domingo, 22 de julio de 2018

Los forros que manejan autos en Rosario (Por: Fabián Ariel Gemelotti)

LOS FORROS QUE MANEJAN AUTOS EN ROSARIO (POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

EL Rosarino es muy forro y garca, eso lo sabemos. Pero los más forros e insoportables de todos son los que manejan autos, esos son unos reverendo hijos de putas. Pero hay escalas sociales en el manejador de autos. Los más hijos de putas son los que manejan autos caros. No sé nada de autos. Odio los autos. Siempre tuve motos. Manejo motos y camino mucho también. Todo tipo de motos he tenido, desde las más pedorras a las mejores y deportivas. Como decía, el conductor de autos caros es un pelotudo. Generalmente los que manejan con vidrios polarizados y en cuatro por cuatro o esas camionetas que cuestan fortunas son prepotentes, te tiran el auto encima cuando vas con la moto, y si vas caminando y cruzas la calle te tocan bocina, porque piensan que son superior a vos y quieren pasar primero. Hoy domingo 22 de julio(hace media hora), iba caminando tranquilo a la casa de mis padres a comer y al cruzar una calle un auto cuatro por cuatro se me viene encima. Me paré en seco. Y le digo al conductor: "no ves que estoy pasando yo. Tenés que respetar al peatón, porque el que camina tiene prioridad antes que el auto". Y sigo caminando. Y el tipo se baja del auto y me insulta. Y no hago caso, pero me paro y me doy vuelta. El tipo se me viene encima. Pero la hija le grita que se pare, y me quedo mirándola ( la hija cara de chupa verga y pedante ). Seguramente me hubiese cagado a trompadas porque era de casi dos metros. Y hace años que no me agarro a trompadas. Y he perdido práctica en la lucha callejera. Soy cinturón negro, pero lo obtuve a los 18 años, y nunca más practiqué artes marciales. Si bien hago gimnasia, y me cuido y soy fuete, he perdido esa impronta de pelear mano a mano. Pero me fui de tema. Los forros que manejan autos caros piensan que son poderosos. El dinero da poder, y el poder hace que una persona se sienta superior al otro. La calle en Rosario es una selva. Uno está cada momento en riesgo de ser atropellado, o que te caguen de un tiro en la cabeza. Caminar por Rosario es un riesgo constante, uno camina y cruza la calle arriesgando la vida. El conductor de autos vive agrediendo. Y más si maneja un auto de miles de dólares, te mata y te caga la vida. Un anciano para cruzar una calle debe esperar que el puto manejador de autos cruce bien, no cruce en rojo o en amarillo, y que no bombardee con la puta bocina. ¿Y las alarmas? Esa es otra mierda, suena y suena y molesta a la siesta, a la mañana y a la noche. Hay un filme norteamericano que habla del tema. Pero no tengo ganas ahora de hablar de cine.
Después en la escala social tenemos a " los muertos de hambre" que compraron el auto cero kilómetro cuando lograron hacer unos mangos. Esa gente es quizás peor, porque de la pobreza y el desempleo se vieron encima de un auto caro; gente sin educación, de trabajos muy precarios y prepotentes. Esa gente prefiere invertir en autos en vez de una dentadura. Tienen dientes podridos, mal cuidados. El morocho típico cabeza negra culo roto y agrandado que votó a Macri porque pensaba que iba a hacerse rico. Los noventa crearon una nueva clase social: los negros antiperonistas. El negro salvaje, pedante y sorete que hizo dos mangos y se compró el taxi o el cero kilómetro; o se fue a París a hacer rostro. O sea, el negro careta culo roto. Ese negro careta representa el 40% del voto macrista, más el 20% de la oligarquía. Es la nueva clase media Argentina: una mezcla de tilingo grasa y sucio y desclasado. Algunos me dirán que el Kirchnerismo fue culpable. En parte sí y en parte no. Se dio mucho porque el país estaba destrozado y había que dar para paliar la pobreza estructural. Pero ese tema es un tema para otro escrito. La nueva clase media que se forma es nefasta manejando. La cumbia, o la música de mierda romántica y los anteojos negros son su impronta. Recomiendo algún día caminar por  Barrio las Flores, está lleno de autos caros y negros pedantes. Y Alberdi, Zona Sur y Zona Oeste. Todo una mierda pedante.
Pero hoy mi bronca fue con un garca blanquito, viejo puto, con la hija cara de chupa verga mirando desde la ventanilla. Esa gente es la mierda total: familieros, cornudos, bien pagos ñoquis del Socialismo generalmente, y educados. Es el contraste del negro culo roto de la nueva clase media con la vieja clase media blanquita. Las dos son mierda. Y esa mierda en una ciudad de forros como Rosario hace explosión y se transforma en una gran mierda blanda de diarrea que salpica para todos lados.
Me cansé, no vale la pena calentarse por los soretes de mierda de esta ciudad de mierda.

