domingo, 24 de marzo de 2019

El golpe

Recuerdo el 24 de marzo de 1976 como si fuera ayer.

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

En esos tiempos iba a la primaria, muy chico y no comprendía bien muchas cosas que ahora sí comprendo. Pero sí sabía que algo estaba mal y que mi familia corría peligro. Mi tía era militante de Montoneros y junto a su esposo me llevaban a todas partes. Mis abuelos eran dirigentes barriales del Peronismo de base. Mi padre no es Peronista, es radical y no le gustaba que me lleven a las básicas justicialistas. Pero mis abuelos me llevaban todos los días al salón ubicado en Barrio Belgrano, donde me sentía cómodo y era parte de mi infancia. Mi tía iba con nosotros y ahí conoció a su futuro esposo, un joven abogado militante del Peronismo Revolucionario. El 1 de mayo de 1974 me llevaron a ese acto Peronista que fue el quiebre entre la juventud peronista y el General Perón. Ese día, y era muy chiquito, vi a la patota sindical pegarle a los jóvenes Montoneros y a toda la juventud peronista. Ese día me perdí en el acto, cuando empezó la represión fueron tantas las corridas que me solté de la mano de mi tía y salí corriendo por la avenida asustado. Y me puse a llorar y una amiga de mi tía me encuentra. Ella estaba toda ensangrentada, golpeada y también lloraba. Y con ella subimos a un colectivo de la gente de Rosario y volvimos a la ciudad. Al llegar a Rosario mi padre me retó muchísimo. Y se enojó con mi tía: "me tenés podrido con el Peronismo. Lo único que me falta que me hagas Peronista a mi hijo". Yo era Peronista ya, y lo sentía en la piel. Mi viejo me llevaba a la cancha de Newell's y mis abuelos a la básica. Era fanático de Newell's, y muy Peronista en mi inocencia. La amiga de mi tía desde ese día de 1974 se transformó en una "madre". Tenía 34 años, mucho más grande que mi tía, y era una rubia hermosa y muy comprometida con el Peronismo revolucionario. Era hija de un juez federal que también era Peronista. En los ochenta la encuentro a la amiga de mi tía en Humanidades, era docente de Literatura y fue mi amante por varios años. Tenía 26 años más que yo pero fue una de las mujeres que más me marcaron en mi vida. Y todavía me acuerdo de ella. Estuvo presa del 76 al 78. Cuento estas cosas para comprender esos años de la Argentina. Años duros y nefastos y a su vez muy bellos, porque la juventud estaba comprometida con una causa: la patria socialista y Peronista. Recuerdo a esta chica porque soy Peronista de alma por ella. Me enseñó todo y me hizo comprender que el Peronismo es el único camino para el país. No hay otro. Alejandra se llamaba, y digo se llamaba porque se suicidó en los noventa. Pero de eso no quiero hablar, hubo muchos suicidios de amigos míos y es algo que me persigue como un camino que no tiene final. Y a veces me pongo a pensar que el Proceso mató no solamente lo físico, sino también mató la felicidad del pueblo. Y sobre todo la felicidad de una generación comprometida. Y Alejandra, que fue uno de mis cuatro grandes amores, me marcó sexualmente e intelectualmente. A veces pienso por qué nunca tuve un amor de mi edad. Siempre o mucho más grandes o mucho más jóvenes. Y eso lo marcó esos años en los cuales se marcó a, fuego el destino del país y de toda una generación, porque mi generación (los que pasamos los 46 años) éramos niños y también vivimos la represión, pero viéndola con ojos de Infantes. Después en los noventa tuve otra novia también llamada Alejandra, quizás buscando a la otra Alejandra ya muerta.
