lunes, 24 de septiembre de 2018

El cine como diversión (Por: Fabián Ariel Gemelotti)

EL CINE COMO DIVERSIÓN (POR: FABIÁN ARIEL GEMELOTTI)

¿De qué hablamos cuando se habla de cine? El cine es lo más lindo del mundo, porque el cine es una diversión. El cine nace como diversión y cumple esa función única que ninguna otra arte puede cumplir: unir a todo el mundo en una diversión universal. El cine no es prejuicioso, no está dirigido a un público exquisito solamente (como puede ser la literatura) y une a la familia. Mi madre siempre cuenta que de chica se juntaban en su casa a ver los seriales de Narciso Ibáñez Menta, y grandes y chicos miraban ese terror bizarro y se divertían. Después en la escuela lo comentaban en los recreos. Y esos comentarios unían a todos, porque la maestra también había visto el serial. Eso es cine, una cosa para compartir entre todos.
El cine enamora también. En los ochenta cuando era estudiante universitario y la moneda era escasa el cine servía como hotel alojamiento. Las butacas del Capitol eran únicas para el amor. Íbamos con Judith y nos sentábamos alejados de todos a besarnos. La obscuridad era el dios del amor. Ya en los noventa me encontraba con una amiga en el Comedia y nos sentábamos en un palco y el amor fluía en nuestros cuerpos. Los dos teníamos pareja y era el único lugar donde poder hacer el amor. Y el Comedia tenía palcos que se podían usar, con una cortinita que la corríamos en la obscuridad y nadie te molestaba. Después cada uno salía solo y nadie se enteraba de nada. El cine es eso. Y el cine es todo.
Cinema Paradiso me emociona cada vez que la veo, ese filme italiano resume la esencia del cine. Hace unos años la repusieron y fui al Village con una chica y ella me miraba mientras yo lloraba de emoción. Y me dijo: "es una porquería italiana". Al salir del cine yo seguía emocionado. Y ella me miraba asombrada y me iba diciendo mientras caminábamos por el estacionamiento: "no seas pavo, me aburrió la película". La llevé a la casa, y nunca más la ví. El cine es emoción, amor y también desune a parejas.
En Rosario los cines fueron muchos, y poco a poco fueron cerrando en los noventa. Mis cines preferidos siempre fueron el Radar, el Imperial, el Echesortu y el Gran Rex. En el Radar vi Rambo; En la Laguna Dorada; el Barco; Expreso de medianoche; y miles de filmes de aventura y de acción. Pero recuerdo el día del estreno de El Barco, ese filme grandioso sobre un submarino alemán en la Segunda Guerra Mundial. Salí fascinado. Y cada tanto vuelvo a verlo. En el Imperial veía mucho cine nacional de los ochenta. Ahí vi Últimos días de la víctima y No habrá más penas ni olvido. Grandes filmes que me llegan al alma. También en el Imperial vi una de dibujitos eróticos prohibidos para 18 años. Nunca más pude verla, y me cansé de buscarla por internet. No recuerdo al director, ni el país de origen del filme. Me marcó mucho esa película. Muy lograda y de unos dibujos muy reales. En el Echesortu vi Trapito, fuimos un grupo de chicos y chicas. Tiempos de noviecitas y de besos mezquinos. Me gustaba una rubiecita muy histérica y muy linda. Le compré maníes con chocolate y se puso contenta. Pero no pude robarle ni un beso. Mi histerisqueó toda la película. Llegué a mi casa muy caliente. Y bueno, a los once años un chico caliente hace lo que todo chico hace en esas circunstancias.
El cine va más allá de un actor o una actriz o un director, porque el cine es sobre todo el espectador, ese ser que disfruta y catapulca al filme hacia la gloria o lo condena al olvido.
De chico me marcaron mucho tres filmes: Noche de brujas de Carpenter; Tiburón de Spielberg; y 16 años de Tiziano Longo. Me marcaron tanto que son fimes que adoro y los vuelvo a ver una o dos veces o más al año. En los ochenta me marcaron mucho: El Barco; Rambo; Expreso de medianoche: Volver al futuro; y Cinema Paradiso. Amo estos filmes. En los noventa me marcaron: Mujer bonita, que es un filme muy logrado y muy estético. Y Pizza, birra y faso, un filme nacional único. Me parece que merece estar entre los diez filmes argentinos más importantes, según mi entender.
Y en los últimos años me marcó mucho: 300, un filme muy pero muy logrado. Y Misión Imposible; y 12 horas para sobrevivir, las cuatro me gustaron mucho.
Eso es cine, el cine es diversión. El cine es algo único. Sin cine no hay vida.
Estoy esperando ansioso el estreno de Noche de brujas, con música de Carpenter. Todavía voy dos veces a la semana al cine.

Fabián Ariel Gemelotti

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