Fabián Ariel Gemelotti

lunes, 16 de julio de 2018

Bananita dolca

DE LA BANANITA DOLCA A LOS TAZOS (POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

La BANANITA DOLCA es lo más sabroso que hemos comido. La BANANITA de chocolate que venían chicas y grandes. Era dura o blanda, según el hambre que uno tenía. No era ni cara ni barata. Moneda nacional de ese tiempo. También estaban los alfajores Tatin y las masitas Manón. Y el chupetín Topolino. Era un sobre tipo figurita y adentro venía un chupetín con un muñequito de plástico. Larguirucho era el más difícil. El Topolino era barato. Y era correr al kiosko para sacar el muñequito y saborear el chupetín. Los Angelitos, eran una cajita con un chocolate merengado adentro. No venían sorpresas, pero eran populares en el barrio. Había Angelitos negros y blancos. Yo elegía el negro, porque era transgredir las normas de la fe familiar católica.
Pero lo que más amábamos eran las figuritas. Las chapitas te lastimaban, te hacían tajos en la mano y se oxidaban. Eran hermosas, y uno prefería las que venían jugadores de fútbol. Los chapines del 76 eran tipo los tazos de los 90, fabricadas en Rosario. ¡Las redonditas de cartón!!! Eran para jugar al chupi y a la arrimadita. El album nunca se llenaba y si se llenaba era canjeado por una pelota número cinco. El campito era la cancha. Ahí el desafío era por la Coca y los alfajores. La camiseta de Newell's no era cosa común en esos tiempos. Casi todos los pibes eran de Central. Yo me ponía la Rojinegra y me metía en el picado. Como era bastante bueno, me respetaban cuando se armaban equipos en el barrio.
Integré planteles gloriosos. Carmona, los hermanos Danieli, el arquero de Central Bonano fueron mis compañeros de equipo. Todos mis amigos de Central, y yo fanático de Newell's. La Lepra no tenía la cantidad de hinchas de ahora. Uno veía un carro y arriba un gorro de Central. El pobre era de Central. La clase media, a la cual pertenecía yo, era de Newell's o de River. En los noventa cambia todo. Por eso amo a Eduardo López, solamente lo puede entender alguien que se crió rodeado de canallas. Ahora uno ve que los pobres son de Newell's y la clase media acomodada de Central. Todo es distinto. Bielsa, los noventa y López le dieron otro perfil social a Newell's. Después podemos discutir otras cosas, pero esa es la verdad. Yo la viví y no me vengan con pavadas.
Las figuritas de Newell's eran mi desesperación. Un pibe del barrio tenía a Zanabria y a Santamaria y me faltaban. Lo fui a buscar. Llevé cien comunes para canjear. Me pidió cien por cada una. Le dije que no. Y le ofrecí cien por las dos. Me miró con lástima y me las dio. Y le di las cien comunes. Al llegar a casa me puse tan feliz que al otro día fui contento a la escuela a soportar a la vieja cascarrabias de la maestra.
Ser de Newell's no era fácil. Todos te cargaban. En la Dante había muchos de River y de Independiente. Y de Newell's éramos algunos, no pocos; en un colegio caro había mucha clase media y Newell's en esos tiempos era eso: clase media. En la cancha había pibes pobres de Newell's, eran la barra brava. Me gustaba mezclarme con ellos y sentir el olor a villa y colgar los trapos. En los noventa cuando Newell's se hace popular todo fue distinto; ir a Arroyito ya era imponer miedo con los rostros de los barras marihuaneros y con olor a vino barato. No sé si está bien o mal, no me hice ni me hago planteos morales. No sirven. El fútbol es otra cosa.
El Topolino, la BANANITA, el chicle con tatuaje, y las figus. ¿Y los soldaditos? Soy de la época de los soldaditos de plástico duro; y uno armaba ejércitos y peleaba las guerras. Uno miraba Combate y se volvía loco. Los alemanes eran los malos, y de adulto leyendo libros bélicos me di cuenta que en la guerra ningún soldado es malo: es soldado. Uno veía el Gran Chaparral y Bonanza y quería ser terrateniente. ¡Por Dios!!! Los indios eran los malos, y los vaqueros los buenos. Yo instintivamente quería ser indio. Y me gustaban los soldaditos de indios.
¿Y las guerras de piedras? Eran hermosas, formar ejércitos y cagarse a pedradas con otro barrio. Una vez llevamos la guerra a la escuela. Nuestro odio en primer año era contra el Superior de Comercio. En la Dante yo era el más pobre y me había criado en un barrio obrero. Mis compañeros eran pibes finos, y no sabían de gomeras ni de piedras. Entonces los entrené. Me convertí en General. Armé un ejército para pelearle al Superior. Nos citamos en el Parque Independencia. Yo fui con la camiseta de Newell's y un gorrito de lana negro y llevé las manoplas y la cadena de la bicicleta. Mis muchachos pelearon bien, pero nos ganaron. Me dejaron un ojo morado y me abrieron una herida en el costado de la frente. Todavía tengo la cicatriz. Cada tanto veo a algún compañero y recordamos esa pelea. Los del Superior nos odiaban. Los del Politécnico nos detestaban. Los del San José también nos buscaban para pelear. Éramos la Dante, el colegio fino de Rosario. Éramos un colegio donde todos leían literatura.
Los temerarios, el trompo y el yo yo de Coca Cola y de Fanta eran otras delicias.
De grande uno busca por internet o en las ferias esas cosas. Y cada tanto encuentro. Hace unos años compré un catálogo de figuritas, escrito por un historiador de la UBA y así pude ordenar mi pasado y armarme una colección interesante.
Y las botellas de vidrio y los tarros de dulce de leche. Los paquetes de cigarrillos. Y las revistas de Fitito y Condorito.
Y en los noventa vienen los tazos. Y en 2005 salen los tazos de chapa. El Maxi era chiquito y le compraba miles de paquetes de papas fritas. Y le abría los paquetes y me quedaba con los tazos. Un día se dio cuenta y se puso a llorar. Y mi madre me dijo cómo iba a hacer eso con el nene. ¡Pero esos tazos de chapa eran hermosos!
La BANANITA todavía se vende. Cuando estoy enamorado de una mujer le compro una BANANITA DOLCA. 
¡Aguanten las figus!!!!