Pero volviendo a esos años, recuerdo 1974 porque Newell's salió campeón y por ese 1 de mayo, que definiría el futuro del país. En 1975 Isabelita, por orden de la Triple A de López Rega, prohíbe a Montoneros. Mi tía se asusta mucho y me manda a un campito a quemar unos 200 libros de marxismo y Peronismo. Esa fogata marcó mi amor por los libros. De grande traté de buscar esos libros en librerías de viejo. Y así me formé una biblioteca especializada en Historia y Antropología y Literatura, mis grandes pasiones. Mi tía y su esposo estaban mal, yo los veía tristes. Comprendía y no comprendía a su vez. No veía el futuro como ellos sí lo veían. El esposo de mi tía un día llega nervioso y le dice a mí tía: "están matando compañeros". Yo lo escucho y pregunto el por qué: "porque piensan diferentes". Yo no comprendí, era un niño y no comprendía que se pudiera matar a alguien porque pensaba diferente. Y era 1975, año que se asesinó a miles de Peronistas y militantes de izquierda. Llega 1976, y un día en la cancha de Newell's veo a la policía obligar descolgar una bandera de Montoneros. Y llevarse a unos muchachos. Después me enteré a los años, por un amigo mucho más grande, que eran veinte jóvenes peronistas de Newell's que se llevaron y lo cagaron a puñetes y torturaron. Dos murieron en la tortura. Mi padre estaba muy enojado con mi tía, y le decía que ella iba a traer problemas. Mi viejo es anti Peronista fanático. Odia a Kristina y a Perón. Pero lo amo con toda mi alma. Es un radical un poco de derecha, de ese radicalismo gorila de Balbín y para mi padre "el Peronismo es la desgracia del país". Mi familia está dividida, por mi madre todos peronistas, por mi padre todos radicales o socialista del PSP. Pero mi tía era muy Peronista. Y mis abuelos maternos ultras peronistas. Lo vi llorar a mi abuelo en el velorio de Perón. Y lo vi a mi abuelo materno a punto de bajarlo de un puñete a mi otro abuelo que era un anarquista anti peronista. Pero son cosas que pasaban en los setenta, otros tiempos de mucha pasión y grietas insalvables.
El 23 de marzo se olía algo raro. Mi tía llega a mi casa y le dice a mí madre: "algo va a pasar". El 24 voy a la escuela a las ocho y al mediodía al regresar a mi casa en el Ómnibus escolar veo a militares en el barrio obligando a la gente a meterse en las casas. Veo un tanque pasar por mi cuadra. Y mis abuelos espiaban por la ventana. Y en la TV la Junta daba su discurso golpista y muchos vecinos estaban contentos. Recuerdo al vecino de al lado verlo aplaudir al tanque. Y a  muchos vecinos agitar banderas argentinas. Desgraciadamente no tengo fotos de ese día que sirvan como documento en imágenes. Pero la memoria también es un documento histórico. Recuerdo la tristeza. Recuerdo el genocidio de estado como si fuera ayer nomás. Recuerdo ver desaparecer a amigos de mi tía. Recuerdo el día que mi tía y su esposo se fueron del país para salvar sus vidas. Recuerdo el Mundial 78 y el grito de campeón, mientras miles de argentinos eran torturados y asesinados. Recuerdo el rostro de Videla en la TV. Recuerdo a Galtieri en el 82. Recuerdo Malvinas. Recuerdo el dolor y la angustia, y sobre todo recuerdo el miedo a que te lleven. Recuerdo "un país derecho y humano", esa calco que muchos pegaban en los autos. ¡Recuerdo tantas cosas!!!! Recuerdo a Alejandra, a las dos Alejandras, y por un destino de mierda que me persigue, recuerdo dos grandes amores y como una casualidad de la vida las dos se suicidaron. Y no tengo miedo ni vergüenza de hablar del suicidio, porque el suicidio muchas veces es el único escape a la angustia de vivir en este mundo de mierda.

