lunes, 17 de junio de 2019

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El Peronismo es el hecho literario de nuestra literatura

(Por: Fabián Ariel Gemelotti)

Ayer ganó el Peronismo en Santa Fé. Y lo festejé con bombo y calor. Pero muchos compañeros peronistas no apoyaron a Perotti, y siguen todavía influenciados por el discurso de la seudo izquierda rgentina. Ese discurso que racionaliza todo, hasta el sentimiento popular. He escrito mucho sobre la izquierda, muchísimo. Me gusta más escribir sobre nuestra izquierda que sobre nuestra derecha. De la derecha sabemos todo y es fácil distinguir al opositor fascista. Pero desnudar a la izquierda es complicado, porque es como decir que el feto no es persona y por eso estoy a favor del aborto. Nadie me apoyaría en esta postura. Yo creo que el feto no es persona. Pero no voy a hablar del aborto ahora. No es un tema para este escrito. Osvaldo Lamborguini, nuestro escritor maldito nacional, el autor del mejor cuento argentino (El niño proletario), decía siempre cuando le preguntaban por qué era Peronista: "soy peronista porque soy un sentimental". Osvaldo escribía como los dioses y era un "degenerado" como alguna vez le dijeron en una lectura en la Facultad de Derecho de Rosario. Había venido a leer poemas. Y era ese poema que habla de "la verga en el culo de la puta". Fue un escándalo en la ciudad. Osvaldo era Peronista. Osvaldo era libre, y no encajaba en los círculos intelectuales. Después de muerte se lo reivindicó y ahora de editó su obra completa (cuatro mil pesos los tres tomos) y la izquierda quiere apropiarse de Osvaldo y los intelectuales dicen que leen a Osvaldo. Pero Osvaldo era Peronista y escribía sobre vergas, conchas y culeadas y hombres peteros y mujeres muy putas. Osvaldo era Peronista. Osvaldo era libre.
Para entender al Peronismo hay que leer mucha ficción, no racionalizarlo. El peronismo no es racional. En el Peronismo no se aplica la fórmula de Descartes: "pienso luego existo". En el Peronismo uno existe porque existe y piensa porque hay que pensar. El Peronismo es "el hecho maldito del país burgués" decía Cooke, que era marxista y Peronista. Pero el peronismo no es marxista, ni tampoco de izquierda ni de derecha. El Peronismo es el Peronismo a secas. Un Peronista es peronista, no es un seudo pensador ni racionalizador del pensamiento. El Peronismo es literatura de la buena. Es una novela maldita de Jorge Asis. En Flores robadas en los jardines de Quilmes se habla de Peronismo, pero desde el amor. Desde la insatisfacción sexual y la pasión sexual, Asis nos habla del Peronismo Asis. Eso es Peronismo: un hecho maldito ligado a lo sexual. El Peronismo es sexo. Y como en el sexo no hay explicación posible al deseo de los cuerpos.
El Peronismo es muy raro, porque los peronistas somos fanáticos, intolerantes, populistas, sentimentales y a veces traidores. El Peronismo es El juguete rabioso de Arlt. El Peronismo es El amor brujo de Arlt. Y también Los siete locos. Pero sobre todo el Peronismo es una novela de Emilio Salgari. El peronismo, parafraseando a Cooke, "el peronismo es el hecho maldito de la literatura".
Y no me vengan ahora con querer racionalizar unas elecciones. Acá lo que importa es la proyección nacional. El socialismo está destruido. Macri tambalea, pero todavía puede ganar. Y el Peronismo entra en carrera. Y hay que meterle pata al acelerador para llegar a octubre y volver a ser parte del poder. Después de octubre nos agarraremos  todos a puñetes, porque en el fondo los Peronistas somos peleadores. El Peronismo es El Martín Fierro. Y también es una novela de Salinger.
¡Viva Perón, carajo!!!!

Fabián Ariel Gemelotti
(Lunes 17 de junio de 2019, una y veinte de la tarde)

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