Fabián Ariel Gemelotti

domingo, 15 de julio de 2018

El exorcista

THE EXORCIST (POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

El cine de terror, junto a la ciencia ficción y al policial negro, logran plasmar lo que otros cines no logran: aterrorizar desde la ficción. El cine nace en los burdeles de París, no en los salones cultos como los manuales de cine populares y escolares narran. El cine nace al compás del comics y juntos recorren el siglo 20 y asientan los miedos y felicidades de la gente. Los primeros filmes fueron pornográficos, destinados a los obreros de fábricas de París. Y de ahí pasa a Estados Unidos. En Norteamérica el cine se hace popular y llega a todos los estratos sociales. Nace el cine de terror y el policial. Nacen las versiones de aventuras y Julio Verne es llevado a la pantalla grande. Hollywood es el gran sueño del capitalismo. Ahí nacen los grandes héroes. En 1938 nace Superman y un año después Batman. Nace la historieta de súper héroes. Nace DC y nace Marvel. Nace el Capitán América durante la Segunda Guerra Mundial y en los sesenta el Hombre Araña. El Pato Donald y Los Tres Chanchitos. El Mago de Oz y Blanca Nieves. El cine es la cultura Norteamericana en esencia.
Durante la Guerra de Vietnam se llevan a Saigón pantallas gigantes y se proyecta cine. La Guerra se pierde pero se gana en el cine: Pelotón; Nacido para matar; Nacido un 4 de julio; Apocalipsis ahora. El cine bélico es la esencia de Estados Unidos. Un gran país. Un país que camina de la mano de su industria cinematográfica. Un país que nace libre en 1776 y crece libre. Pero a su vez un país que coloniza y se hace imperialista.
Y solamente un país tan culto y con una industria tan desarrollada en cine podía dar un filme tan extraordinario y tan visual como "El exorcista". En 1973 William Friedkin filma su gran película. Elige para los papeles principales a la adolescente Linda Blair. Y a la consagrada actriz Ellen Burstyn. Y para el papel más obscuro y luminoso a Max Von Sydow. Y a Jason Miller como un sacerdote alcohólico y que ha perdido la fe en la Iglesia, ¿y en Dios?
La película empieza en una excavación arqueológica, donde el padre Lankester Merrín encuentra una estatua de Pazuzu, un demonio muy maligno. Uno ve a perros ladrando y el rostro del padre inteligente y cansado. Y la acción se traslada a la gran ciudad donde una actriz (Ellen Burstyn, una actuación consagratoria) vive con su hija adolescente (Linda Blair, inolvidable y genial). La chica empieza a comportarse en forma rara. Y la madre piensa que es una anomalía psicológica. Le hace estudios, y todos dan perfectos. Está sana. El espectador se tensiona en el cine. Hay miradas al compañero de butaca. El pochoclo se deja de comer. Y de pronto se escuchan ruidos en la casa. La madre sube al altillo y todos en el cine se tensionan más aún. Hay algo de miedo. La pajita de la Coca Cola es sorbida despacio. Vuelve el ruido y la chica en el cine Radar abraza al novio. No hay nada en el altillo.