Fabián Ariel Gemelotti

sábado, 23 de marzo de 2019

¿Qué pasa en el país?

¿Qué pasa en el país?

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

El país está muy pero muy mal, pero nadie reacciona. La CGT quieta y en la espera. Los trabajadores angustiados pero resignados a la desocupación y a la inflación que come los ingresos. Macri tranquilo, delirante como siempre en sus discursos estilo telenovela del mediodía. La gente no sabe qué hacer, nadie protesta; la queja se ha instalado en el discurso circulante de la sociedad. El argentino se ha transformado en un quejoso, que "protesta" de la boca para afuera pero no comprende lo que en realidad es este Gobierno: ¿falta de información o de cultura en la gente? Creo que son varios factores por los cuales nadie reacciona. Uno, y quizás el principal, es que la gente no comprende lo que es el macrismo. No hay interés de la población por nuestra historia y por nuestra economía, y si no hay una mínima comprensión intelectual de un problema se pasa automáticamente al pensamiento mágico. Y esa magia que todos ven es octubre. La gente piensa que por arte de dos pases mágicos esto se resuelve en diciembre. Y no es así. Cuando un estado adquiere deuda con los bancos internacionales endeuda la vida de su población. Y eso es muy grave, porque toda deuda para pagarla hay que ajustar a la población. El Gobierno que asuma en diciembre va a tener que luchar  a capa y espada. Debe ganar las elecciones por un margen muy amplio, porque sin apoyo del pueblo caeremos en la derrota nuevamente.
Otro factor son los medios masivos. El consumo de medios trae tristeza y apatía en la población. Los medios televisivos sobre todo crean caos y terror. La gente vive con miedos, se la vive asustando que si sale a la calle a protestar de otra forma no muy pasiva va a ser perjudicial para el país. Y no es así, los pueblos deben tomar las calles y a veces es necesaria la violencia física para lograr lo que se busca. No hablo de matar a nadie, hablo de ir al frente en una protesta masiva en todo el país y pedir la renuncia del Gobierno y llamar a elecciones ya. El año pasado cuando se contrajo la deuda con el FMI no hubo reacción de ningún tipo. Y el Gobierno pudo hacer sus negocios en libertad.
El país y su pueblo están muy débiles. Nadie quiere arriesgar nada. El trabajador conserva lo que le queda y tiene miedo de tomar las calles por miedo a que lo echen. Un miedo razonable, pero también es un miedo irracional porque hay leyes que protegen el empleo. El comerciante tiene miedo al saqueo. Es razonable, porque vive de eso y es un laburante también. Y el empresariado cierra su fábrica y listo. Se salvaron él y ya. El obrero queda en la calle. No hay consumo, y sin consumo no puede haber país industrial. Si no circula el dinero todos nos empobrecemos: el industrial y el laburante y el comerciante. Pero siempre los que más pierden son los trabajadores, los más débiles en el reparto de la torta.
Me quedo con una frase de un amigo obrero carpintero que me dijo hace años: "la concha de su madre este país está lleno de cagones".

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 22 de marzo de 2019

El amor no es eterno

LA LITERATURA Y EL AMOR

(por: Fabián Ariel Gemelotti)

