miércoles, 19 de junio de 2019

K

El amor es una construcción social y del imaginario. Barthes lo entiende. Es más amplio que Freud. Eso de único amor o ese amor que nadie puede reemplazar es parte del discurso dominante del Cristianismo. El Cristianismo ha marcado nuestro pensamiento y limitado todo. Estoy escribiendo sobre el tema. A mi entender el Cristianismo es lo más nefasto de nuestra cultura, porque rompe con la tradición hedonista de la Antigüedad. El Cristianismo es introducir los conceptos monogámicos en el pensamiento occidental. Es ponerle límites al deseo. Yo al Cristianismo y a esa idea de un Dios que restringe con mandatos y órdenes la vida íntima de las personas lo detesto. La culpa y el pecado es el primer síntoma de una sociedad enferma de una neurosis de sumisión al mandato divino.

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