Mientras tanto un cura alcohólico se plantea su fe. Va en el subte y ve algo borroso. El espectador empieza a sentir frío en el cuerpo. El miedo empieza a recorrer su cuerpo. Y de pronto la chica grita y la madre sube la escalera. Y abre la puerta del cuarto, y la cama se mueve y la chica también. Y el espectador sufre y le tiembla el cuerpo. Siente miedo. Y el muchacho aprovecha y besa a la novia. La novia lo rechaza y manotea el pochoclo. Y come con miedo. Hay miedo en los rostros del mirador de cine. Y la madre no sabe qué hacer. Y recurre al padre alcohólico y que perdió la fe. El padre fuma y toma mucho alcohol y ama el boxeo. Y sale a correr. Es un atleta y un psiquiatra. El espectador no entiende nada, su religiosidad entra en conflicto. El director lo sabe. Y por eso pone un padre edípico y alcohólico y deportista. La madre del cura se está muriendo. Muere. El padre sufre. Se siente culpable. El cura acude a la casa de la madre. La madre lo lleva a la habitación. La hija adolescente lo vomita. La madre le lava la camisa. El espectador está muy asustado. El cine está en silencio. Y el Diablo puede ingresar y sentarse al lado de tu butaca. Las ambulancias en la puerta del cine esperan a los primeros descompuestos. Tres espectadores en Argentina murieron en 1974 en salas cinematográficas viendo El exorcista. Ambulancias en las puertas de los cines fueron obligatorias. Muchos infartos. Se quiso prohibir el filme. No se logró. No estábamos acostumbrados a ese terror. El padre dice que no hay demonios. Pero duda. Grava voces. Y recurre a la jerarquía eclesiástica. Y se recurre al padre Merrín. Este ingresa a la casa y sube a la habitación y encuentra a la joven levitando y a la cama enloquecida. Hay vómitos y obscenidades. La chica insulta. Merrín sabe que el Pazuzu lo persigue y es a él a quien quiere. Se queda solo con la adolescente. El demonio es más fuerte que él. El padre muere. Y el cura sin fe lo encuentra muerto en la habitación. Y agarra a la chica y la golpea. Y la insulta. Y se ve la imagen de un demonio que se apodera del cuerpo del cura. Y ya el espectador se ha orinado encima y el pochoclo queda desparramado. Y la chica abrazada al novio. Y en el fondo un hombre infartado. Entran a la habitación y encuentran la ventana rota y al cura que se ha tirado y caído por las escaleras a la calle. Un suicidio. La chica se cura. El demonio se ha ido de su cuerpo.
La escena de la cabeza que gira es innovadora en cine. En esa escena se infartaron muchas personas. Era 1973/4 y nacía un nuevo cine de terror; ese terror que penetraba en el espectador. Después todos copiarían este filme. Candidata a diez premios Oscar y bien recibida por la crítica.
Estados Unidos es un país que sabe hacer cine. No hay otro cine que le haga sombra. Podríamos decir que el cine Alemán e Italiano logran esa conjunción espectador/actor. Pero no pueden superar al cine Norteamericano. Un país que es único en el mundo. Un país que ha dado la mejor historieta del mundo y la mejor literatura mundial es un país que merece el respecto en su cultura.
Apago la luz y voy a dormir. Escucho ruidos. Prendo la luz. Y veo una sombra al lado de mi cama. Tengo miedo. Apago la luz. Algo toca mis pies. Prendo la luz. Y veo a Pazuzu mirándome con ojos de muerte.