Siempre me gustaron Fragmento de un discurso amoroso, de Roland Barthes y Madame Bovary, de Gustave Flaubert. El tema del amor como condición de "felicidad" es un tema siempre presente en la literatura. El que escribe escribe por amor, no por otra cosa. Se empieza a escribir por angustia, esa angustia que genera la pérdida de alguien que uno amó y te ha dejado. El abandono, que te dejen y se vayan impulsan a escribir. Barthes fue uno de los más grandes semiólogos de todos los tiempos. Un deconstructor de los discursos circulantes en la sociedad. Y el amor es un discurso, algo  que circula y se toma y se incorpora a nuestro inconsciente y se transforma en deseo. Barthes escribe y pública en 1977 un libro fundamental para entender qué es el amor. Ese deseo que a veces es posesivo y enfermante. Ese deseo que mueve a la persona en su interior y transforma la conciencia del sujeto. El amor, creemos cuando encontramos a la otra parte para amar, va a ser eterno; ahoga y hace perder la razón. Uno ama por una eternidad efímera. La eternidad en definitiva es lo que dura el amor. Barthes en su grandioso libro sobre el amor recurre a la literatura, a los fragmentos del discurso amoroso en las grandes obras de todos los tiempos. Barthes muestra usando la ficción que el amor es una construcción idílica que arrastra todo nuestro imaginario sobre el amor. Se empieza a construir al ser amado desde niño. Barthes nos dice que el amor tiene tres etapas bien definidas: la conquista, el sexo apasionado y el desamor. Uno ama y deja de amar con la misma intensidad. Barthes aborda también los amores no concretados, esos amores que quedan atrapados en el tiempo como si fueran prisioneros de un deseo que no puede concretarse por un tabú del inconsciente. Barthes dice que en el desamor (la pérdida del deseo sexual hacia el ser amado) no hay culpa, porque ese ser amado que uno amó y deseó ya no es deseo. Y donde no hay deseo nada importa del ser anteriormente amado. Barthes dice que en los amores no concretados, esos amores corteses o platónicos, el deseo logra fragmentarse en eternidad, porque seguirá siempre en el principio de la conquista eterna y no pasará nunca a la pasión sexual y al desamor. Como en un día de la marmota, quedará detenido en el tiempo de la conquista eterna. Italo Calvino en Los amores difíciles aborda el tema en esos cuentos magistrales sobre la imposibilidad de concretar ciertos amores.
Madame Bovary busca ese amor donde depositar su deseo sexual. Flaubert escribe su novela como si fuera su autobiografía amoroso, porque Flaubert fue un eterno apasionado del amor. Y usa la ficción para narrar su vida, pero pone sus temores y deseos en la piel de una mujer torturada por el amor. Bovary está en la búsqueda eterna, pero nunca puede pasar de la conquista a la pasión sexual. ¿Es histeria y qué es la histeria? Todos somos histéricos, diría Freud. La histeria es parte del amor. Cuando uno desea entra en el juego de la histeria, pero la cuestión es lograr sortear ese paso y concretarlo en pasión. Sino caemos en una telenovela de la tarde, donde nunca se concretan los amores. Migré, ese gran escritor de telenovelas para la TV, supo mostrarnos esos deseos que se estancan en la histeria. Rolando amó a la joven rubia y nunca tuvieron sexo (no recuerdo haber visto pasión de esos cuerpos) Manuel Puig en Boquitas pintadas construye una novela que se lee desde lo epistolar: son cartas de amor para una pasión, y desde ahí tenemos la historia de amor. Pero volvamos a Flaubert. El siglo 19 es el siglo de las cartas. El amor es epistolar. No importa el sexo, porque el amor son palabras. Alejandro Dumas en Los tres mosqueteros nos muestra una historia de amor sin sexo, mezclada entre luchas políticas y espadas afiladas de mosqueteros al servicio del rey. El Conde de Montecristo tiene sus historias de amores en sus 1100 páginas. Y el Conde al final de la novela logra terminar su duelo amoroso y logra un amor pasional en una joven, y olvida a la mujer por la cual había ido a la prisión. Bovary se suicida, porque en ese final tan hermoso de Flaubert vemos el sufrimiento del amor. La muerte es el final de la no concreción de la pasión sexual.
¿De qué hablamos cuando hablamos de amor? Carver usa esta frase para escribir uno de sus mejores libros. En definitiva, y siempre nos tendremos que preguntar: ¿de qué hablamos cuando hablamos de amor? Es la pregunta eterna que vibra en nuestros corazones enamorados.

Fabián Ariel Gemelotti

Posdata: ¿el amor es Piel naranja?

viernes, 15 de marzo de 2019

Ñuls

¿QUÉ PASA EN Newell's?

Es muy lamentable llegar a esto en Ñuls. ¿López es el culpable? Puede ser, dejó al club endeudado. Pero los que vinieron no hicieron nada. Las inferiores fueron destrozadas. Por lo menos Almirón sacaba jugadores. El gran problema de Newell's es la guita. No le busquemos la vuelta. No hay dinero. El otro día en el clásico miraba las banderas colgadas en la platea y estaba la de Messi. Yo estaba con un ex jugador viendo el partido, y me dice: "Messi no jugó en Ñuls y la gente le rinde homenaje y se olvida de otros".  Ese es un problema también de Newell's: se ha perdido la memoria histórica en los últimos diez años. Ya no les importa ganar un clásico a la dirigencia y transmiten eso al hincha. Muchos se conforman con no perder ante los de Arroyito. Nunca vi algo así en mi vida de hincha. Antes era una fiesta ganarle a Central. Cuando un club de fútbol empieza a tambalear entre el olvido histórico y no tiene un centavo, corre peligro de caer en el abismo.  ¿Se puede descender? Claro que se puede, descendieron River e Independiente. Ya no hay conección con AFA. Ya no está Grondona que prestaba plata. El Club está en bancarrota con convocatoria de acreedores. Un juez dispone del dinero que ingresa para pagar las deudas que crecen con los intereses. Ñuls necesita que le den dinero. Messi es rico y si ama a Ñuls como dice por qué no tira unas monedas (cincuenta palitos salvan al club). Es una obligación moral dar dinero cuando se tiene de sobra y uno dice amar al club. Pero como me dijo mi amigo ex jugador: "al club los únicos que lo aman son los hinchas, todos los demás son oportunistas".
Newell's es un club grande, con siete campeonatos. Y ha dado miles de jugadores al mundo. Pero ahora está en la cuerda floja. El campeonato que viene entramos últimos en la tabla más los cuatro que asciendan. Si no se sale campeón vamos directos al descenso. ¿Seria una tragedia? En parte sí y en parte no. No es tragedia pero el folklore de la ciudad no es fácil aguantar. Central se fue cuatro veces a la B y recuerdo que siempre que desde que tengo noción le cantamos: "sos de la B". Toda mi vida fue de primera.
Pero la fe es lo último que se pierde. Pero hay que ser realista. Estamos al borde del precipicio. Y algo hay que hacer rápido o nos vamos al descenso

Fabián Ariel Gemelotti (socio vitalicio)

martes, 12 de marzo de 2019

Clase media

¿Qué es la clase media?

