estaba con una novia y sentíamos a una tipa decirle al tipo: "¿cuándo se te va a parar amor?". A la media hora sentimos un grito y la tipa decir: "ahora sí, la tenés dura". Mi novia se cagaba de risa. Éramos pendejos y nos divertíamos con esas cosas. Más llegando a Amenábar había tres, cerraron hace años.
Un telo que me gusta mucho es el de Pichincha, ese hotel que fue un prostíbulo en los años veinte. Ahí hay habitaciones temáticas. Recomiendo la de pileta para nadar. A Jazmín le gustaba mucho. Amaba el agua. Es muy caro. La última vez que fui una habitación buena dos mil pesos.
En la ruta hay buenos hoteles, los tradicionales: Las Brujas, el Gato Negro... todos históricos. Los nombro porque ya son parte de la ciudad. Son los telos patrimonio de Rosario. Hace unos años tenía relaciones con una chica gordita, y yo en mis prejuicios no quería que me vean con ella. Siempre tuve novias muy flacas. Mi preferencia son delgadas y de tetas chiquitas. No me gustan las tetonas. Pero esta chica era gordita y tetona. Íbamos en auto a Las Brujas. Pagaba siempre ella los telos. Nunca me vieron con ella. No era linda, pero en la cama era una diosa. Los telos de la ruta son para la escondida.
Después hay un par de telos en los barrios, muy precarios pero ideal para la trampa. El año pasado tenía tres novias, y una iba a mi casa, pero con las otras a telos. Un día se enteraron y me dejaron las tres el mismo día. Me quedé sin telo y sin amor.
Un recuerdo especial para un telo emblemático de Rosario: el Belgranito. Es el telo pintado de rosa por calle Córdoba a un par de cuadras de los cines, enfrente de una ex fábrica metalúrgica. Un amigo mío trabajaba en esa fábrica y sabía todos los engaños. Me contaba: "la esposa del carnicero se encama con un pendejo./ La abogada Leonor se acuesta con un gordo. /La pendeja hija del dueño de la librería X va siempre a coger con el amigo del padre. /La dueña del Ciber se baja a todos los pendejos. Y el marido se coge a la gorda sin dientes dueña del mercadito". Mi amigo es muy observador y en esos tiempos vivía espiando a los que entraban a ese telo. En ese telo me pasó algo curioso. Fue en 2014. Salgo a tomar algo con una chica y entre hablar y hablar nos vamos al telo. Ya en la habitación al desnudarse me dice: "¿te la vas a aguantar conmigo?". Era muy flaquita y rostro inocente. Yo la miro y me río. La verdad que me reventó. No se cansaba nunca. Salimos dos o tres veces más. La ví hace poco. Había ingresado a la policía y era oficial. No la saludé, me hice el distraído. Nunca me gustó la policía, tengo algo contra las fuerzas del orden que me repelen.
La vida sin telos sería aburrida. Aunque tengas un departamento a todo trapo, una novia oficial o esposa oficial yo recomiendo cada tanto ir a un telo. Ahí es como una aventura, donde el placer se hace pecaminoso y el sexo se transforma en un alimento para la fantasía.

Fabián Ariel Gemelotti
(Viernes 15 de noviembre de 2019, una y media de la madrugada)

miércoles, 13 de noviembre de 2019

E

La economía es una ciencia del engaño. Se habla difícil empleando términos técnicos que nadie entiende. En economía es muy simple todo: la torta se la comen dos o se reparte entre todos. La economía es como el derecho, como cuando un abogado le dice a una persona que perdió el trabajo: "vamos a demandar al empleador". El tipo se queda pensando qué es "un empleador". El abogado debería decirle: "la basura que te explotó toda tu vida te echó y no te va a pagar un mango". Pero inventamos palabras, tecnicismos económicos y jurídicos para justificar la explotación y la exclusión social. El "negro motoquero" es un "delincuente", pero el patrón explotador es "un empleador". Las palabras son otra forma de discriminación y de asentar la exclusión. Los Amos crean las palabras.

F.A.G.