Fabián Ariel Gemelotti (lunes 16 de julio de 2018, Capital Federal)

sábado, 14 de julio de 2018

Usurpadores de cuerpos

INVASION OF THE BODY SNATCHERS

(Cine)

(POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

"La invasión de los ladrones de cuerpos" es uno de los filmes de ciencia ficción y terror más alucinantes de los Estados Unidos. Hay varias remates, pero la original y la primer remake son las mejores. En 1956 Don Siegel filma la original, basada en la novela de Jack Finney. Actúan Kevin McCarthy y Dana Wynter. Y se desarrolla la acción en un pueblo chico de California. Un médico ve cambios en el comportamiento de sus pacientes y empieza a investigar. Unas vainas (especies de sandías gigantes) empiezan a reemplazar a los humanos. Toman el cuerpo de un humano y lo deshacen y las vainas adquieren forma humana idénticas al cuerpo tomado. Son los tiempos de la guerra fría y el odio al comunismo. El filme termina muy bien. Los humanos logran controlar a las vainas.
En los años 50 en Estados Unidos el cine "clase B" y "clase Z" logra plasmar un cine nuevo en Norteamérica; muy distinto al cine clásico y de altos presupuestos. Proliferan directores como Ed Wood y Jack Arnold que hacen películas de muy bajo presupuesto y en muy poco tiempo de filmación. Wood filma "Plan 9", película que se hizo en cuatro días. Tiene miles de errores de producción, actuaciones muy malas, pero el filme es de culto. Reivindicado en los 90 como innovador en el lenguaje y en la impronta individual de un director que con cien dólares hacía un filme. Robert Wise filma "El día que paralizaron la Tierra", filme que marcará una época. El extraterrestre protagonizado por Michael Rennie quedará como un ícono de ese cine clase B. Hay otros filmes muy importantes: "El último hombre sobre la Tierra", la adaptación de la novela "Soy leyenda" de Matheson. Tarántula es otro filme que marcará a los futuros directores. Y "The killer sthrews" otro gran filme. Mujeres bellas de cuerpos pulposos y de miradas inocentes son otra característica de estas películas. Randy Stuart y April Hyde conquistaron corazones y salieron desnudas en revistas de los cincuenta. Es un cine nuevo, que en su tiempo fue tomado por los críticos como malo. Y muchas películas fueron un fracaso comercial y de espectadores. Pero con los años se transformaron en un cine único.
En ese contexto cinematográfico filma Siegel su película en el 56. Es muy buena, en blanco y negro cuando el color empieza a imponerse en todas las producciones comerciales. El blanco y negro se siguió usando hasta los sesenta, era mucho más barato y mucho más estético y artístico. Pero el color era lo que pedía el gran público, y el cine es dinero. El espectador quiere diversión, no quiere arte. El arte es para el intelectual y el crítico de cine.
Pero la mejor de todas es la remake, que junto a Cara Cortada, las remakes superan a la original. En 1978 Philip Kaufman filma la remake del filme del 56 de Siegel. El protagonista es ese grande del cine que siempre hizo deleite en los amantes del buen cine: Donald Sutherland. La remake es más pretenciosa que la orinal. Si la original se queda en la pura ciencia ficción, la segunda va más allá. La de Kaufman indaga en la desconfianza que todos sentimos del vecino o el familiar. Rompe con los modelos tradicionales de relacionarse. Sutherland es un especialista en comportamientos humanos que descubre anomalías en San Francisco. La gente empieza a comportarse en forma rara. Las vainas reemplazan a los seres humanos. Una invasión alienígena está sustituyendo los cuerpos humanos y así exterminar a los terrícolas. Si en los cincuenta el miedo era el comunismo (todo venía del Planeta Rojo y los extraterrestres venían a apoderarse del mundo capitalista ), en los setenta el miedo era otro: el enemigo está frente a vos, a tu lado. Ya no se puede confiar en nadie. Cualquiera puede ser tu enemigo y el ojo del director apunta a esto. Las vainas cambian cuerpos, se apoderan de tu individualidad y la comunidad se uniforma donde "el distinto" pasa a ser el que descubre "el cambio". Ya Matheson había planteado este tema en "Soy leyenda" y "El hombre menguante". Sutherland es el distinto que no puede dormirse, porque el dormir lo haría perder la conciencia y así la vaina se apoderaría de su cuerpo. Tiene mucha acción el filme. San Francisco reemplaza al pueblo chico de la original. Una gran ciudad ahora es la protagonista. El "cambio" se da en una urbe capitalista y no en un pueblo agrario. Los transformados por las vainas pierden el lenguaje y gesticulan y no piensan. Se pierde la conciencia. ¿Una metáfora de los medios masivos? Carpenter en los ochenta retomará el tema en su cine, y especialmente en "They Live".
Es una lucha constante por no dormirse, esa lucha lo lleva al protagonista a vagar por la ciudad. No hay posibilidad de escape. El final es único y no hay esperanzas como en la versión original. ¿Acaso se ha perdido la esperanza en el mundo? El puerto de San Francisco con barcos transportando las vainas a todo el mundo es mostrar que el "mal" no se detiene. Todos vamos a ser transformados. Todos vamos a ser "cambiados" por las vainas. El mundo ha cambiado. Los extraterrestres están acá. Ya no hay salvación.
El cine de ciencia ficción siempre fue muy crítico de la sociedad. Y siempre fue tomado como algo superficial. ¿Acaso el espectador se durmió y la vaina mediática atrapó/ su pensamiento?
Suena la música de "cambio". ¿Tu cuerpo ya no es tu cuerpo? Fuiste cambiado por una vaina de "Cambiemos".
Y esto no es política. Esto es cine. Y el cine es más profundo que la política.