Por: Fabián ARIEL Gemelotti?

La clase media es un resorte que encaja en el medio. No es clase obrera pero tampoco es burguesía. Y pese a que su vida depende de un salario y de las condiciones del mercado, piensa y siente como un burgués. Sube y baja según la economía del país. Y vota por estados de ánimo o por odios y a veces por necesidades económicas. Muy pocas veces vota por pensaniento (si bien tiene una ideología determinada: su pensamiento es conservador y condicionado por los valores morales y éticos de la clase dominante, no tiene un pensamiento propio. Es interpretada por el poder).
La clase media argentina tiene su origen con Irigoyen. La Reforma Universitaria de 1918 le da estatus, y las condiciones de cierto bienestar propiciado por el radicalismo la ubica como clase "privilegiada". Pero su asentamiento como clase social media se asienta con el Peronismo, porque se crea las condiciones económicas y sociales para el ascenso de clase. Cierto sector calificado de la clase obrera, y los empleados bancarios, docentes, empleados de ministerios, y empleados de tiendas se empiezan a identificar como sector medio. El Peronismo crea esas condiciones estructurales, que si bien son para beneficios del proletariado, la economía de mercado interno Peronista crea una clase media muy definida: al haber más dinero circulante y más consumo crece el nivel de vida y eso crea bienestar y ese bienestar favorece el ascenso social. Nace la clase media como la conocemos en la actualidad: un nivel de vida semejante al burgués, pero no es burguesía. Una especie de pequeño burgués, como Marx define en su campo teórico. Si bien el pequeño burgués es una cosa media entre capitalista y pequeño inversor, se podría decir que los valores de la clase media son de pequeño burgués. Pero es otra cosa. El acceso a la universidad pública es el gran empuje para que el hijo del obrero se haga profesional. Surgen brechas en la misma clase media, un sector alto y un sector medio y otro bajo. Pero la valores morales serán muy parecidos. El médico hijo de obrero empezará a "progresar" en sus nivel de vida. Y cualquier profesional que empieza a tener "estatus" de "burgués" empezará a ver con malos ojos al Peronismo. Surge un anti Peronismo de clase media. Y se intensifica con la dictadura del 76, cuando un alto porcentaje de clase media aplaudió el golpe de estado. Y salió a festejar el campeonato del 78 como un logro de un país "sano y en crecimiento".  Si bien la economía de la dictadura perjudica a los sectores medios, también crea una ilusión de "bienestar": los viajes a Estados Unidos son el "estatus" de pertenencia de los sectores medios. A partir de este periodo histórico  genocida empieza la decadencia económica de la clase media. Y Menem la termina fulminando. El Peronismo no es culpable de los valores ni de la ideología de la clase media. El Peronismo crea bienestar  porque favorece el crecimiento industrial. Y ese industrialismo crea un país capitalista en serio, donde todas las clases sociales puedan incluirse en los procesos economicos de bienestar. Después cada clase será atravesada por diferentes discursos y leída por el poder de diferentes maneras. El Poder no es el Peronismo, está en otro lugar. Y es algo mucho más complejo de ver. Y de explicar en un artículo de dos páginas.
La clase media necesita mostrarse en su superficie: se cae a pedazos, pero "que no se note". Necesita sentirse "importante" porque así "tapa su angustia de asalariado". La clase media le dice "negro de mierda" al pobre, pero puede caer a pobre si queda desempleada. El desempleo baja de categoría y de clase. Un bancario desempleado pasa a ser pobre. Un "negro" que vende drogas va a tener mejor nivel de vida que un empleado de un ministerio. Pero el pequeño narco seguirá siendo "un negro con plata", porque la pertenencia a clase media lo da también la educación y "el color de piel". La clase media se dice "blanquita y educada". Es instruida pero no es culta. Es blanquita porque piensa que lo es. Pero hay criollos de clase media. Como hay rubios en las villas. Y gente culta en la Villa 31. Y hay brutos de clase media trabajando en oficinas públicas. Pero la clase media se cree "superior" por el simple hecho de tener propiedad y trabajo estable y accedo a la universidad. Pero sí pierde el trabajo queda a la deriva. La clase media es muy vulnerable. Y muy depresiva.
Esta es una pequeña introducción a un tema mucho más complejo y amplio. Como soy un escritor de clase media, que me gano la vida en un trabajo de clase media y vivo de un salario y me interesa este tema muchísimo continuaré mañana o cuando tenga tiempo para escribir. Y debo dormir para cumplir con mi labor de asalariado .

Fabián Ariel Gemelotti

sábado, 9 de marzo de 2019

El AMOR libre

EL AMOR LIBRE

(POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

El amor es la gran preocupación del hombre como género humano a lo largo del tiempo. Sin amor no hay vida, y la vida está armada a la medida del amor. Todos necesitamos amar y ser amados, en dosis de ternura y necesidades de carne. El amor es sexo y ternura. Pero también el amor es posesión y muchas veces termina ahogando a los que aman.
No es un concepto meramente de la psicología o de las ciencias ocultas o religiosas, porque simplificarlo a esos parámetros es reducir al amor a algo unitario de los valores de los procesos economicos de los pueblos. Hay que hablar de dos clases de amor: el amor en su pureza de la carne. Y el amor regido por los valores culturales de los pueblos. El hombre primitivo no se regia por la propiedad privada y no tenía un estado que regulara sus valores y sus sentimientos. Vivía en la naturaleza y tomaba lo que necesitaba para sobrevivir. No había lucha por el poder entre los hombres, porque no había clases sociales y la naturaleza era de todos y todos consumían por igual. No había un amor unitario de parejas y los niños eran del clan. No existía la noción de padre ni de madre. Los bebés nacían y eran criados en conjunto por todos. El amor era libre, porque el sexo no estaba regulado por la propiedad privada ni por los valores que el Estado depositaba sobre  los individuos. Con el estado el hombre pierde esa libertad de la comunidad, y surgen las clases sociales: el rico que posee tierras para la labranza y el funcionario estatal que regula la vida jurídica de los ciudadanos. Surge el amor como concepto de clase. Cuando el hombre descubre (y es un proceso de miles de años para llegar a este punto) que puede usar a otro hombre para que trabaje la tierra y unir fuerza con los de su misma condición, surgen leyes y el Estado. Un monarca se hace cargo de la nueva comunidad. Y surgen jueces para regular la ley y concejos de ancianos y una clase burocrática que vivirá del trabajo del campesinado. Surge el comerciante, que venderá los productos elaborados por los trabajadores. Surge la acumulación como bien tangible de riqueza de unos y el empobrecimiento de otros. Surge la desigualdad entre los hombres. Ya el hombre se someterá a la voluntad de la clase dominante, porque hay leyes que regulan su vida cotidiana. Y surgen dioses y un concepto elaborado de la religión. El sacerdote se comunicará con el dios supremo de las leyes morales, y esa moral religiosa creará una hegemonía de conciencia que creará culpas y valores de vida. El amor pasará de ser libre a ser regido por los valores morales religiosos y a las leyes de la clase dominante. Los egipcios tenían una moral muy rígida. Y el faraón era el dios encarnado en hombre. El esclavo era un objeto, una posesión como si fuera un mueble o un perro. Y el ciudadano pobre no tenía derecho a un amor puro, se unía en un amor por necesidad de clase. La clase dominante se casaba entre sí, porque era la forma de mantener a una clase dominante alejada del pueblo.
El amor estaba entrelazado por la cuestión de pertenencia. El monarca decidía cómo se amaba. El amor en su esencia erótica y carnal sufría el marillo cerebral de la moral del pueblo.
El hombre se hace esclavo de su fe religios.

(Continuará)

Fabián Ariel genelotti

El camino de los hijos de putas

El camino de los hijos de putas
A los que opinan en mi muro

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Hoy me levanto y prendo la computadora y veo a dos hijas de putas que opinan de un saludo a rito mío que subí anoche. Macristas y católicas, o sea, dos soretes