Fabián Ariel Gemelotti

viernes, 13 de julio de 2018

Peronismo fanatizado

EL PERONISMO Y EL FANATISMO CULTURAL (POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

El Peronismo nace desclasado, nace del fango y de la mugre. Pero no solamente de la mugre del polvo y la grasa, sino que también nace de la mugre de los aduladores y los fanáticos. El primer Peronismo tuvo sus fanáticos que nunca veían errores en el movimiento. Un sindicalismo adulador de Perón y un militarismo machiturro que le bajó línea al General para que Evita no sea candidata a vice para el segundo mandato. Evita siempre fue marginada, y si ahora se la venera y se la santifica, en su momento se la odió y se la subestimó. Perón fue el primero en subestimarla al llamarla en público: "mi negrita". Evita era "el negraje en el poder", así pensaban los fanáticos del Peronismo y los futuros militares golpistas. En esta cuestión se unieron los pensamientos.
Uno ve un Peronismo estúpido en todas partes. El Peronismo afilador y fanático odia a Estados Unidos, odia la Coca Cola y odia la cultura en general. Hay un Peronismo chupa medias. Están los que nunca ven los errores del poder, y se suben al caballo de la victoria. En los discursos de Kristina todos aplaudían con una sonrisa. ¡Hay muchos kirchneristas que son unos boludos! El Kirchnerismo cometió muchos errores. El primer error K fue llenar al poder de estúpidos. ¿Hubo corruptos?. Muchísimos. Menos que en este Gobierno, pero hubo K delincuentes. Kristina estuvo sola muchas veces, rodeada de aduladores y mediocres que llegaron al poder para hacer sus negocios y santificar al pueblo argentino.
El Peronismo siempre fue fanático. Es la idea de que todo es "nacionalismo cultural", como si la cultura del país fuera la más grande del mundo. Me cago en nuestro tango y en nuestro folklore y en nuestro cine. El tango es algo espantoso, con sus letras lagrimeras y su machismo pedante. Y nuestro cine siempre pegado al discurso vulgar de la política en su máxima vulgaridad. Es una bosta nuestro cine. Sus actores y actrices parecen salidos de una obra a la gorra de la Peatonal de Rosario: o sea, pura vulgaridad.
Lo peor del Peronismo siempre fue su sindicalismo verticalista y patronal. La CGT nace combativa, pero va mutando en corruptera y vulgaridad patronal. Tuvimos a estúpidos siempre en la CGT. De chico cuando mi familia me llevaba a las básicas Peronistas odiaba a los nacionalistas. Siempre odié el nacionalismo Peronista, esa cultura de la marchita y esa religiosidad tan católica del poder. Este es un país muy católico, un país donde se prefiere que una mujer muera que aprobar el aborto seguro y gratuito y LEGAL. Acá vivimos rodeados de santulones. De piojosos. Y de adoradores de la Virgen María. Un asco es todo. Desde chico siempre he visto cine norteamericano, y aprendí a admirar a un país donde hay libertad y donde sus literatos escriben grandes obras. Acá todo es acomodo, amigos del poder. Acá nuestra cultura siempre fue la cultura del amiguimismo, sin importar la impronta del autor y la calidad de una obra. ¿Hay buenos autores nacionales? Borges fue un grande, quizás el único escritor nacional con impronta propia. Pero hubo otros también, Lamborghini y Sarmiento. Y no me sale otro, pero hay otros también. ¿Buen cine nacional? La Guerra Gaucha, una excelente película. Y No habrá más penas y olvida y ¡Hay, Juancito!
El Peronismo siempre jugando con el poder. Un Peronismo que siempre se subió al caballo del amigo. Y lo peor que nadie nunca fue crítico del Peronismo. ¡Mierda!!!!
Yo no santifico a nadie.
Soy muy Peronista, quizás más que muchos que se van a enojar conmigo con este escrito. Pero me gusta tirarle al Peronismo. Odio a los aduladores y a los que nunca ven defectos en el movimiento.
No somos perfectos los peronistas.

Fabián Ariel Gemelotti

miércoles, 11 de julio de 2018

Rosario es una mierda

¡QUÉ CIUDAD DE MIERDA ES ROSARIO!!!! (Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Rosario con sus calles aburridas
Su Catedral y su moralina
Fontanarrosa y su pésimo estilo literario
Sus ómnibus recorriendo el tedio
Sus comerciantes chantas
Remarcadores de precios
La religión de Rosario es el dinero
Todo pasa por el "Dios Dinerillo"
Rosario en su gente tan pelotuda
De cafés con leche y medialunas enmantecadas
Baños cagados
Papel higiénico amarretado
Calles sucias
El Rosarino es un mugriento
Que tira papeles en el suelo
Y hace cagar a sus perros en la vereda del vecino
El Rosarino es muy conservador
Mejor dicho el Rosarino es un tremendo boludo
Boludos los acabados y los que le acaban
A tu esposa
Rosarino cornudo
Rosarina mal cogida
Rosario cara de verga chorreada de Nutela.
A tu novia le gusta el postre italiano
Y lo lame mientras te manda mensajitos
El Rosarino es: ignorante, pedante, mal educado, inculto, hijo de puta, chanta, cagador, o sea, es la peor escoria del país...
Rosario.....
Sus cines pochocleros
Yo voy solamente al Monumental
Porque me remonta a los cines de pendejo
Que se metan en el culo los cines conchetos
El Cairo ¡qué bar de mierda!!!
Con todo esa intelectualidad mediocre haciendo la careta... ¡Café de cartones!!!!!
Y uno camina para abajo y ve el Centro Español
¡Qué feo!!!!
Los bares de Rosario
Casi todos son feos
Los mozos que no te miran
Y se hacen los boludos cuando querés pagar
Pero los perdono porque están mal pagos
Por los dueños usureros
Y muchas veces el cliente los trata mal a los mozos
¡Perdonados!!!!
Los tacheros y sus cumbias
Y sus conversaciones de mierda
Todo es caro en Rosario
Todos quieren pasarte
Nadie te hace una rebaja
Que se metan en el orto sus productos
Y que se lo vendan a Pochoclo Rey
Sus canales 3 y 5 conducidos por locutores brutos y que no saben nada
La rubia que habla de cine es un desastre
Y de fútbol no saben poronga
El pibe con la radio en la Peatonal
Me produce tristeza
Y el gordo que pide monedas
¡gordo que nunca llena el puchero!!!
Ariel y su carrito vendiendo las figus
Buen pibe
Vale la pena como persona
El piropo a la Rosarina cajeta
Y el Rosarino pajero
Mira culo y no coje
Y me tomo un taxi
Y caigo a mi barrio
Calle Constitución
Y enfrente la huida
La Terminal de Ómnibus
Y sus pungas
Sus caguetis
Y sus ómnibus que te llevan a todas partes
¡Me gusta irme a la mierda cada tanto!!!
Vivo de esta mierda de ciudad
¡Qué verga!!!!!
La Capital ¡es una mierda de diario!!!
Olmedo nunca me hizo reír
El Che Guevara no era Rosarino
Nació por casualidad acá
Y acá te venden otra historia
Y te lo ponen en un cartel
Socialistas acomodaticios
Con su Editorial Municipal
Que se publican entre amigos
¿Grandes escritores rosarinos?
Nunca leí un buen libro de esa Editorial
Toda basura literaria
Rosario es una ciudad de mierda
Con sus playas de mierda
Su arena sucia
Sus culos bronceados
Y sus tetas bellas
Y su moralina religiosa
Uno cuando sale de la ciudad
Y viaja se da cuenta de la chatura de la ciudad
Ciudad cuadrada
Un par de avenidas
Bulevar Otoño
Y Pellegrini
Con su Palacio de Justicia
Sus abogados
Su moralina
Su pobreza
Rosario no tiene cineastas
Y si los tiene son pésimos
Rosario no tiene escritores
Y si los tiene son acomodados del Socialismo
Al único que siempre admiré es a Gary Vila Ortiz
Y a Riestra
A Nadie más
Fontanarrosa, lo vuelvo a decir, me da asco su obra
Lo único que amo de Rosario es a Newell's
Y al El Ciudadano, que es un gran diario
A Riestra
A Gary
Y a sus mujeres
Nada más
Todo lo demás de esta ciudad
Incluyendo su moralina religiosa y conservadora
Me da mucho asco
Rosario es una ciudad de mierda.

Fabián Ariel Gemelotti

martes, 10 de julio de 2018

Tiziano Longo

TIZIANO LONGO Y EL CINE ITALIANO
ERÓTICO

(Por: F.A.G)

El cine italiano erótico podríamos sintetizarlo en un maestro: Tiziano Longo. Nació en 1924 y murió en 1978. Los que vivimos la adolescencia en los ochenta sabemos lo que era ir al cine Capitol a ver una teta y sexo. Y el cine italiano era eso. En el Capitol vimos Calígula (aunque la ví por primera vez en Constitución ), 16 años, Pecadora de privincia, La Profesora, o Vino y tarantela. Diferentes autores llegaban a Rosario. Pero a mí me impresionaban las de TIZIANO Longo. Era un maestro en mostrar una teta y hacer calentar al espectador. La cualidad del buen cine erótico debe hacerte derretir de calentura. Al Capitol no iban mujeres. Pero sí la que vendía bombones era una tipa cuarentona, fea y muy flaca. Pero todos la miraban con ganas, es que las películas eran subidas de tono. Recuerdo una brasileña: "El bien dotado" donde un adolescente debuta con una cuarentona amiga del padre. Toda la película fue una histeria total, pero al final se echa un polvo que te dejaba más caliente que una sartén. Después uno se imaginaba que la amiga de mamá lo seducía a uno y uno le daba con asco. Era cine. El cine es eso, hacerte freír los sesos en fantasías constantes. Pero volvamos a TIZIANO Longo. De 1974 es una genialidad de su cine: "La profanazione". Sexo y sexo entre jóvenes. Todos cogían, menos uno. Y "La priva d' amore" también de 1974. Un adolescente se quiere voltear a la novia y la chica no quiere. El pibe sufre, se siente muy mal y finalmente se la voltea. Se ven tetas, culos y sexo sugestivo. Nunca una pija en el cine de Longo. Y una vez le preguntaron por qué no mostraba penes y dijo que su cine era un cine para hombres y no para mujeres. Era un genio en sus notas. Pero lo que pocos saben es que TIZIANO Longo fue un defensor del aborto y de los movimientos feministas italianos de los 60/70. Y que trataba a las actrices muy bien y pagaba sueldos altos por igual a hombres y mujeres. Pero sí, su cine era para hombres.
En épocas de valijeros, que eran los viejos pajeros que iban al cine a hacerse la manuela mientras miraban la película, uno iba nada más que para ver una teta. Muchos no saben que durante la Dictadura no se podía ver una teta. "Los perros de paja", esa genial película donde le hacen el orto a una mina, sufre un corte muy grosero y así se ve en nuestros cines. "Último tango en París" los espectadores no ven la escena de la manteca.
Bueno, volviendo al cine italiano de Longo es loable decir que su cine te hacía hombre. Recuerdo "Mala, amore e morte". Una genialidad de ese cine bizarro y pecaminoso italiano. Una cuarentona se coge a todos los pendejos de un colegio secundario. Uno salía del cine e iba a la escuela y se quería voltear a la de Matemáticas.
TIZIANO hace su primer filme en 1960, una película de vampiros. Había estudiado Filosofía y Derecho en Roma y Londres. De familia adinerada, y muy culta. Casado. Ateo. Su primer filme pude verlo gracias a un festival de cine italiano en Capital Federal hace unos años. Un vampiro cogedor no chupa sangre, chupa vaginas y así transforma a las víctimas en vampiras. Muy bizarra y muy de culto.
El cine de TIZIANO Longo es un cine de culto. Ese cine que te llega o no te llega. Es como esas novelitas baratas que vendían en los kioskos y salían relatos pornos. Pero estaban muy bien escritas.
16 años es uno de sus últimos filmes. La ví en el Imperial. Un tipo de cincuenta años se casa con una cuarentona muy bella. Esta tiene una hija de 16 años más bella que la madre y muy buscadora. Dura 80 minutos el filme. Y se pueden imaginar el final qué pasa entre padrastro e hijastra.
TIZIANO Longo va a estar en mi memoria por siempre. Un gran realizador. Un cineasta olvidado. Un cine italiano de la picaresca con un toque de porno.
En el siglo 21 donde apretando un botón vemos grandes penes y hermosas mujeres subsionando y tragando leche, su cine es un descanso a tanta vulgaridad de internet.

Fabián Ariel Gemelotti